Ciudad de Panamá: Fortalezas, playas y malecón

TERCER DÍA:

 

En mi país (Perú) hay una pregunta que suele hacerse cuando alguien se ‘olvida’ de saludar por la mañana: “¿Hemos dormido juntos?”, pues se considera que si dos personas no han compartido habitación es de ‘buena’ educación dar los “buenos días”. Y bajo ese ‘concepto’ es que no saludaba a Joseph, ni a Mr. Boss, porque ya eran dos días que dormía en la misma recámara de ellos dos.

Hasta ese momento no había pensado en que mi falta de saludo al despertar le incomodaba de alguna manera a uno de mis dos compañeros de viaje. Mucho menos había ‘captado’ esos “buenos días” que me solía dar Mr. Boss en un tono peculiar, pues era él a quien le incomodaba. Empezaba así la primera actitud mía que le fastidiaría un poco durante los días que estuvimos los tres juntos.

Tal vez me faltó explicar a Mr. Boss respecto a la interrogante que solemos hacernos los peruanos ante la falta de un saludo mañanero, y decirle también que cuando me despierto en la mañana no llevo los lentes puestos y que sin ellos no puedo saber quien está y quien no. Y que puedo oír el ruido que hace la persona presente y puedo saludar sin ningún problema a su sombra con poca probabilidad de poder  confirmar que es ella.

Como dije ese ‘detalle’ era el primero de tres, del segundo me enteraría días después en Boca Chica, y el tercero en el último día que estuve con ellos en Panamá.

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¿Me recuerda?

Pocas veces puedo entablar una relación amical con alguién. Tampoco es que la llegue a considerar como tal. Lo cierto es que llegamos a compartir más de un momento con una conversación amena.

Conocí a Mirella porque ambos formamos parte de uno de los ocho grupos que se formaron en el curso de radio 3. Fue durante ese semestre que supongo tomamos confianza el uno para con el otro.

Hace un año ella dejó la universidad porque temía, por tercera vez, desaprobar una de las asignaturas que forman parte de la cadena de cinco redacciones que llevamos en la facultad. Fue con ese retiro que perdimos de alguna manera comunicación.

Hace un rato -primeros días de marzo-, en la primera clase de Derecho,ella se sentó dos filas anteriores a la que yo estaba. No la reconocí de espaldas. me costó un tanto reconocerla cuando ella volteó para dar un vistazo a todo el aula.

¿Cruzamos miradas? ¡Quizá!

¿Me recordó al verme? Pues no sé, porque ni ella, ni yo, hicimos algún gesto de saludo -ni el más mínimo esfuerzo lo lozana que pueden estar nuestras mentes.

Luego de la primera hora de clase tocó el timbre del descanso, ninguno de los dos tuvo la iniciativa de acercarse. Y así pasó la siguiente hora: sin intercambiar palabra alguna, pese a que estaba sentada a mi lado. .

El significado de ser talareño

Ser talareño es mucho más que haber nacido en aquella tierra caliente refrescada por una brisa permanente. Ser talareño es muchísimo más que considerarse como tal por llevar en su DNI ese dato. Ser talareño es sentirse orgulloso e identificarse con la tierra que nos ha visto nacer, y si no, por aquel lugar que nos ha adoptado como ciudadano suyo.

Yo tengo la dicha de haber nacido aquí y de ser producto de dos talareños más -mis padres-. Yo tengo la felicidad de aun seguir viviendo aquí, a pesar de la problemática que pueda existir en esta tierra amada. Yo puedo decir a viva voz que talareño soy y a mucha honra señores.

Sé que las cosas han cambiado en Talara: que ya no es posible respirar un aire limpio -debido a la refineria-, que nuestros representantes políticos dejan mucho que desear, que ya no es posible dejar las puertas abiertas como antaño, que ha crecido mucho la ciudad y, por ende, muchos hemos sido alguna vez victimas de las malas costumbres de aquellos foráneos y que es hora de despedirnos de aquella idea que Talara es la capital del oro negro.

Talara ha dejado de ser capital del oro negro, pero ha ganado un buen nombre por sus playas, comida y habitantes. No dejemos que nadie ensucie el nombre de nuestra provincia y que denigre el verdadero significado de ser talareño… Por eso pido a cualquier talareño que se encuentre lejos ponga bien en alto el nombre de nuestra adorada Talara.

Talara volverá a ser el motor de riqueza del Perú, su nombre retumbará cualquier oido nacional o extranjero y todo el mundo se enterará que en la zona noroeste peruano existe un cálido lugar llamado Talara… y el Torino volverá a ser campeón de la copa nacional.

Señores, aunque bastante tarde, quiero dar un abrazo a toda persona que haya encontrado el significado original de ser talareño y no quiero desaprovechar la oportunidad de desearle un feliz cumpleaño número cincuenta y cuatro a la tierra que aun me acoge.