Mi vida en soledad III

Si con Mauro reconocí mis sentidos y con Ed descubri mis sentimientos, con Genius desperté mis emociones. Si, esas emociones que suelen invadirnos cada que nos gusta alguien.

Mi naturaleza como ser humano es la de comunicarme, pero mi naturaleza como Augustus es la de presentarme tal y como soy en realidad -claro, cuando siento que la otra persona me inspira confianza-. Fue así que para cuando terminé mi noviazgo con Ed tenía la necesidad de hablar con alguien, no importando de dónde sea, ni la religión, ni la opción sexual, ni nada de esas cosas, sólo me fijaría en que si me parecía o no digno de saber como soy.

Ed, no sólo se ha llevado mi corazón, también, se llevó consigo mi ilusión por la vida y las intenciones de volverme a enamorar. No tenía, por ese entonces, ganas de nada. Caí en una terrible depresión. Adopté el noctambulismo como forma de vida, descuidé mis estudios y enfermé mi alma.

En una de esas noches de penurias y autocuestionamientos recordé que hacía un tiempo me había creado una cuenta en el Yahoo; me levanté de mi cama, encendí el computador y accedí a dicha cuenta. Como no tenía a nadie conocido en línea, me animo por entrar a una sala de chat. Conocí a tres buenos amigos: Joseph, Ale Am y Genius.

Esas tres personas se “tragaron” todas mis ciberpenas, si, porque ciberneticé mi sentir. Pero Genius resaltó entre ellos tres. Él mostró cierto interés hacía mi persona. Yo no quería saber nada y menos ilusionarme con un desconocido del chat. Pero sin darme cuenta me empezó a gustar, no dejaba de pensar en él, me parecía un sueño estar intercambiando fotografias muy privadas con alguien que apenas conocía, le conté todo respecto a mi, le conté mi desilusión con Ed, se lo dije todo.

Me atreví una noche a decirle que me gustaba. Me solía llamar…

Pero así como sin darme cuenta me empezó a gustar, así se empezó a enfriar la relación… y hace poco se ha congelado, sin esperanza de que se derrita eso bloque frio.

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Lo que fue el martes 13

El día de ayer martes, que cayó día 13, quizá por eso es que amaneció gris y con el mi estado anímico -pero eso no es novedad por estos días- La cosa es que se mantuvo así durante las horas de la mañana, del mediodía y la tarde -aunque por ratos se asomaban timidamente los rayos solares, no fueron suficientes para calentar el tiempo.

Hace séis horas que ha empezado a llover: es una lluvia de gotas ligeras pero persistentes ¡Con lo que me gusta la lluvia! No hay mejor espectáculo que el ver callar a la ciudad ante el baño repentino que recibe desde el cielo. No algo más relajante que oir el encuentro de las millones de gotas con el suelo, con los tejados y con las hojas de los árboles. Y no hay algo mejor que el entrar en un éxtasis al percibir el aroma de la tierra a “tierra húmeda”. Por todo lo mencionado antes es que provoca en mi un disfrutar por cada minuto que transcurre junto a cada gota que se escapa de las nubes. ¡No dude en darme mi paseito por las calles húmedas cercanas a mi casas!.

No tengo idea de la hora en que dejó de llorar el cielo, pero sí sé en qué momento dejé de estar triste -y fue cuando me quedé dormido oyendo lejos las gotas descender.

Hoy el día siguió nublado por la mañana, hace algunos minutos ha salido el sol en todo su esplendor (son las 17: 30hrs) y como broche de oro para poner fin a un día lluvioso ha aparecido el arco iris -aunque desde donde está mi casa no se le puede observar, en la parte alta de la ciudad si que se debe ver ese fenómeno natural que asombrosamente hipnotiza al gusto humano-.

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Ayer por la tarde estuve conversando un rato con una compañera de clase de la Universidad en la que estudio. Se llama “Amalia”, ella es madre de un pequeño de cinco años, como tal nadie le gana en travesuras e inoportunidades, pero por ser niño es perdonable. Curiosamente y, felizmente, de manera equivocada siempre creí que yo le gustaba y temía desilusionarla al confesarle algo de mi que no siento miedo, ni verguenza, en responder si me lo preguntásen pero por ser discreto -más porque considero que no todo el mundo merece la pena que lo sepa- es que no ando pregonándolo por ahí.

Lo que le falta de belleza física lo tiene en belleza interior. No puede haber sido recompensada con gracia y rasgos faciales atractivos, pero si ha sido recompensada por el Ser Creador del universo en llevar dentro de sí la sinceridad, la discresión y la picardía que lleva todo piurano.

Lo cierto es que con Amalia he conversado muy esporadicamente (sobretodo en persona) pero esas veces han sido muy extensas -podría decir que la consideraría “amiga”- . Por eso me atreví a preguntarle si tenía algún concepto de mi. A lo que me respondió que si -lo que dudé… bastante!… para ser sincero-.

-“Eres un chico introvertido en ocasiones. Inteligente y directo, pues dices las cosas cuando algo no te gusta…. Pero además no sólo lo dices sino que lo demuestras con gestos o “actitudes”… Y algo que no me gusta de ti es que huyes” – me dijo-

-¿Huyo? -le pregunté-

Sí… cuando el momento o alguna pregunta no te agrada pues dices que te vas a comprar a la cafetería o que necesitas recoger un libro a la biblio… en otras palabras buscas alguna excusa para irte…”