Mi dulce Camelia

En los próximas días se cumplirán cuatro de aquel día en que la vi por primera vez. Verla allí, tan tierna y tan frágil, tenía muchas ganas de tomarla entre mis brazos y decirle al oído que era la niña que yo tanto había esperado (y es que ya tenía cinco meses antes a un chiquillo).

Pese a esas ganas locas de sacarle de la cuna en la clínica, decidí no hacerlo porque me daba cosa tomarla  de una manera equivocada y lo menos que deseaba era causarle algún daño… Y así pasaron los días y los meses, hasta ahora en que me atrevo a decir que desde ese primer día se había ganado ya todo mi afecto y cariño.

De piel rosa y cabellos oscuros dormía y dormía como si nunca hubiese querido salir de ese cálido lugarcito en que se encontraba horas antes. La miraba y re miraba y no me lo creía.

Ella no es mi hija pero la quiero como tal, y si de algo le puedo servir, no pensaré más de dos veces en acudir a su llamado. Pero bueno, que ella con el tiempo ha ido sorprendiéndonos a todos en casa. A cada visita que nos hace ilumina con su candidez cada rincón de la casa, y pese a sus gritos, que junto a los otros dos niños se unen en coro antiarmónico no dejan de romper con la oscuridad del silencio que suele darse cuando en la cada hay tantos adultos.

Ayer, estrujó este viejo corazón y me hizo lloriquear cuando de la nada se apareció en mi habitación y me dijo con su vocecita y como si quisiera que nadie más que yo le oyera que no le hiciera caso a Pablo, mi hermano menor, cuando éste me dijo cosas bastantes feas y que le importó poco que la niña le oyera decir tanta calabazada junta:

-“No le hagas caso a Pablo… que está loquito… y él es el… (repitió inocentemente la grosería que éste me había dicho)”.

Ay Camelia, mi dulce niña… estoy más que seguro que no me he equivocado en quererte tanto.

 

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Las niñas de mis ojos

cantante-ninaSon dos las niñas de mis ojos: Natalia y Camila. La segunda es hermana de mi hermano, de la que hablaré próximaente.

Trataré de ser lo más objetivo posible al hablarles de una encantadora niña, de la que tengo suerte me quiere tanto como yo a ella. Esa niña es Natalia, que por ser hija de mi primo no es considerada sobrina, sino prima de segundo grado; y a la que suelo llamar cariñosamente “mi pipita”. Tengo muchísimo que hablar de esta angelito, tanto que no sé por donde empezar.

Empezaré con decirles que el pasado Martes 14 suena el teléfono de casa por la mañana. Era mi primo Martino que llamaba para saludar y decirnos que Natalia estaba muy entusiasmada y presurosa por viajar a Talara para pasar algunos días de sus vacaciones en mi casa. Yo feliz con esa noticia y no dudé en ofrecerme para irla a traer. Fue así que al siguiente día, muy temprano en la mañana, me despierto, me visto y salgo para el terminal de buses para tomar el autobús que me llevaría hasta Piura.

Después de un trayecto de dos horas por fin llegué a la capital de la región y como el departamento que renta actualmente mi primo en aquella ciudad queda muy cerca al paradero de buses me fui caminando hasta llegar. Toco la puerta y abre la puerta la esposa de Martino -ya desde abajo se oían los gritos de alegría de Natalia y su hermanito- me ven y corren a abrazarme.

Me quedé con los dos niños casi toda la mañana, pues su mamá se encontraba en una reunión de trabajo. Luego, los acompañé al médico para que examninaran al hermanito de Natalia. Así se pasaron las horas hasta que llegó la noche, y con ella mi primo a la casa después de su jornada laboral, y yo con Natalia al terminal de buses para regresar a Talara.

Era  la primera vez que viajaba yo con tanta responsabilidad -no es fácil llevar de un sitio a otro a una niña-. Pero todo salió bien y por eso Natalia se pudo quedar cuatro días como huésped en mi casa.

Ayer domingo llegó su papá con la intención de llevarsela con el, pues dice que su hermanito la extraña -pero se olvidó mencionar que el también le echa de menos-. Y no es por poco pero Natalia es una niña que se roba el cariño de quien tiene la oportunidad de conocerla, y sobretodo, de oirla hablar.

Es inteligente y muy conversadora. Disfruta con peinar y maquillar a quien se lo pida -y claro le de lo necesario para que ella lo lleve a cabo-. Siempre, ya sea antes de comer o antes de irse a dormir, ora a Dios en agradecimiento y le pide por cada uno de su familia. Es encantandora como ella misma, inquieta cuando está alegre y obediente cuando le conviene -como cuando hay de por medio un dulce premio-.

Disfruta con cantar,pintar y de vez en cuando bailar. Le encantan los dibujos animados y por tal gusto se puede pasar horas sobre horas frente al televisor espectandolos. Es de muy poco comer, pero si de bastante sed.

Y, bueno, llegó el momento de dejar de escribir por hoy… debo descansar porque ya es un tsnto tarde para mi.