… tengo una deuda contigo…

A mediados de este mes recibí una postal de Genius, la cual me agradó mucho recibirla -aunque no haya sido yo el que la recibiera por estar ausente de casa por los estudios- leer cada palabra me emocionaba tanto que podía llegar a imaginar a el mismo justo en el momento en que la estaba escribiendo, todo iba bien hasta que llegué a esa frase que me trajo al suelo sin compasión alguna -estoy seguro que no tuvo mala intención al momento que la impregno-.

Lo que pude alcanzar a ver, producto de mi imaginación y emoción, es a Genius sentado en un sofá con la postal sobre un cuaderno y este sobre sus piernas cruzadas -lo mas probable no haya ocurrido así-.

Es verdad que llevamos mucho tiempo que no charlamos, es más he llegado a pensar que el ya ha encontrado a alguien que le ocupe mucho de su tiempo y hasta sean pareja o que se yo. Pero, también es verdad que le echo de menos, extraño su presencia y que de alguna manera podía saber que se encontraba bien.

Hoy en día me he enterado que está por Mallorca veraneando y pasándola de lo mejor… y me da mucho gusto por el. Pero es inevitable sentirme algo nostálgico porque nuestra “amistad” se ha enfriado -muy en contra mio- pero debo asimilar la idea de que no tenpia oportunidad alguna para con el.

La distancia? puede que si… el tiempo? sea lo más seguro, pues no nos conocíamos mucho, y considero que no era necesario tanto…

“… espero que nos encontremos pronto porque es una deuda que tengo contigo…” a mi parecer suena mal, porque considero que no me gusta que las personas hagan algo por mi porque consideren están en deuda conmigo… me agrada que las cosas que hagan por mi lo hagan porque lo sienten asi, porque les nace del corazón y no por compromiso. Si, eso es lo que me da a entender sin querer Genius… que espera que nos veamos porque está en compromiso para conmigo.

Ya antes de que viniera a Perú le dije que me buscara sólo si nacía de el el querer verme, y no me llamo siquiera… y si llegas a leer este post, te lo repito… no me busques tan sólo porque consideras nuestro encuentro es un compromiso o una deuda pendiente.

Te he llegado a querer inexplicablemente, pero por tal razón soy capaz de renunciar a esta “amistad” porque es ese cariño que me hace dar un paso al costado en tu vida para que no pierdas tu tiempo en alguien tan tonto como soy yo…

img003Esta es la postal que me envio.. lugares que espero algun día recorrer aunque sea en soledad

Anuncios

La nostalgia de ayer

De un tiempo a este, escribo los post´s más tristes de mi vida. Les aseguro que no son los primeros y lo más probable es que no sean los últimos -porque: por más que yo intente y desee quedarme en casa -sitio en el que me siento mucho más seguro que cualquier otro sitio- para no ser presa de la desilusión, de lo pesado y todo lo que conlleva el vivir; es imposible el alejarme del todo de una realidad que está en un constante cambio, y de engaños, por culpa del practicismo y la “filosofía de lo descartable”.

Nunca pasó por mi mente el perder tantas ilusiones en mi vida, no sé si es más grande mi dolor que el de cualquier otra persona (por eso es que sólo escribo de mi sentir). No sé si fuí yo, pero igual pasó y en cuestión de segundos veía caer ilusión por ilusión. Probablemente todo se debe a que me siento solo internamente; me siento solo si, sin ilusión de vida lo más probable, pero con muchas ganas de ayudar a las personas y hacer siquiera que éstas sean felices -no importa si para ello debo renunciar a esa persona-.

Ocurrió con Mauro, cuando creía estar enamorado de el. La historia se repitió cuando se acabó mi relación con Ed -con la única diferencia de que con Ed pude “abrir” mi sentimiento y por vez primera me di cuenta que podía volar al lado de alguien que me entregara el mismo amor que yo le entregaba-. Estoy segurísimo que ya no extraño a Ed y, aunque no seamos amigos ni mantengamos comunicación ya, espero que se encuentre tan bien como le vi la última vez que estuvimos charlando.

No es fácil el reacosumbrarse a uno mismo. En mis ratos de pensar trato de encontrar la respuesta a mis miles de interrrogantes, y siempre llego a la misma conclusión: hay preguntas que no tienen respuestas.

No me considero loco, pero si en muchas ocasiones he sentido que no pertenezco a este mundo; quizá mi lugar esté en el de los perdedores o en el de los “raros”. Digo esto porque nunca han faltado las personas que me lo han dicho: “sabes eres raro”, “me das asco y quedarás solo como un perro”, “estas desperdiciando tu juventud…” -son las frases que recuerdo en este momento-.

En mi escrito anterior afirmo que me identifico con los pececillos de mi acuario (por el silencio expresivo que se puede dar). Sí, me quedo callado, pero no por cobardía; todo lo contrario por lo “valiente” que puedo llegar a ser cuando me doy cuenta que estoy “de mas” en una realidad que no es la mia, o cuando noto que no suelo ser interesante para alguien, o por el simple hecho de no querer fastidiar a nadie.

Me quedé callado y preferí no responder al último mensaje de Mauro, pues creía que así pondría fin al circulo vicioso que se había formado dentro de mi. Me quedé callado cuando Ed me decía que vendría por mi, pues yo creí que eso no se llevaría a cabo. Me quedé mudo con mi “nueva amistad” con Pedro, creí que despertaría celos en su pareja -y no me equivoqué- y ahora mi “amistad” con el sigue en el congelador de la memoria. Me estoy quedando callado con Genius, porque creo que con el no hay posibilidad alguna de llegar a algo y tal vez ni lleguemos a estar frente a frente. Me estoy callando con mi moribunda amistad con Joseph, porque creo que no sirve de nada que yo le cuente mis cosas sabiendo que para el la relación amical no es la misma y es necesario poner “control”.

Como les dije no me quedo callado por cobardia sino porque trato de ser prudente y lo más maduro que yo pueda actuar. Aunque para muchos individuos el ser asi no les agrade o les agrade poco. A veces pienso si los gustos también se han globalizado o si a las personas le gusta lo liberal y que han olvidado los sentimientos (muchas veces se vive por meros impulsos). Hay muchas cosas que se pueden globalizar, no estoy en contra de tal fenómeno… con tal de no “globalizarme” yo, y pasar de mano en mano y que mi cuerpo sea conocido por muchos… la verdad esa idea me asusta.

Todo esta melancolía quizá se aparte de mi, no lo sé… pero en este instante quiero dejar de escribir y apagar la portátil y echarme en el mueble de mis temores y anhelos… aquel mueble color marrón que tanto me ha acogido y hasta el momento lo seguirá haciendo.