Almuerzo patrio

El próximo 28 del mes el Perú cumplirá un año más de haber dejado de ser colonia española a tan sólo un grito libertario que daria José de San Martín -de eso serán 188 años-.

Lo mejor de estas fechas es que la mayoria de personas salimos de vacaciones, algunas por quince días y otras por un mes. Y así muchos nos podemos reencontrar con familiares que vemos poco o casi nada durante el periodo de trabajo o estuidios.

Todos los años, la empresa donde labora mi papá, organiza un almuerzo de confraternidad por motivo de celebrar un aniversario más de la compañía y, por festejo patrio. Este año no pudo asistir mi papá junto a mi mamá, y me tocó a mi ser el “reemplazo” y ser así el acompañante de mi madre a ese almuerzo.

Grupo musical "Candela" amenizó la reunión de aquel día

Grupo musical "Candela" amenizó la reunión de aquel día

La mañana se pasó volando, sin darme cuenta ya estaba próximo el mediodía y debía empezar a vestirme de acuerdo a la ocasión. Mi madre no se encontraba en casa, pues se había ido a la peluqueria para que le hagan un “retoque” -pero regresó con un cambio de imagen-. Aprovecho el tiempo de su ausencia para afeitarme y comer algo y evitar que mis intestinos empezaran a tocar cuan orquesta desafinada por no tener trabajo digestivo -además que aun no había desayunado-.

almurzo PetroTechTambién me dio tiempo de elegir el atuendo que llevaría: tomé una camisa rosa,un jean y unos zapatos mocasines que compré en mi último viaje a la frontera con el Ecuador.

Salimos de casa, el sol resplandecía e intentaba dar calor con sus invernales débiles rayos, corría una brisa fria y humeda… y echamos de menos al carro que tuvimos hasta hace algunos años. Si, se repitió uno de aquellos momentos en que nos solemos autopreguntar ¿por qué lo vendimos? Lo vendimos porque la ciudad en la que vivimos es demasiado pequeña y se puede ir a cualquier lugar andando.

Eran ya un poco más de las 13 horas, y la mayoría de choferes supongo se encontrarían almorzando en sus casas, es por eso que nos tocó esperar cerca de quince minutos a que llegase un auto y nos llevase hasta “Negritos” -distrito talareño, ubicado a veinte minutos de la ciudad, en donde se llevaría a cabo el almuerzo-. Fue un automóvil color blanco que se encargó de llevarnos a mi mamá y a mi.

El viaje se hizo nada y llegamos, el clima era distinto: el cielo llevaba un traje de fuerte color azul celeste, con un estampado escaso de nubes y como broche un sol más caluroso que el sol de Talara, el mismo que era arrullado por un insistente viento que terminó desarmando lo que sería la cubierta de los toldos.

Lugar de encuentro: Portón #4        Esta vez fue en el jardín, al cual lo habian vestido, en tonos blanco y rojo, con toldos árabes que habían sido victimas del viento que soplaba con gran fuerza en ese momento. Mesas alrededor de la pista de baile llevaban manteles blancos, sobre ellas un mediano tapete rojo y enmedio un agradable y vistoso arreglo floral. Las sillas, al igual que las mesas, estaban de blanco, algunas con un enorme lazo rojo y otras con llevaban lazo dorado que simulaba un cinturón. La atención inigualable, a cargo de chicos y chicas que, vestidos impecablemente, nos alcanzaban todo lo que quisiéramos comer o beber. Los invitados muy bien vestidos formaban una media luna frente a lo que sería el escenario que albergaría, primero, a un grupo criollo y después a la conocidisima orquesta “Candela” de Iquitos.

De entrada nos dieron a degustar un fresco platillo muy peruano llamado Ceviche, hecho a base de pez espada. Para brindar un Pisco Sour, el cual me lo tomé sin ni siquiera respirar jeje. Luego de un rato vino el plato de fondo, muy a mi pesar, fue arroz con pollo -por cierto sólo me comí el arroz-. Bebí gaseosa hasta decir basta, claro que también hubo cerveza, pero no bebí ni un sólo vaso… pues no me gusta.

En verdad pasé un rato bueno de cuatro horas. La orquesta no estuvo mal, la atención adecuada, la comida exquisita… pero mejor sería si el dinero que se gastaron en hacer toda esa ceremonia se lo hubieran dado a cada uno de los trabajadores que forman la gran familia de PT.

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Se me acabaron

Si, se me acabaron los días de descanso y no hubo mejor despedida que el haber recibido una postal de Joseph… el muy preocupado ya andaba inquieto y preguntándose junto a su pareja el porqué no me había llegado aun su postal.A

Ayer me pasó algo curioso y sorprendente respecto a la postal.

Como era ya mi último día de descanso después de mis exámenes parciales quise despertarme temprano, sobretodo levantarme de la cama -que me cuesta muchísimo pero que siempre acabo haciendo por distintos motivos-.

Ocurrió que después de haber tomado desayuno conmigo mismo me fui para mi habitación a ver oir un poco los noticiarios internacionales por la televisión, de pronto siento como una fuerza que me atrae para la cocina (en la cocina de mi casa hay una puerta que da a la calle, y esta tiene dos ventanas=

Hago caso a ese llamado extraño, mi mamá se encontraba en el lugar y me mira extrañamente, no es “normal” que yo me asome por la cocina después de haber tomado desayuno y más extraño es que yo me ande asomando por una de las ventanas. Y algo que tenemos en común mi ma´y yo es que no solemos detenernos a preguntar cuando vemos necesario, y bueno me preguntó y yo no supe responder y le propuse un tema de charla para distraer su curiosidad y extrañeza hacia mi.

De pronto, apenas unos minutos habían transcurrido, veo llegar a un mensajero del servicio postal del Perú SERPOST y me dice: Casas Augusto????    y como Joseph ya me habia comentado que me había enviado una postal -y también Genius- le respondo que si… veo el remite y era Joseph -y es que era lo más probable… ya que la postal de Genous debe estar perdida en algun lugar del mundo y como que ya han pasado dos meses.

Sinceramente no ha sido más oportuna esa llegada, pues yo andaba medio transcendental -a causa de lo que me había dicho mi médico-… GRACIAS JOSEPH… GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE A MI LADO Y POR REGAÑARME CUANDO CREES ES CONVENIENTE… GRACIAS POR SER MI AMIGOOOO.

-No sé si llegues a leer este escrito y lo más seguro es que te incomode… pero ya sabes que me gusta que todo el mundo se entere que tengo un verdadero amigo…. tu también eres mi amigo ALE AM.

Ella

Escrito en Marzo, 17 de 2009  (Martes)

Hoy es la primera vez que mi hermana viaja sola, sólo ella y su bebé. Aunque no se hayan ido tan lejos -están a tan sólo tres horas de distancia-. Y no ha pasado más de una hora y siento que ya los extraño, sobre todo a mi sobrinito.

Enzo es un niño de trece meses de edad, y lo mejor es que ¡es mi sobrino!. Hijo de mi hermana y el primero más cercano que he tenido en la vida. A pesar de que por causa de su nacimiento mi Lucas Bambino haya “fallecido”  (entre comillas porque estoy seguro que aun vive y, en todo caso, si ha muerto en mi siempre vivirá) con el pasar de los meses se ha ido ganando mi cariño.

Le gusta tanto bailar como reñir a las personas (eso lo aprendió de mi mamá que gusta reñir a todos menos a Enzo y mi sobrinita). Y es que realmente se ha robado el corazón de mi madre -pensar que hasta hace poco ella solía decir que no se iba a encariñar de ninguno de los dos bebés-.

Hoy viernes hemos llegado a casa y lo primero que ha dicho mi mamá es que mejor se hubiera quedado en Piura porque estando en casa echará de menos aun más a Encito. Anda buscando la manera y el momento de siempre acabar hablando de su nieto querido. Pero no sólo extraña al niño, sino también a mi hermana quien se la pasa charlando con ella en todo el día.

Llevo toda mi vida viviendo con ella. He compartido buenísimos momentos con ella, también malos momentos. Siempre he confiado en ella y siempre le he querido. Ella siempre ha estado al pendiente de mi cuando estudiabamos y nos veíamos en el patio del colegio durante el recreo, muy a menudo a salido a mi defensa y yo a la de ella.

Hemos jugado, peleado, molestado a los demás, hecho travesuras a mi abuela, pasábamos horas viendo televisión (el show de Xuxa, el show de Yuly, el payaso Popi, los ositos cariñositos, Candy, Marco, los pitufos entre otros más), nos hemos reido y llorado juntos, nos fuimos a estudiar y ahora ella muy pronto empezará una nueva vida y muy lejos de mi.


			

Explicaciones

el_alma2Después de haber tenido ese reencuentro inesperado con mi abuela, me levanté de mi cama y me dirigí a la sala, buscaba el sofá que me alberga cada vez que estoy en un momento “transcendental”.

El mueble estaba ocupado, pues allí se encontraba mi mamá leyendo una revista. Me mira y me pregunta: ¿César con quien has soñado? A lo que respondo con otra interrogante: ¿por qué. tengo la misma cara de siempre?; Hijo te conosco y sé que te pasa algo… así que no insistire, si quieres me lo cuentas o no -esto me sorprendió, pero bueno, es que ella jamás dejará de lado su lado arrogante-.

La verdad que ya estoy “acostumbrado” a como es ella, es más a veces suelo ser como ella. Pero, bueno, hoy no trataré sobre ese tema. Dejé de lado su arrogancia y mi orgullo y decido contarle lo acontecido dentro de mi sueño -parece que mi narración estuvo más entretenido que su revista, pues al rato la pobrecilla acabó arrugada y en manos de mi sobrinito que anda dando sus primeros pasos por toda el apartamento-.

Para cuando acabé de contarle ella me dijo que me dejara ya de tanto pensar y que dejara descansar a mi abuela en paz, que si volviese a revivir se vuelve a morir de verme como ando en estos días. Quizá tengas razón -le dije. Sé cuánto la quieres, pero entiende que ella ya no se encuentra aqui, ya no pertenece a este mundo y si te quieres morir, muérete lejos de aqui. Me reí sin ganas, pero no deja de tener razón, mi abuela siempre me decía que nadie se merece realmente nuestro “sufrir”, ni siquiera yo Augusto.

En momentos de soledad interna. como el que estoy atravezando actualmente, anhelo ser alguien “normal”. Ser como los otros muchachos que pareciera no importarles lo que les sucede. Me gustaría ser práctico y echar esta sensibilidad por la ventana o por el inodoro. Pero, también, deseo dejar este mundo, puesto que yo no le hago falta a nadie.

A muchos de ustedes les parecerá una pena  o ridiculez que un muchacho de veintitantos años, que supuestamente se encuentra en toda la plenitud de la juventud, se exprese de tal manera. Pero ¿alguno de ustedes me puede asegurar que la vida es justa? o ¿qué hace viviendo aun un chico que vive inmerso en la melancolía?. Considero que yo no nací para este mundo, y como no puedo cambiarlo -ni deseo hacerlo- pues quedaré ante ustedes como un cobarde más, pues, como dicen los mexicanos, me vale gorro lo que piensen de mi.

Que manía la mía de empezar tratando un tema y acabo en otro, y ese otro soy yo -como diría Joseph: “este chaval parece que no tuvo abuela”. Pero yo si tuve y no es por nada pero la mejor!.

Volviendo a la charla que mantuve con mi mami. Mi madre afirma que tal vez el motivo por el que soñé con mi abuela es que ella se metió en mi soñar para despedirse, ya que mientras agonizaba no lo pudo hacer por el transe del desprendimiento del alma y la materia. Pero yo creo que ella se apareció en mi sueño porque está enojada, pues el dia domingo (Marzo, 1) fui a su tumba por primera vez.

Coincidencias

Hola a todos.

Mi ánimo en estos dos últimos días no es como tanto les gustaría a muchos que estuviese. Infinidad de veces me he puesto ha pensar sobre el presente que estoy viviendo, y creánme que no es muy alentador lo que llego a concluir al final del autoanálisis.

Y a eso se le une el decidir si debo o no alejarme para siempre de la vida de Genius, y también, la asimilación de la idea de que mi abuela ya no está en este mundo. .. ¡es para volverse loco!

El día de hoy me desperté temprano, es mas ni siquiera he podido dormir. Me destinaba ya a descansar un poco  más de las 3 de la mañana, llegué hasta mi cama y me eché mirando hacia el techo en plena oscuridad.

Una, dos, tres… cuatrocientos… novencientas ovejas  y ningún síntoma de sueño. Ví amanecer desde la ventana de mi habitación y el canto de las aves, que daban inicio al nuevo día, me invitaban a salir a caminar en plena mañanita.

En tiempos anteriores hubiera invitado a Lucas a dar una caminata madrugada, pero como el ya no está conmigo por más que me matara llamándolo el nunca vendría. Pero bueno estaba decidido a salir y nada ni nadie me detendría en llevar a cabo tal decisión. Así que me puse una ropa ligera -para no sudar tanto- me cepillé los dientes, tomé prestado el Ipod de mi hermano menor y salí, sin rumbo, pero salí.

1185028416_fDesde que me separaron de mi Lucas Bambino no había vuelto a salir de casa tan temprano por la mañana, y menos quería salir por la entrada principal de la casa -huyendo de la ventana de la habitación de mi abuela. sobretodo, de verla directamente-. En aquel momento sólo estaba despierta mi mamá, a la cual le digo que iba a dar una vuelta, sin mostrar interés alguno sólo atina a pedirme que pase por la panadería y comprara pan para el desayuno.

Como la casa está muy cerca al mercado central de la ciudad evito cuantas veces pueda pasar por alli cerca porque no soporto el sonido antiarmonioso que emite ese lugar tan público y necesario a veces. Salí por la parte delantera de la casa -por lo que antes era un jardín agradable- y tomé la dirección contraria a la del mercado. Caminé y caminé.

Mientras caminaba recordé la vez en que Ed llegó, también una mañana, a mi casa -sin haberme avisado-.

Transcurría el mes de agosto del año 2006 -mes de mi cumpleaños-. Ya habían pasado algunos días en que Ed no se conectaba y ni siquiera me llamaba como lo solía hacer. Yo le había llamado en algunas ocasiones a su casa pero nunca me respondía y siempre acababa hablando con una de sus hermanas. Ella era Mily, una mujer sinónimo de alegría -característica propia de los puertorriqueños- casada y trabajadora.

Realmente esa “desaparición” repentina me estaba preocupando. Ya creía que le había pasado algo malo, pero mi madre solía decirme que “las malas noticias siempren llegan rápido”. Pasé dos o tres días sin saber nada de Ed.

Mi cumpleaños cayó día Domingo en aquel año. Y ese día sonó el teléfono de madrugada -por cierto en esos días no me habían dejado responder el telefóno de casa- no le dí mayor importancia a esa llamada y seguí durmiendo.

En casa saben que a mi no me gusta celebrar cada vez que cumplo años, pero si me agrada recibir saludos o regalos. Así que muy pocas veces mi madre me ha preguntado que me gustaría comer ese día, pero en aquella ocasión lo hizo y noté que tenían pensado hacer un almuerzo. Y como a mi me fascina comer pastas, pues fue eso lo que le pedí para que me cocinara. Pero también me pidió que arreglara un maletín con algo de ropa dentro para viajar.

Esta petición me puso en alerta, ya que en días anteriores no se había planeado algun viaje en familia o me había pedido que le acompañase a algun lugar fuera de la ciudad. Jamás me hubiera imaginado que días antes había mantenido diálogo con Ed a mis espaldas. Y lo peor de todo que había acordado con el su llegada sorpresa para el día de mi cumpleaños sin ni siquiera tener la amabilidad, por ser familia, de haberme contado que Ed iba a llegar y que esos días de preocupación no fuesen como los que pasé en ese entonces.

despertarDormí hasta que sentí una mano bastante fría que me tomaba la mia -señores casi llego al techo del susto que me dió- Pero eso del techo no ocurrió y sólo tuve que sacarme la almohada de mi rostro para saber quien había osado en interrumpir mi sagrado sueño. Estaba medio fastidiado pero ese fastidio se esfumó al ver el rostro cansado pero sonriente de quien fue mi novio, esos ojos brillosos y esos labios rosaditos humedos me volvían loco en ese tiempo. Como era dable no nos pudimos dar un beso por respeto a mi familia así que sólo me levanté de mi cama, me fuí a la ducha y desayuné con el amor que fué de mi vida. No sólo desayunamos juntos, sino también almorzamos y me fuí para Piura con el porque al otro día tenía clases muy temprano. Pasamos una semana muy buena y agradable.

El recuerdo de esa experiencia se dió en mi por todo lo que está pasándome (con la diferencia de que es con Genius, no somos novios y dudo que venga a verme)…

Caminé y no recuerdo por donde. He llegado a casa hace nueve horas desde que sali -son exactamente las 17 horas y 18 minutos- No compré el pan por olvido y ni bien llegué de ese paseo pensador me eché a dormir y me he despertado a las 14:30 horas.

Veinte de enero

escribiendo1Acabo de llegar hace media hora a Piura. En este momento estoy sentado sobre mi cama escribiendo en el cuaderno que utilicé el semestre anterior en la Universidad, ya que esta vez no he querido transportar mi computadora portátil he decidido traer sólo lo primordial para mi aseo personal, algunos trapos para vestir porque acá tengo algo más de ropa y el dinero que siempre guardo por si se me presenta alguna emergencia como la que estoy atravesando en estos días.

En fechas anteriores a la de hoy (veinte de enero) en mi casa se podía respirar un aire lleno de tensión entre mis familiares, realmente era un ambiente muy insoportable para mi, y es que no me gusta o me agrada poco que los únicos seres a los que quiero y con los que estoy compartiendo parte de mi vida se encuentren disgustados entre sí.

En la mañana de hoy día no quería despertar y menos levantarme de la cama, algo dentro en mi decía que aquel día no iba a ser demasiado grato para mi persona. Y por no acatar el mensaje que me transmitía mi intuición a manera de imágenes entrecortadas -quizá haya sido mi propia imaginación pero sucedió así- me vi inmerso en una discusión que me gané gratuitamente por intentar “arreglar” las cosas.

No estoy seguro si vale la pena el recordar y comentar lo que aconteció conmigo en aquella actitud de cólera mezclada con fastidio y asqueo que me invadió por la situación que estaba viviendo la semana pasada en el hogar que me ha acogido desde que involuntariamente llegué a este mundo.

Pasado el mediodía y aun nadie había almorzado en casa, estábamos esperando a que llegase mi hermano y su familia para empezar a comer. De pronto estalló un intercambio de palabras muy duras entre mi mamá y mi hermana ¿el motivo? Ni siquiera lo llegué a saber hasta el instante en que oí el nombre de mi “cuñadito” y supe que era él la causa de ese conflicto verbal entre ambas. Inevitablemente tenía que acudir para la cocina porque aun no me había provocado desayunar hasta ese momento de guerra, cuyas armas eran más que peligrosas.

La verdad que eso –del desayuno- fue sólo la excusa que tenía para poder acercarme hasta el ojo del huracán de voces, que a pasos de gigante se iba acercando al grado F5.

ira

Dependiendo del valor de complejidad que pueda tener el asunto, lo peor que puede ocurrir en casa es que mi madre se ponga de mal humor, pues cuando esto ocurre los resultados del “efecto dragón” serán aterradores. Y ha sido lo que se ha dado hoy martes veinte de enero.

Una vez más, y conscientemente, soy un damnificado de mis buenas intenciones y de mi debilidad sentimental. Por acudir al auxilio de Catalina que estaba siendo casi exterminada por el ataque sin tregua por parte de mi mamá, que si bien soy el menos indicado para juzgarla pienso que en gran parte no tenía razón o no la tiene al querer intervenir en la vida de mi hermana.

Aunque mi “cuñadito” no sea santo de mi devoción, y que la relación de el conmigo no es tan amigable como debiera serlo, resolví intervenir en la discusión entre ellas dos para “tratar” que mi mamá se diera cuenta que no estaba siendo del todo justa al no aceptar que el y mi hermana se casen. ¡Y qué trabajo más pesado! El lograr que mi madre asimile la idea de que el es la persona que Catalina ha elegido para compartir su vida y a quien ella le quiso dar un hijo –que ahora es mi sobrino- realmente es pesado.

Viene a mi el recuerdo de lo mucho que me costó el que mi mamá entienda y acepte la idea de que no todos sus hijos son “normales”. Que de sus cuatro hijos uno le salió “fallado” y que no desea ser reparado. Y ese hijo raro, u “oveja negra” como me suele denominar a veces, soy yo. Y para rematar a ese hijo le gustan las personas de su mismo sexo. ¡Señores esa decisión de confesarle demandó de mi mucha más fuerza de la que yo imaginaba!.

Debo reconocer que en aquel tiempo tuve el apoyo de Ed, quien era mi pareja. Ayuda que me sirvió de mucho, y que se transformó en un interés que sólo se da entre dos seres que en verdad se aman. Ese interés se expresaba en las llamadas telefónicas diarias que me hacía y en las que preguntaba cómo me estaba yendo o como me estaba sintiendo y la conversación que mantuvo con mis dos padres más adelante, que de alguna manera los “tranquilizó”. De ese modo logramos que me re-aceptarán como su hijo –bueno no sólo a mi, sino también a el-.

Volviendo al caso de mi hermana, ella tiene el respaldo de mi “cuñadito” pero eso no cuenta para nada, porque el ha perdido del todo la posibilidad de hablar si quiera por teléfono con alguno de mis dos padres ¡no quieren ni oír su voz! Por razones que luego les contaré en algún escrito próximo, tampoco cuenta con el apoyo de ninguno de mis hermanos, mucho menos el mío.

Pero bueno, hoy quise dejar de lado mi repelo hacia la persona de mi “cuñadito” e intervine. Aunque debo reconocer que lo hice más por el cariño que siento hacia Catalina y quiero que ella sea feliz, y también porque no me agrada ver que ella tenga el trabajo de criar sola a su hijo y, porque quiero que ya se vaya de casa y se lleve consigo al nene que, no es por exagerar, llora hasta porque lo miran –sé que esto último es algo egoísta de mi parte, pero es insoportable escuchar sus gritos y engreimientos llorosos-.

Como resultado de ese combate es que yo me encuentro ahora por acá. No he comido en todo el día porque las ganas de probar bocado se esfumaron después de aquel encuentro, pero eso no me interesa en este momento. Lo que si me interesa y preocupa es cómo la esté pasando mi hermana en casa.

Dejo de escribir ya porque quiero salir al centro de la ciudad para comprar algo que calme el león hambriento que llevo ahora dentro de mi y me está obligando a buscar comida con urgencia. Por otro lado, tengo que hacer algunas llamadas: una para asegurar mis alimentos en los días que estaré por aquí, y otra para saber como está el ambiente en casa.