Silencios

La misma ciudad, Lima; el mismo lugar, el aeropuerto; las mismas personas, mi madre y yo; distintas horas: primero, treinta minutos antes de las 17, después, cuarenta minutos después de la medianoche; y diferentes sentimientos: mi madre feliz de verme, yo feliz de verla pero triste por haber dejado atrás los mejores días de mi vida (a la edad que tengo)… Era mi retorno a Perú y el mismo abrazo, pero esta vez con algunas palabras de su parte: “hijo, te extrañé”, y yo sin decir nada. 

Sí. El bendito silencio que se arranca de mi cuando estoy triste o al menos cuando tengo un licuado de sentimientos que no es fácil de explicar con palabras. Estaba yo ahí, inerte y sin poder decir nada por temor a derretirme en llanto (pues estaba más sensible que nunca),

El mismo silencio que empezó a aparecer los últimos días del fin de viaje junto a Joseph y a Mr. Boss. El mismo silencio que me llevó a dormir sin darme cuenta, incluso mucho antes de lo que tenían por costumbre dormirse mis amigos (amigos de verdad y no solo de palabra). Y el mismo silencio que se hacía notar en el preciso momento en que más quería decir cuánto había podido añorar a mi madre y los demás miembros de mi familia.

Silencio que se rompió cuando le dije a mi madre que me había dado mucha pena despedirme de Mr. Boss y de Joseph, y se volvió tan firme cuando ella me preguntó si ellos también se habían apenado cuando me despedí de ellos, pero se volverá a romper con el inicio del diario de mi primer viaje a Panamá.

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Momentos

Qué difícil me ha parecido escribirlo. Y no es porque las letras escapen de mi cada vez que intento reunirlas en apenas una oración, sino por el simple hecho de volver a recordar ese momento -que en verdad fueron dos- se me pone la “piel de gallina” y es complicado el evitar y contener que una lágrima escape de mi ser.

Quizá exagero un poco -para variar- pero como dicen por ahí “sin exageración no es realmente vivir”. ¿Qué de tanto por ciento de cierto puede tener esa frase que apenas unos minutos atrás oí en una capitalina radio de baladas en español? Yo no lo sé, ni pretendo descubrirlo. Y si exagero un poco en lo que a continuación escriba es porque realmente me he dejado llevar por mis sentimientos, por el recuerdo que palpita imparable dentro de mi y que acelera a mil mi corazón.

Si, fueron dos momentos los que inevitablemente pasé con Mr. Boss y Joseph; y también son dos los amigos que gané en ese ciego sorteo que suele hacer la vida en encontrar a personas verdaderas.

Hasta ese momento había tratado por sobretodo tratar de tomar el tema o dar el primer paso que diera permiso a que mi sensibilidad brotara sin control de mi. Pero llegó.

Joseph fue quien se atrevió a dar ese primer paso que yo cobardemente había evitado dar para “cerrar” ese periodo de vacaciones que pasé junto a ellos.

“Despidámonos ya porque después no será posible” -es lo más próximo a las palabras que emitiera Joseph dentro de la habitación.

Le di un debilucho abrazo y no sabía qué decir. El miedo había tragado mis palabras- Sólo cerraba los ojos y daba todo de mi para no “quebrarme”.

-Qué situación más difícil… en ese momento recordaba las palabras que el me solía decir antes de que llegase: que tal vez esa sea la última vez que nos veremos -algo cruel, pero es una probabilidad de la realidad de la que no puedo huir, aunque quisiera.

Se separó de mi, se acercó a Boss y le sugirió que se despidiera de mi. Yo ahi parado; viéndoles por primera vez detenidamente -a pesar de que el momento se esfumó como el humo de un cigarrillo que poco a poco se va consumiendo tras pequeños, pero profundos, sorbos- y tal vez última vez en persona.

Ya Joseph me había advertido que Mr. Boss era un tantito más reacio a todos esos instantes. Pero a través del abrazo que me dió pude sentir y darme cuenta que era sincero y qué también me “dolía” tener que alejarme de él por su regreso.

Me solté repentina y muy probablemente de un modo bruzco, pero ya no soportaba, era mucho para mi, me pasó y me volvía a pasar, las lágrimas estaban a punto de desobedecerme y lo hicieron. Al separarme de Boss le di la espalda; y para que no me vieran lagrimear me sequé muy rápido con la mano el rostro -no sé si se dieron cuenta de ello mis amigos, pero no dijeron nada al respecto, muy respetuosos en todo momento-.

Producto de mi nerviosismo por el tener que separarme de mis amigos, durante todo el día estuve con náuseas y con pocas ganas de comer. Fue así que a la hora de la cena sólo pedí un jugo de nosequé y evitaba verles el rostro, a menos que me estuviesen hablando. No quería, ni pretendía causarles lástima alguna.

Me bebí la aspirina y tomé mis equipajes. No deseaba que me acompañasen porque estaba seguro de no poderlo resistir. Pero no ocurrió así. Ambos tomaron el taxi y me hicieron disfrutar de sus presencias unos minutos más.

Llegamos al terminal de buses a Talara. Dejé mi maleta para que la guarden en la bodega del omnibús- Los busqué rápidamente con la mirada y me acerqué a ellos para esperar la hora de mi partida. Nos sentamos. Yo no hablaba mucho. ni tenía ganas de hacerlo. ¡Dios! me había acostumbrado a sus presencias, a sus conversaciones entre ellos que muchas veces no lograba entender, me había acostumbrado en tan poco tiempo a reconocerlos realmente como mis amigos -ésta vez en la vida real-.

El llamado de embarque al bus llegó. Nos pusimos de pie. Fui al baño. Retorné. Sin saber qué decirles me despedí reprimiendo mi verdadero estado- Sólo atiné a jalarle la oreja izquierda a Joseph como muestra de mi cariño, y es que un beso no sería tan original como para recordarlo siempre.

-FIN-

Soy yo el único culpable

Había creido que por fin lo olvidé, había creido que ya no sentía nada hacia él, había creido que no me creería nada de lo que él dijese y había creido que nunca jamás en mi vida volvería a hablar con él de amor.

El pasado 15 volví a conversar con él, y no sólo eso, aquel día rompimos la delgada línea que separa la realidad con la fantasía. Mis sentimientos pudieron, una vez más, imponerse ante mi razón. Ed había vuelto y no sólo eso, todo en ese momento se dió para que ambos decidiéramos restablecer la relación que alguna vez tuvimos.

En un principio, dudoso yo, me dije a mi mismo que no me ilusionaría más allá de lo que era conveniente. En ese primer momento no podía creerme lo feliz que me sentía por haber oído lo que tanto anhelé hace un tiempo atrás, Ed me decía que me amaba aun y que no me había olvidado.

Fue después de pensar y re pensar todo lo acontecido desmesuradamente que me dí cuenta que aun no lo he dejado de amar y que aun, muy dentro de mi, dormía el deseo de que volviese hacia mi, dentro de mi yacía la esperanza de volverle a ver.

Esta vez, como en ninguna otra, puedo hacer responsable a Ed de mi sufrimiento. La herida sangra nuevamente.

La verdad duele señores. Ed tiene a otra persona, una persona que está a su alcance y que le puede brindar lo que quizá no encontró en mi. Yo no puedo pedirle nada, sólo me queda dar un paso al costado y dejar que él sea feliz con la persona que él ha elegido… el único culpable de mi situación soy yo. yo que aun le ama y sin ser correspondido.

Mi vida en soledad IV

Creía que ya había dado por terminado “mi vida en soledad”, pero no; no puedo acabar sin dar el lugar que se merecen Ale Am y Joseph.

Cómo es sabido las personas que solemos entrar al chat buscamos una compañía, alguien con quien pasarse un rato charlando o, para otro grupo, buscan sólo pasar unos minutos dándose autosatisfacción maquillada (cibersexo) -Quiero dejar en claro que no tengo nada en contra del sexo cibernético, y mucho menos por las personas que lo suelen practicar-.

Yo entré porque sentía la necesidad de conversar, como dicen por ahi: “las penas compartidas son menos pesadas”. Así fue que, casi al mismo tiempo, conocí a Ale Am en una de las tantas salas de conversación que tiene el Yahoo. En principio le mentí que me encontraba en el D.C (Washington); quedamos en tomarnos un capuccino un sábado, no pude asistir a dicha cita… llegó el lunes y debía decirle la verdad a Ale Am… menos mal y entendió el porqué le había dicho mi falsa ubicación geográfica… hoy en día charlamos casi nada, pero sé que se encuentra bien porque de cuando en vez me lo hace saber.

Respecto a Joseph. Debo decir que no le agrada mucho que escriba sobre él aqui en mi blog, por eso sólo debo decir que es mi mejor amigo, que con él paso unos agradables momentos (conversando sobre el tiempo, cocina, política… o simplemente discutiendo). He llegado a sentir un fraternal afecto.

Para acabar ya, a pesar de que tengo a estos dos amigos y a mi familia no dejo de sentir a la soledad latente y acechante. Estoy empezando a re conocerme y a re adaptandome a mi mismo.

Mi vida en soledad III

Si con Mauro reconocí mis sentidos y con Ed descubri mis sentimientos, con Genius desperté mis emociones. Si, esas emociones que suelen invadirnos cada que nos gusta alguien.

Mi naturaleza como ser humano es la de comunicarme, pero mi naturaleza como Augustus es la de presentarme tal y como soy en realidad -claro, cuando siento que la otra persona me inspira confianza-. Fue así que para cuando terminé mi noviazgo con Ed tenía la necesidad de hablar con alguien, no importando de dónde sea, ni la religión, ni la opción sexual, ni nada de esas cosas, sólo me fijaría en que si me parecía o no digno de saber como soy.

Ed, no sólo se ha llevado mi corazón, también, se llevó consigo mi ilusión por la vida y las intenciones de volverme a enamorar. No tenía, por ese entonces, ganas de nada. Caí en una terrible depresión. Adopté el noctambulismo como forma de vida, descuidé mis estudios y enfermé mi alma.

En una de esas noches de penurias y autocuestionamientos recordé que hacía un tiempo me había creado una cuenta en el Yahoo; me levanté de mi cama, encendí el computador y accedí a dicha cuenta. Como no tenía a nadie conocido en línea, me animo por entrar a una sala de chat. Conocí a tres buenos amigos: Joseph, Ale Am y Genius.

Esas tres personas se “tragaron” todas mis ciberpenas, si, porque ciberneticé mi sentir. Pero Genius resaltó entre ellos tres. Él mostró cierto interés hacía mi persona. Yo no quería saber nada y menos ilusionarme con un desconocido del chat. Pero sin darme cuenta me empezó a gustar, no dejaba de pensar en él, me parecía un sueño estar intercambiando fotografias muy privadas con alguien que apenas conocía, le conté todo respecto a mi, le conté mi desilusión con Ed, se lo dije todo.

Me atreví una noche a decirle que me gustaba. Me solía llamar…

Pero así como sin darme cuenta me empezó a gustar, así se empezó a enfriar la relación… y hace poco se ha congelado, sin esperanza de que se derrita eso bloque frio.

Mi vida en soledad II

Con Mauro desperté mis sentidos, pero con Ed desperté mis sentimientos.

A Ed lo conocí en la ciudad de Lima, en uno de los congresos a los que asistí durante aquel año. Llegué tarde a la conferencia, creí no me dejarían entrar, entré cuando estaban llamándole para que subiera al pódio a exponer el tema que le habían asignado. Me pareció atractivo, no lo negaré, su presencia es muy imponente. Pasó el tiempo sin darme cuenta y para entonces ya era el momento de un descanso. Nos buscamos entre el público y “coincidimos” en el portal del auditorio. Luego del saludo y de una breve conversación me pidió mi correo electrónico y mi número telefónico -le dí mi correo, pero no mi número de teléfono, pues en ese tiempo mi celular estaba dañado-. Coincidimos muchas veces por el messenger y pásabamos bastante tiempo. Me dijo que le había gustado y que si yo tenía pareja, a lo que respondí que el también me gustaba mucho y me encontraba solo por el momento.

Una tarde de aquellas me dijo que llegaría para Perú y que le gustaría que nos viéramos, no importando el lugar, pero que tenía algo urgente que decirme. Yo, nerviosísimo por la emoción de volverle a ver, pero, sobre todo, porque él deseaba que nos reunamos, simulé hacerme el tonto y le pregunté que era aquello tan urgente. A lo que respondió que en persona sería mejor escucharlo que por este medio…  Nos encontramos en un restaurante -el vestía con un jean azul oscuro, una camisa blanca con cuadros delgados color salmón, un blaiser guinda y zapatos de cuero de color marrón chamil; yo un jean celeste rasgado, un polo negro, una casaca jean y mis zapatillas-. Estaba ahi ya, sentado y mirando hacia la puerta de entrada, me acerqué, se puso de pie y nos saludamos con un apretón de manos, discreto pero con la fuerza necesaria para indicar que “podía pasar cualquier cosa”. Al final de la velada me dijo que quería ser mi pareja, yo a punto de responderle con un “si”, cambié por: mañana te tengo una respuesta.

Mi relación con Ed duró cerca de dos años. Puedo decir que él fue mi primer amor, con el empecé a despertar mis sentimientos y a conocerlos. Empecé a tomar decisiones que cambiarían mi vida a un giro de noventa grados. Con su apoyo me abrí frente a mis padres y no sólo les confesé que yo era gay, sino que tenía un novio mayor, bueno, bastante mayor.

Ed me hizo vivir muy buenos momentos, con ello me hizo recolectar recuerdos que perduran hasta hoy. Pero también logró que me decepcionara hasta de mi propio vivir. Él se llevó mi corazón y se olvidó de devolvermelo. No es que le ame hasta estos días, pero es alguien especial para mi -el primer amor nunca se olvida, pero tampoco perdura-.

CONTINUARÁ…

… tengo una deuda contigo…

A mediados de este mes recibí una postal de Genius, la cual me agradó mucho recibirla -aunque no haya sido yo el que la recibiera por estar ausente de casa por los estudios- leer cada palabra me emocionaba tanto que podía llegar a imaginar a el mismo justo en el momento en que la estaba escribiendo, todo iba bien hasta que llegué a esa frase que me trajo al suelo sin compasión alguna -estoy seguro que no tuvo mala intención al momento que la impregno-.

Lo que pude alcanzar a ver, producto de mi imaginación y emoción, es a Genius sentado en un sofá con la postal sobre un cuaderno y este sobre sus piernas cruzadas -lo mas probable no haya ocurrido así-.

Es verdad que llevamos mucho tiempo que no charlamos, es más he llegado a pensar que el ya ha encontrado a alguien que le ocupe mucho de su tiempo y hasta sean pareja o que se yo. Pero, también es verdad que le echo de menos, extraño su presencia y que de alguna manera podía saber que se encontraba bien.

Hoy en día me he enterado que está por Mallorca veraneando y pasándola de lo mejor… y me da mucho gusto por el. Pero es inevitable sentirme algo nostálgico porque nuestra “amistad” se ha enfriado -muy en contra mio- pero debo asimilar la idea de que no tenpia oportunidad alguna para con el.

La distancia? puede que si… el tiempo? sea lo más seguro, pues no nos conocíamos mucho, y considero que no era necesario tanto…

“… espero que nos encontremos pronto porque es una deuda que tengo contigo…” a mi parecer suena mal, porque considero que no me gusta que las personas hagan algo por mi porque consideren están en deuda conmigo… me agrada que las cosas que hagan por mi lo hagan porque lo sienten asi, porque les nace del corazón y no por compromiso. Si, eso es lo que me da a entender sin querer Genius… que espera que nos veamos porque está en compromiso para conmigo.

Ya antes de que viniera a Perú le dije que me buscara sólo si nacía de el el querer verme, y no me llamo siquiera… y si llegas a leer este post, te lo repito… no me busques tan sólo porque consideras nuestro encuentro es un compromiso o una deuda pendiente.

Te he llegado a querer inexplicablemente, pero por tal razón soy capaz de renunciar a esta “amistad” porque es ese cariño que me hace dar un paso al costado en tu vida para que no pierdas tu tiempo en alguien tan tonto como soy yo…

img003Esta es la postal que me envio.. lugares que espero algun día recorrer aunque sea en soledad