Mi vida en soledad III

Si con Mauro reconocí mis sentidos y con Ed descubri mis sentimientos, con Genius desperté mis emociones. Si, esas emociones que suelen invadirnos cada que nos gusta alguien.

Mi naturaleza como ser humano es la de comunicarme, pero mi naturaleza como Augustus es la de presentarme tal y como soy en realidad -claro, cuando siento que la otra persona me inspira confianza-. Fue así que para cuando terminé mi noviazgo con Ed tenía la necesidad de hablar con alguien, no importando de dónde sea, ni la religión, ni la opción sexual, ni nada de esas cosas, sólo me fijaría en que si me parecía o no digno de saber como soy.

Ed, no sólo se ha llevado mi corazón, también, se llevó consigo mi ilusión por la vida y las intenciones de volverme a enamorar. No tenía, por ese entonces, ganas de nada. Caí en una terrible depresión. Adopté el noctambulismo como forma de vida, descuidé mis estudios y enfermé mi alma.

En una de esas noches de penurias y autocuestionamientos recordé que hacía un tiempo me había creado una cuenta en el Yahoo; me levanté de mi cama, encendí el computador y accedí a dicha cuenta. Como no tenía a nadie conocido en línea, me animo por entrar a una sala de chat. Conocí a tres buenos amigos: Joseph, Ale Am y Genius.

Esas tres personas se “tragaron” todas mis ciberpenas, si, porque ciberneticé mi sentir. Pero Genius resaltó entre ellos tres. Él mostró cierto interés hacía mi persona. Yo no quería saber nada y menos ilusionarme con un desconocido del chat. Pero sin darme cuenta me empezó a gustar, no dejaba de pensar en él, me parecía un sueño estar intercambiando fotografias muy privadas con alguien que apenas conocía, le conté todo respecto a mi, le conté mi desilusión con Ed, se lo dije todo.

Me atreví una noche a decirle que me gustaba. Me solía llamar…

Pero así como sin darme cuenta me empezó a gustar, así se empezó a enfriar la relación… y hace poco se ha congelado, sin esperanza de que se derrita eso bloque frio.

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La nostalgia de ayer

De un tiempo a este, escribo los post´s más tristes de mi vida. Les aseguro que no son los primeros y lo más probable es que no sean los últimos -porque: por más que yo intente y desee quedarme en casa -sitio en el que me siento mucho más seguro que cualquier otro sitio- para no ser presa de la desilusión, de lo pesado y todo lo que conlleva el vivir; es imposible el alejarme del todo de una realidad que está en un constante cambio, y de engaños, por culpa del practicismo y la “filosofía de lo descartable”.

Nunca pasó por mi mente el perder tantas ilusiones en mi vida, no sé si es más grande mi dolor que el de cualquier otra persona (por eso es que sólo escribo de mi sentir). No sé si fuí yo, pero igual pasó y en cuestión de segundos veía caer ilusión por ilusión. Probablemente todo se debe a que me siento solo internamente; me siento solo si, sin ilusión de vida lo más probable, pero con muchas ganas de ayudar a las personas y hacer siquiera que éstas sean felices -no importa si para ello debo renunciar a esa persona-.

Ocurrió con Mauro, cuando creía estar enamorado de el. La historia se repitió cuando se acabó mi relación con Ed -con la única diferencia de que con Ed pude “abrir” mi sentimiento y por vez primera me di cuenta que podía volar al lado de alguien que me entregara el mismo amor que yo le entregaba-. Estoy segurísimo que ya no extraño a Ed y, aunque no seamos amigos ni mantengamos comunicación ya, espero que se encuentre tan bien como le vi la última vez que estuvimos charlando.

No es fácil el reacosumbrarse a uno mismo. En mis ratos de pensar trato de encontrar la respuesta a mis miles de interrrogantes, y siempre llego a la misma conclusión: hay preguntas que no tienen respuestas.

No me considero loco, pero si en muchas ocasiones he sentido que no pertenezco a este mundo; quizá mi lugar esté en el de los perdedores o en el de los “raros”. Digo esto porque nunca han faltado las personas que me lo han dicho: “sabes eres raro”, “me das asco y quedarás solo como un perro”, “estas desperdiciando tu juventud…” -son las frases que recuerdo en este momento-.

En mi escrito anterior afirmo que me identifico con los pececillos de mi acuario (por el silencio expresivo que se puede dar). Sí, me quedo callado, pero no por cobardía; todo lo contrario por lo “valiente” que puedo llegar a ser cuando me doy cuenta que estoy “de mas” en una realidad que no es la mia, o cuando noto que no suelo ser interesante para alguien, o por el simple hecho de no querer fastidiar a nadie.

Me quedé callado y preferí no responder al último mensaje de Mauro, pues creía que así pondría fin al circulo vicioso que se había formado dentro de mi. Me quedé callado cuando Ed me decía que vendría por mi, pues yo creí que eso no se llevaría a cabo. Me quedé mudo con mi “nueva amistad” con Pedro, creí que despertaría celos en su pareja -y no me equivoqué- y ahora mi “amistad” con el sigue en el congelador de la memoria. Me estoy quedando callado con Genius, porque creo que con el no hay posibilidad alguna de llegar a algo y tal vez ni lleguemos a estar frente a frente. Me estoy callando con mi moribunda amistad con Joseph, porque creo que no sirve de nada que yo le cuente mis cosas sabiendo que para el la relación amical no es la misma y es necesario poner “control”.

Como les dije no me quedo callado por cobardia sino porque trato de ser prudente y lo más maduro que yo pueda actuar. Aunque para muchos individuos el ser asi no les agrade o les agrade poco. A veces pienso si los gustos también se han globalizado o si a las personas le gusta lo liberal y que han olvidado los sentimientos (muchas veces se vive por meros impulsos). Hay muchas cosas que se pueden globalizar, no estoy en contra de tal fenómeno… con tal de no “globalizarme” yo, y pasar de mano en mano y que mi cuerpo sea conocido por muchos… la verdad esa idea me asusta.

Todo esta melancolía quizá se aparte de mi, no lo sé… pero en este instante quiero dejar de escribir y apagar la portátil y echarme en el mueble de mis temores y anhelos… aquel mueble color marrón que tanto me ha acogido y hasta el momento lo seguirá haciendo.

Fin de año con Pavarotti

Hola de nuevo.

Después de haber decidido tomarme unos días de “descanso mental”, estoy aquí nuevamente para escribir en este espacio muy mio y  que me ha servido de catarsis, pues de esta manera he podido liberar mis pasiones, mi pensamiento, mi manera de ver el mundo…

Digo descanso mental porque no podía resistir más tantas ideas dentro de mi, y es que últimamente he estado pensando más de lo normal las cosas que me han estado sucediendo hasta el momento, que intenté no hacerlo más -a menos por esa noche de fin de año-.

Creanme que lo intenté, sí, intenté no pensar en nadie ni en nada; pero fue en vano pues mientras los demás se daban el abrazo y se deseaban lo mejor yo estaba muy pero muy dentro de mi y llegué a la única conclusión de que realmente yo no le puedo importar a ninguna persona que haya conocido por internet. Es verdad que soy de pocos amigos, es más no creo en la amistad, pero por un momento en mi vida llegué a creer que quizá alguien se pudiese interesar por mi de una manera transparente y leal, pero me da mucha pena el darme cuenta que eso es sólo producto de mi amistosa soledad.

Esta vez no quise enviar mensajes de texto a los celulares de Joseph, o de Genius o de Ale Am -que son las tres únicas personas que “demostraron” de alguna manera u otra que me llegaron a apreciar-.

De Joseph no se nada de nada desde que retornó a San Sebastián luego de sus vacaciones navideñas; fue esa menuda preocupación la que me llevó a enviarle un mensaje preguntándole si todo esta bien, y claro recibí otro de respuesta en el que me decía que todo va bien y que en estos días anda bastante ocupado, puede que sea verdad pero me late que por fin hizo lo que tanto estuvo a punto de hacer anteriores veces (desinstalar el mensajero del Yahoo de su computadora personal, algo que tal vez debería yo pensarlo y hacerlo). Por otro lado, lo último que supe de Genius es que tenía el auto en el mecánico y que recibiría este año con su familia -algo que me dió muchísimo gusto por el porque no hay nada mejor que estar con los padres, hermanos y sobrinos-. Y, por último, y no menos importante de Ale Am pues con el hable para Navidad y fue un buen regalo porque en realidad le aprecio como el buen amigo que es para mi, el siempre dispuesto a levantarme el ánimo, a evitar que yo me ahoge en mi mismo; el debe seguir aun en su país de origen… De ninguno de los tres recibí un saludo por el nuevo año, pero ¡en fin! ellos tienen sus vidas y me hace suponer que no hay “cabida” para mi -esto es algo que nunca me atreré a decirselos ni personal ni por el mensajero-.

cena1107Y, cambiando de tema, el fin de año para mi no es como la Navidad, para mi es un día más, que puede ser tan bueno o tan malo como mis días. Bueno, como les decía al principio, mi decisión de alejarme de todo lo que acarrea el estar en uso continuo de la tecnología -como la utilización de mi computadora portátil y a través de ella conectarme a mis cuentas de correo electrónico o al mensajero de hotmail o del yahoo- me tenía bastante ansioso porque no asimilaba la idea de no estar frente a la pantalla de la máquina. Pero he podido resistir al NO USO de la pc por cuatro días sin ningún minuto de tregua.

La última noche del viejo año estuve charlando con algunos familiares, que sólo puedo verlos cuando ocurren estas fiestas, luego la cena con mamá, papá, mi hermana y mi sobrinito, finalmente, llegó el momento de quemar al muñeco de trapo -llamado “San Paulino”- que respresenta el año que se va y a través de el se consumen entre las llamas ardientes todo lo malo que nos ha pasado como familia.

pavarotti_bono_zuccheroComo por estos días no hay televisión por cable en casa no me queda de otra que ver televisoras nacionales. Aquella noche encendí el televisor y me enganché con el concierto que organizara Pavarotti con otros cantantes el Mayo, 30 de 2003 en beneficio de la otrora campaña “SOS Iraq”; reunieron más de un millón de euros y se llevó a cabo en el parque Novi Sad de Modena.

Viendo ese concierto me amanecí y por algunos minutos pude “olvidar” la idea de conectarme a mi mensajero.

Pintando en la oscuridad

Esta es la continuación del post “Pintando una amistad”.

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Estando en mi habitación, sentado frente a mi escritorio con los brazos cruzados y sobre ellos mi cabeza; mantenía los ojos cerrados después de haber tirado dentro del tacho de basura el bosquejo que alguna vez había iniciado a hacer con Pedro.

De pronto suena el mensajero de hotmail y era el. Agradable sorpresa pero muy extraña para mi lado intuitivo, bueno, no le di mayor importancia de la que se merecía.

5eae3eMe he dado cuenta que no estaba del todo equivocado al pensar que su novio habia sentido celos hacia conmigo por Pedro. La verdad que yo no le veía -ni le veo- como prototipo de pareja, primero, no le veía como candidato a pareja por estar comprometido y no está en mis planes quitar el novio a nadie -va contra mis principios-; otra razón, es que yo tengo mi interés puesto en Genius y me he propuesto esperar a lo que pase cuando estemos cara a cara, de eso dependerá lo que pase con mi vida sentimental. Y no me interesa como hombre porque a el no le gusta la gente muy menor y creo que yo no estoy dentro del rango de edades que el tendrá entre sus requisitos jeje.

Otra cosa en que no estaba del todo equivocado es lo que me supuse que el novio de Pedro le pediria que dejase de comunicarse conmigo, aunque la verdad es que Pedro lo hizo para no fastidiarle porque lo ama y el no desea que se ponga de mal humor y menos con el.

Hablamos de cosas muy pero muy “delicadas”, es por eso decido no hablar de ellas, porque no quiero manchar la confianza que Pedro está depositando en mi.

La cosa es que he decidido retomar  la labor de pintar ese cuadro de amistad que hace un tiempo dejamos tirado en el “basurerito” que tenemos dentro de nuestras mentes. Aunque esté ajado creo que se podrá seguir trabajando en ese boceto.

Por ahora no hemos decidido encender del todo la luz para que podamos laborar bien en ese cuadro. Hemos querido, sobre todo el, trabajar a media luz hasta que no esté el entorno de aquella habitación tranquilo y el pueda dar las pinceladas que desee dar tantas veces quiera.

Aunque será bastante incómodo y difícil poder pintar con tan poca luz, espero que el resultado sea el mejor cuadro que el haya pintado en su vida; por mi parte, trataré de hacer lo que el me pida para que se pueda sentir tranquilo y que al fin y al cabo pueda salir de esa cárcel libre que es la ciudad de Lima; espero, también, que todo le vaya super bien a mi guía artístico que es Pedro.

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