Ciudad de Panamá: Canal, Calzada y hotel

SEGUNDO DÍA:

Computadoras en Hotel Centroaméricano.

El regreso al hotel desde el parque Urraca esta vez estaría a mi cargo, pues sería yo el responsable de guiar a Joseph y a Mr. Boss -éste último dudando un poco de mi capacidad de retención de lugares, fugaz pero muy buena en ocasiones-. El tiempo de caminata fue menor, pero igual de cansado.

Llegamos, subimos a la habitación y cada quien tenía el tiempo para hacer lo que quisiera hasta la hora de la cena -ya que los planes por aquel día se habían acabado-.  

En ese momento tenía ganas de ver televisión y así reposar un rato echado en la cama, pero decidí bajar al cuarto donde estaban las computadores con acceso a la Internet del hospedaje. Mr. Boss había decidido siestar un rato, por su parte Joseph bajó también para revisar su correo electrónico y leer un poco las noticias online.  

El tiempo navegando en la red se pasó rápido y de esa manera llegó el momento de cenar. 

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Antes de salir

Han pasado algunas semanas desde el día en que escribí un post  en el que menciono nuestra asistencia a un restaurante cajamarquino, el cual estuvimos andando en su busqueda, que en la mañana del segundo paseo acudimos a almozar… y no recuerdo el nombre.

Llegamos hasta el de una manera graciosa. Ibamos tan a prisa y con la intención de encontrarle, sobre todo de Mr. Boss, que pasamos por el frontis de la casona que alberga el restaurante y ninguno de los tres se percató que aquello que vimos a vista de pájaro era lo que tanto estábamos buscando. La cosa es que nos tocó regresarnos por el camino. Esta vez Boss fue quien se dió cuenta que era el comedor que saciaría nuestro apetito.

Decidimos que comeriamos en el patio del lugar. Una zona ventilada, ordenada y prolijamente limpia. No era un restaurante cualquiera. La mesera que nos atendió vestía un traje que parecía el de una monja: una blusa -que no recuerdo el color- una casaca marrón y una falta del mismo color tan larga que no dejaba ver que modelo y color de zapatos calzaba en ese momento. Pedimos un menú ejecutivo para cada uno -aunque no estoy seguro si Joseph pidió lo mismo que Boss-.

Fue durante el almuerzo que Joseph expresó su deseo de que no nos tocara compartir el trayecto con los limeños que habíamos visto el día anterior al medidía y que tanto escándalo hicieron tan solo para comer.

Terminamos y regresamos al hotel. Hora de la siesta. Se me antojó revisar mi correo electrónico. No quería incomodar a ninguno de mis dos compañeros de viaje en su dormir y decicí salir al mueble del balcón a usar mi computadora personal.

Pero la bateria de la máquina ya no daba a más y el rendimiento empezó a disminuir deliberadamente. Conecté el enchufe al interruptor pero no transmitía energía. Me preocupé porque el adaptador de la corriente de la pc ha tenido dos reparaciones. Los nervios me invadieron, no recordaba que se hubiera golpeado bruscamente como para que se hubiera dañado. Bajé hasta el comedor del hotel y el alma volvió a mi cuerpo al ver que ya cargaba de electricidad la bateria de la computadora.

El rato pasó más que rápido. Yo me había propuesto estar poco tiempo frente a la pantalla. Pero el ponerme a buscar asientos disponibles en las páginas web de las agencias de buses que partieran de Trujillo hasta Talara demandó muchos más minutos de los que me propusé estar en la internet.

Miré la hora en el reloj de la pantalla y vaya que ya era hora de subir y vestirme para nuestro próximo paseo. Cerré todas las ventanas de los sitios web a los que habia entrado, espero a que se apague la pc y subo raudamente hasta la habitación.

A pocos pasos de la puerta, entre el suelo y el primer escalón de la escalera, estaba parado Mr. Boss. Con una cara de interrogante (¿dónde se habrá metido este muchacho?) y de apuro me dice que ya iba a bajar a buscarme, que pensaban que del balcón no me movería y que era el momento de ir hasta la plaza para tomar el carro que nos conduciría a una próxima aventura.

Una mamá con su hijo -un niño de más o menos diez años de edad- sentados en la cabina del chofer de la combi. Otra familia de tres personas -el papá, la madre y un hijo adolescente en la parte de atrás. Nosotros en la segunda linea de pasajeros y no recuerdo quiénes más venían atrás nuestro. Sólo faltaba llenar la primera línea de asientos que va después del conductor.

Los que faltaban era una pareja de recién casados. Un chico alto de raza notoriamente influenciada por el color serio y una muchacha de estatura baja y medio regordeta. Descendierón por las escaleras del hotel que los acogía en su luna de miel.

Fue así que la combi se llenó se enrumbó hacia nuestro primer pare… un puente, unas ventanillas y una granja.

Día 1

Después de algunos días de tensión, tipica situación en las dos semanas que duran los exámenes finales en la universidad, estoy aquí, escribiéndo a ti apreciado lector. Sinceramente que he pasado “las de Caín”, como hacía mucho no me pasaba he rendido aquellas pruebas escritas calificadas de fin de semestre mas tenso que nunca, pues me he ido en algunos cursos por una regular nota, la cual no he podido alcanzar por baja puntuación a mis respuestas que han otorgado mis profesores.

Bueno, dejando de lado todo aquello que me robó más de una noche, ya que no he podido dormir tranquilo, en unas horas más se cumplirá el primer día de mis “vagaciones”.

Estas “vagaciones” han sido planeadas con mucha anticipación -si no me equivoco 4 ó 5 meses-. Mi propósito fue ahorrar todo lo que podía, pero no he logrado juntar más que quince nuevos soles; muy poco para todo lo que se ha planeado.

El miércoles compré el pasaje para viajar a Chiclayo. Me hacía mucha ilusión conocer en persona a aquel hombre con el que me he pasado horas sobre horas charlando por el mensajero del yahoo o del hotmail. Asi que el trayecto se me hizo mas que infinito, aquellas tres horas que separan Piura de Chiclayo me parecieron interminables. El asiento super incómodo y sólo la película que pusieron en el bus salvó el rato.

Subí al taxi, bajé del taxi y entré al hotel. Me acerqué a la recepción y pregunté por Mr. Boss. De pronto, como si apareciera de la nada se me acercó Joseph; yo estaba lelo, casi congelado, me dio dos besos -como se acostumbra en su país- y subimos a la habitación, en ella se encontraría Boss.

En este momento han salido Joseph y Boss. Yo he aprovechado el tiempo que permanecen fuera para escribir. La habitación es para cuatro personas, tengo dos camas para mi solito, la televisión e internet a mi disponibilidad.

Por ahora he terminado, mañana será otro día y si tengo tiempo me conectaré y subiré algún post… Desde Chiclayo reciban mi más cordial saludo y mi agradecimiento por tomarse un tiempo y leerme.

Girando

En el 2007 mi relación amorosa con Ed se vino a pique. Por ese entonces sentía que el mundo caía sin piedad alguna sobre mi. No es para menos, luego de haber tenido un romance relativamente estable con alguien a quien ame muchisimo me veía inmerso en corrientes de aire que me hacían ir a la deriva por esta vida, tan cual hoja de otoño que cabalga el viento.

Él prefería darle espacio en su vida a un Filipinés, pero bueno, como me dijo claramente en aquellos días había elegido vivir con las consecuencias de esa decisión. Por mi parte también, decidí alejarme total y definitivamente de su vida y dejar que el tiempo me ayude a reacostumbrarme conmigo mismo.


Así pasó más de un año. Conocí a grandes personas (curiosamente por el chat), pasé y superé una depresión que se llevó parte de mi ilusión por vivir y ahora puedo decir que me he vuelto a reconocer en mí mismo y ya no me veo como un extraño más.

Un gran aporte ha hecho Joseph, el único y más sincero de las personas que conocí en una de aquellas salas de chat. No quiero dejar de mencio a Ale Am, que con su buen humor trato de levantarme el ánimo cuando más bajo lo tenía. Genius me devolvió la ilusión de admirar a alguien más que no sea Ed. Y, por último, y no menos importante, Rob, el incógnito Rob, que curiosamente congeniamos muy bien y soportó mi manía loca de charlar hasta altas horas de la madrugada.

Actualmente Joseph de vacaciones navideñas cerquísima al mar Mediterráneo. Ale Am en los Estados Unidos dándole muy duro para escapar de la crisis y pasar una bonita Navidad. De Genius no sé más que en este momento está conectado y se ha tomado nuevas fotografías, pues ya conversamos poco o nada. Y Rob, pues supongo debe estar en casa de su madre esperando el día de la Navidad para luego partir a Madrid a pasar unos días de descanso y relajación.

Sólo a dos puedo considerar amigos, a Joseph y Ale Am; para Genius y Rob soy apenas un contacto más del chat, y no es para menos.


El día 11 fue cumpleaños de Ed y decidí enviarle un mensaje por el Youtube para felicitarle y mencionarle mis mejores deseos para con él. Realmente esperaba una respuesta, pero no pretendía hacerme mucha ilusión. Fue así que decidi titular dicho mensaje: “Por favor no respondas”.

Vaya sorpresa esperada. Se hizo realidad aquel sueño que tuve y una vez más pude leer un mensaje suyo; sorprendentemente ya no llenan mi alma como lo hicieron alguna vez -esto no me alegra ni me entristece-.

Me he dado cuenta que ha cambiado su forma de hablar, usa términos que jamás usó para cuando fuimos pareja. Eso es lo de menos. Lo que si me impactó y me ha puesto a pensar es el contenido de su segundo mensaje. En él me dice que no piensa contarme los planes que tiene para futuro, pues no queire que se echen a perder y que algún día sabré cuáles fueron esas ideas, que ha pensado  en mi y que aun lo sigue haciendo, que le crea aunque sea un poquito de todo lo que me dice y que le hubiera gustado pasar el día de su cumpleaños con alguien que realmente lo aprecie, entre otras cosas.

Para cuando me designé a responderle recibo una invitación para agregarlo, una vez más, a mi lista de amigos del Yahoo. Inexplicablemente le acepté. No me atreví a saludarle. Él lo hizo.

Ahora me llama dindo, ahora me dijo todo aquello que esperé hace como dos años atrás. Palabras que me hubieran sacado rápidamente de aquel hoyo en el que me encontré metido. Lo peor que no fue culpa suya, sino mia.

Hoy (diciembre 26), han pasado tres días de aquella última charla… Ayer recibi un sms por Navidad…

Efecto invernadero

El concepto real que se maneja respecto al efecto invernadero es: fenómeno por el cual determinados gases, que son componentes de una atmósfera planetaria, retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación solar. Pero esta vez no hablaré del fenómeno ambiental que está afectando el hogar donde millones de individuos habitamos, sino les trataré de explicar el efecto invernadero que en mi se está desarrollando.

Aunque sin tener un sol potente el que me brinde los rayos más cálidos de vida. Tal como el planeta Tierra recibe todo el calor que el sol emite cada día que pasa, asi soy yo; recibo cada demostración, sea de cariño, aprecio o de reproche, con demasiada seriedad -yo vivo con demasiada pasión cada momento que vivo-.

Tanto que estoy aprendiendo a diferenciar y mantener lo más claro que sea posible el mundo real -el que yo vivo- y el mundo virtual -que también vivo-. Y cómo dejar de lado mi mundo platónico, ese mundo de mis ideas, de mis pensamientos, de mis dudas, de mis miedos -aunque los miedos pertenezcan al mundo sentimentalón que tengo-.

Por muchos años viví con la fija idea de no querer entrometerme en el ciberespacio, la verdad es que temía estar en situaciones de las que yo he sido testigo, a veces un testigo mudo. Experiencias de personas que yo consideraba ser tontas por entregarse tanto en una circunstancia que no es real sino ficticia -aunque las personas que escriben sean de carne y hueso-.

“En internet somos los que queremos ser, más no lo que somos en realidad” podemos ser desde grandes hombres de negocios hasta un mendigo que sólo tiene algunas monedas para pagar una, dos o tres horas en una cabina de internet. Es triste el haber descubierto que somos apenas un 10% ó 20% las personas que utilizamos como fin primero a la sinceridad que nos sumergimos en el mar inmenso e infinito que es la internet. Y me considero parte de ese muy menudo grupo de individuos que aun creemos que el mundo no está totalmente perdido ni embarrado por principios prácticos, como en estos tiempos esta muy de moda.

Yo dudaba en que alguien se llegase a enamorar por este medio tan “práctico” que es la internet, y que demanda eso: que cada persona que se atreva a andar por ella sea práctica también. Pero ahora en que yo estoy en la misma situación de aquellos cibernautas que hay por el mundo, es que me doy cuenta que si es posible llegar a enamorarse por este medio.

Justo con esta vivencia es que se ha dado en mi el efecto invernadero del cual comento al principio de este escrito. Pues al entregarme del todo, al poner a trabajar mis cinco sentidos, al vivir como si fuese realidad lo que me pasa por este medio es que ha entrado todo tipo de comentarios, situaciones, gestos, detalles entre otras cosas; han entrado pero no han salido de mi, hay algo más fuerte que mi mente lo que les impide ser expulsado todo mal rato que he vivido.

En un año, que es más o menos el tiempo que llevo inmerso en este universo ciberespacial y creo que no he cambiado en absoluto. Sigo siendo yo mismo, o demasiado sincero o demasiado ingenuo o simplemente un idiota, con las pocas personas que me han parecido interesantes, inteligentes y sinceros. Con mis amigos Ale Am y Joseph no hay tantas diferencias, ni problema alguno; con Genius las cosas me parecen que han cambiado.

Cuando le conocí a Genius estaba yo en una fuerte depresión sentimental; el me prestó el tiempo necesario, tanto que me empecé a interesar ya no como un simple contacto sino que ahora tengo la esperanza -vana quiza- de que se pueda dar algo entre el y yo. Yo no quiero presionarle a nada, me gusta si y muchísimo pero no sé si está bien que yo haya empezado a sentir eso. En fin, el ahora charla con más de una persona, no me presta la misma atención de antes, ni siquiera mantenemos una charla como la de antes -aunque soy conciente que el tiempo pasa y las personas no son las mismas… sólo yo veo el tiempo pasar y yo sigo en el mismo lugar y con la misma mente, intentando retar al mundo detrás de la pantalla de mi computadora personal-. Muchas madrugadas como la de hoy es que me he puesto a temblar de temor por no estar seguro de que esté bien el demostrarme tal y como soy con cualquier persona que me interese y que aprecio.

A las 19 horas de ayer viernes 26 decidí ir un rato al templo a orar y agradecer al Creador por todo lo que está dando hasta el momento y suplicarle me diera libertad de pensamiento, me otorgue sabiduria y que El se encargara de lo que yo denomina mi vida. Vida que no se si será vida o un sobrevivir. Luego que salí de la Iglesia me senté en la plaza que está en frente y oí sin querer un comentario de una chica que le decía a su amiga: “enamórate de quien te enamora pero no de quien te ilusiona”. Realmente me aguanté las ganas de voltearme y decirle: “si tu sabes cómo es que una persona puede darse cuenta de que está realmente enamorada de ti y que no te está ilusionando sin más por favor da una cátedra respecto a ello”. Es que verdaderamente es casi imposible el descubrir cuáles son las intenciones reales de cuando se nos acerca una persona, me pasa a mi y supongo a muchos más, pero especialmente a mi que cuando alguien me interesa y se me acerca pierdo la razón y me vuelvo bastante torpe como para darme cuenta de cuando le he gustado a alguien o le gusto… yo prefiero que me lo digan.