Ella

Escrito en Marzo, 17 de 2009  (Martes)

Hoy es la primera vez que mi hermana viaja sola, sólo ella y su bebé. Aunque no se hayan ido tan lejos -están a tan sólo tres horas de distancia-. Y no ha pasado más de una hora y siento que ya los extraño, sobre todo a mi sobrinito.

Enzo es un niño de trece meses de edad, y lo mejor es que ¡es mi sobrino!. Hijo de mi hermana y el primero más cercano que he tenido en la vida. A pesar de que por causa de su nacimiento mi Lucas Bambino haya “fallecido”  (entre comillas porque estoy seguro que aun vive y, en todo caso, si ha muerto en mi siempre vivirá) con el pasar de los meses se ha ido ganando mi cariño.

Le gusta tanto bailar como reñir a las personas (eso lo aprendió de mi mamá que gusta reñir a todos menos a Enzo y mi sobrinita). Y es que realmente se ha robado el corazón de mi madre -pensar que hasta hace poco ella solía decir que no se iba a encariñar de ninguno de los dos bebés-.

Hoy viernes hemos llegado a casa y lo primero que ha dicho mi mamá es que mejor se hubiera quedado en Piura porque estando en casa echará de menos aun más a Encito. Anda buscando la manera y el momento de siempre acabar hablando de su nieto querido. Pero no sólo extraña al niño, sino también a mi hermana quien se la pasa charlando con ella en todo el día.

Llevo toda mi vida viviendo con ella. He compartido buenísimos momentos con ella, también malos momentos. Siempre he confiado en ella y siempre le he querido. Ella siempre ha estado al pendiente de mi cuando estudiabamos y nos veíamos en el patio del colegio durante el recreo, muy a menudo a salido a mi defensa y yo a la de ella.

Hemos jugado, peleado, molestado a los demás, hecho travesuras a mi abuela, pasábamos horas viendo televisión (el show de Xuxa, el show de Yuly, el payaso Popi, los ositos cariñositos, Candy, Marco, los pitufos entre otros más), nos hemos reido y llorado juntos, nos fuimos a estudiar y ahora ella muy pronto empezará una nueva vida y muy lejos de mi.


		
Anuncios

Féminas

mujeres8890No pretendo dar una teoría respecto al comportamiento poco entendido de una mujer, pues me considero el menos indicado para hacerlo. Pero lo que si deseo es mencionar algunas observaciones que sobresalen en el comportamiento, manera de ser y de pensar de una mujer, bueno de aquellas que veo a diario: como mi mamá, mi hermana y mi cuñada.

Sólo mencionaré tres aspectos, ya que si me decidiera a escribir cada cosa que he observado de cada mujer, no necesariamente familiar o amiga, es de sorprenderse:

Las tres tienen un sentido de detalle y observación envidiables, sobretodo mi mamá -que quizá por ser mayor el tiempo le ha hecho perfeccionar bastante ese sentido. Con mi hermana y mi cuñada ha mejorado en este tiempo de crianza de sus respectivos bebés; Luciana con la bebé y mi hermana con su bebé: me sorprende el ver que sepan el porqué llora cada infante, la respuesta, sostengo, está en el instinto de madre que las dos han desarrollado desde antes que sus nenes nacieran.

Otro aspecto resaltante en estas tres mujeres es su entrega total, ya que involucran todo su ser, todas sus facultades y todas las esferas de su persona en cada cosa que hacen. Diria yo que son sumamente pasionales y casi perfeccionistas -aunque esto último para muchos sea un defecto-.

Asímismo, está la paciencia: se demoran en la ducha, se demoran para maquillarse, para vestirse -que es lo negativo de ser pacientes-. Lo que antes era un dúo -mi mamá y mi hermana- ahora se ha convertido en un trío muy compacto y organizado. Hay tardes en que salen de compras y no regresan hasta que cae la noche. Lo mejor de que las mujeres sean pacientes es que “creen” entenderlo todo y eso es una ventaja para cualquier hombre, aunque agarrate si se encapricha alguna…

Son muchas las mujeres que quiero, pero sólo amo a dos: ¡mi abuela y mi madre!

Mamá gallina

La relación que tengo con mamá es mucho más estrecha que la que tengo con mi papá. Quizá sea porque me parezco a ella o porque pasé más tiempo con ella que con mi progenitor (ya que el siempre ha estado pendiente de su trabajo y de ganar el dinero suficiente como para que ninguno de nosotros pase hambre o necesite de algo, incluídas algunas vanalidades). Esto no será una queja porque todo lo que mencionaré hoy ya se lo he dicho a ella y, aunque no le haya gustado, creo que se da cuenta que esta vez no tiene la razón (creanme que es lo que más le cuesta y le da rabia).

Para muchos de ustedes les parecerá muy mal que yo insmicuya a mi familia en estos escritos sin valor alguno, pero conociéndolos como les conosco tengo la certeza de que ninguno de ellos se atreva nuevamente a leer algun escrito mio (y como dije antes mi mamá ha oido de mi todo lo que escribiré esta noche).

Luego de que mis padres regresaran por mi hermana y por mi han dedicado gran parte de su tiempo en cuidarnos, atender nuestras necesidades, en darnos lo que pidiéramos (siempre y cuando no sea algo demasiado caro) ¡en fin! siempre han estado al pendiente de ambos. Estoy seguro que adoptaron ese comportamiento porque pensaron que así limpiarían sus culpas y callarían de ese modo la conciencia de cada uno.

“No los dejaré jamás” “los extrañé” tantas palabras pero ningun “lo siento”. Bueno, eso ya no importa y no hablaré al respecto.

Tanto ha sido y es la preocupación que tiene mi mamá por “cada uno” de nosotros que al parecer no se ha dado cuenta, o no quiere hacerlo, que ya no somos los niños que hemos sido. Ella dice estar interesada de todos nosotros por igual, sin embargo demuestra y brinda más atención a mi hermna y a mi hermano menor, sólo hasta que llame alguna de sus cotorras amigas.

Lo que más admiro de ella es su fortaleza, o aparenta tenerla. También está su ahinco para que nosotros seamos distintos a los demás en todo aspecto. Muy a su estilo nos ha transmitido esa fuerza a cada uno frente a la vidam pero señores, la esencia de cada persona no se puede ignorar; y es lo que sucede conmigo pues que soy muy emotivo y analista (algo contradictorio)

-POR TERMINAR-