Pido un segundo de silencio

Lo usual es que siempre se pida un minuto de silencio por aquella o aquellas personas que han acaecido por alguna enfermedad o por algún atentado -por los que se le puede considerar héroes-. Pero esta vez sólo pediré uno; si, un misero e insignificante segundo de silencio.

Un tiempo en el que casi puede pasar desapercibido cualquier cosa que no vale la pena. Un tiempo en el que puede perderse en el vacío las palabras que alguna vez me atreví a decir, sin mencionar la osadía al considerar que me atría. Un tiempo en el que pude emocionarme con las farsantes palabras y caretas que me mostró. Un tiempo en el que me pude ilusionar y desilusionar a pasos de gigante, acompañada de decepción.

La figura de Genius. Esa que creí era original y única. Poco a poco se ha ido desvaneciendo muy alejada de mi.

Alguien que dice que no le gustan “las plumas”, de vez en cuando se sumerge bajo el mundillo del aleteo y alboroto de hombres que no se aceptan así mismos tal cual son… Ralmente Geminis con sus dos caras quedó bastante pequeño al lado de Genius, alguien con más caras en la tierra no he podido conocer en la vida.

No piensen que escribo este post por despecho, pues no es así. A lo mucho tiene un grado de resentimiento y otro tanto de decepción -lo he dicho antes-.

De un tiempo a este me suelo preguntar por el motivo que me hizo fijar mirada en su persona, y no encuentro la respuesta. Sólo sé y reconozco que aunque no lo quiera reconocer sigo siendo un ingenuo, alguien que se ilusiona con cualquier personajillo que se aparece en una sala de chat. Yo que tan incredulo y desconfiado de ese medio de comunicación estoy metido y he llegado a sentir atracción por alguien que me pinto flores y mariposas, más idiota ¡no he podido ser señores!

GENIUS, no sé si aún entras a leer este blog… sólo quiero decir que me arrepiento de haberte prestado una atención que en verdad no la merecías y me arrepiento de ese gusto que llegué a sentir hacia tu persona… Estoy resentido contigo… y no me queda más que decirte: “hay deudas que no se llegan a pagar jamás en la vida”… por eso pido tan sólo un segundo de silencio, el tiempo que te mereces.

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Mi vida en soledad III

Si con Mauro reconocí mis sentidos y con Ed descubri mis sentimientos, con Genius desperté mis emociones. Si, esas emociones que suelen invadirnos cada que nos gusta alguien.

Mi naturaleza como ser humano es la de comunicarme, pero mi naturaleza como Augustus es la de presentarme tal y como soy en realidad -claro, cuando siento que la otra persona me inspira confianza-. Fue así que para cuando terminé mi noviazgo con Ed tenía la necesidad de hablar con alguien, no importando de dónde sea, ni la religión, ni la opción sexual, ni nada de esas cosas, sólo me fijaría en que si me parecía o no digno de saber como soy.

Ed, no sólo se ha llevado mi corazón, también, se llevó consigo mi ilusión por la vida y las intenciones de volverme a enamorar. No tenía, por ese entonces, ganas de nada. Caí en una terrible depresión. Adopté el noctambulismo como forma de vida, descuidé mis estudios y enfermé mi alma.

En una de esas noches de penurias y autocuestionamientos recordé que hacía un tiempo me había creado una cuenta en el Yahoo; me levanté de mi cama, encendí el computador y accedí a dicha cuenta. Como no tenía a nadie conocido en línea, me animo por entrar a una sala de chat. Conocí a tres buenos amigos: Joseph, Ale Am y Genius.

Esas tres personas se “tragaron” todas mis ciberpenas, si, porque ciberneticé mi sentir. Pero Genius resaltó entre ellos tres. Él mostró cierto interés hacía mi persona. Yo no quería saber nada y menos ilusionarme con un desconocido del chat. Pero sin darme cuenta me empezó a gustar, no dejaba de pensar en él, me parecía un sueño estar intercambiando fotografias muy privadas con alguien que apenas conocía, le conté todo respecto a mi, le conté mi desilusión con Ed, se lo dije todo.

Me atreví una noche a decirle que me gustaba. Me solía llamar…

Pero así como sin darme cuenta me empezó a gustar, así se empezó a enfriar la relación… y hace poco se ha congelado, sin esperanza de que se derrita eso bloque frio.

Mi vida en soledad II

Con Mauro desperté mis sentidos, pero con Ed desperté mis sentimientos.

A Ed lo conocí en la ciudad de Lima, en uno de los congresos a los que asistí durante aquel año. Llegué tarde a la conferencia, creí no me dejarían entrar, entré cuando estaban llamándole para que subiera al pódio a exponer el tema que le habían asignado. Me pareció atractivo, no lo negaré, su presencia es muy imponente. Pasó el tiempo sin darme cuenta y para entonces ya era el momento de un descanso. Nos buscamos entre el público y “coincidimos” en el portal del auditorio. Luego del saludo y de una breve conversación me pidió mi correo electrónico y mi número telefónico -le dí mi correo, pero no mi número de teléfono, pues en ese tiempo mi celular estaba dañado-. Coincidimos muchas veces por el messenger y pásabamos bastante tiempo. Me dijo que le había gustado y que si yo tenía pareja, a lo que respondí que el también me gustaba mucho y me encontraba solo por el momento.

Una tarde de aquellas me dijo que llegaría para Perú y que le gustaría que nos viéramos, no importando el lugar, pero que tenía algo urgente que decirme. Yo, nerviosísimo por la emoción de volverle a ver, pero, sobre todo, porque él deseaba que nos reunamos, simulé hacerme el tonto y le pregunté que era aquello tan urgente. A lo que respondió que en persona sería mejor escucharlo que por este medio…  Nos encontramos en un restaurante -el vestía con un jean azul oscuro, una camisa blanca con cuadros delgados color salmón, un blaiser guinda y zapatos de cuero de color marrón chamil; yo un jean celeste rasgado, un polo negro, una casaca jean y mis zapatillas-. Estaba ahi ya, sentado y mirando hacia la puerta de entrada, me acerqué, se puso de pie y nos saludamos con un apretón de manos, discreto pero con la fuerza necesaria para indicar que “podía pasar cualquier cosa”. Al final de la velada me dijo que quería ser mi pareja, yo a punto de responderle con un “si”, cambié por: mañana te tengo una respuesta.

Mi relación con Ed duró cerca de dos años. Puedo decir que él fue mi primer amor, con el empecé a despertar mis sentimientos y a conocerlos. Empecé a tomar decisiones que cambiarían mi vida a un giro de noventa grados. Con su apoyo me abrí frente a mis padres y no sólo les confesé que yo era gay, sino que tenía un novio mayor, bueno, bastante mayor.

Ed me hizo vivir muy buenos momentos, con ello me hizo recolectar recuerdos que perduran hasta hoy. Pero también logró que me decepcionara hasta de mi propio vivir. Él se llevó mi corazón y se olvidó de devolvermelo. No es que le ame hasta estos días, pero es alguien especial para mi -el primer amor nunca se olvida, pero tampoco perdura-.

CONTINUARÁ…

Una raya más

Hola a todos.

Esta vez me he prometido a mi mismo que no me pondría triste, que no vale la pena caer en un estado de depresión por alguien que no merece ni un gramo mis atenciones. Hoy, para variar, no estoy de un buen ánimo; y es que el día de ayer no fue un día bueno.

He tratado en todo lo posible no pensar en ello. He querido simular ser ciego y sordo, pero sólo logré ser mudo; ciego para no ver la respuesta a un correo electrónico que envié por la tarde, sordo para no oir lo que mi corazón me dice a gritos, y sin palabras he quedado para poder expresar el dolor que siento por haber confirmado una mentira más, una raya más.

Les contaré brevemente lo sucedido.

Hace un año más o menos, Genius me informó que vendría para Perú, luego me dijo que eso no sería posible. Sin embargo, desapareció por casi un mes. Me animé a escribirle a una sobrina de él para indagar por su persona. Recibí respuesta positiva -Genius se encontraba bien de viaje. Pasaron los días. Se conectó. Le pregunto que le habia sucedido. Me dijo que había viajado a la India -para entonces yo sospechaba que había estado aquí en Perú-. Algunas fotografias colgadas por él me dijeron que habia viajado hasta aqui. Tan fresco fue que me dijo había estado en la India. Simulé creerle. Con el tiempo confirmé, por ayuda de un conocido en migraciones, que efectivamente habia ingresado a Perú. Tenía la esperanza de que me dijera la verdad, pero no ocurrió así.

Ayer me decidí a escribirle lo siguiente:

Hola Genius.

Tal vez no quieras o no tengas el ánimo suficiente para leer este mensaje, si con sólo haberte atrevido a clickear sobre el ha merecido un gramo de esfuerzo, te lo agradezco desde ya.

Esta vez no te escribo para contarte una pena mia, ni para decirte como me encuentro, he llegado a la conclusión -quizá equivocada y adelantada, no lo sé- de que no te ha importado, ni te interesa al respecto.

El motivo real de escribirte es para contarte que hace un tiempo tenía la sospecha de que habías estado aquí en Perú. Osé en preguntartelo, y me respondiste que habías viajado si, pero a la India. Recuerdo que, a pesar de que tenías en el display de tu msn una fotografia en la que aparecían unos muros cuyo tipo de piedras sólo se encuentran en las construcciones incas, por el terreno supe que era imposible fuese la India. Aun así decidí creerte, realmente esperaba que me dijeras que habías estado aqui -hombre, que yo nunca me iba a enojar por eso. Yo nunca te iba a reclamar por el porqué no decidiste que nos conociéramos, puesto que no era, ni es una obligación aquel hecho-. Tu eres libre de verte con quien te venga en gana, y la verdad es que yo no me creía eso que me dijiste varias veces que tu harías ese viaje de Lima para el norte tan sólo “por mi”.

Las cosas en la internet se dan muy rápido, así como vienen se van, y creo que así se esfumó nuestra “amistad”. Hoy me siento avergonzado por haberte dicho que me gustabas. Te confieso que hoy me encuentro bastante decepcionado por tu persona. Hoy más que nunca he decidido no molestarte más, es por es por eso que he decidido despedirme para siempre. Considero que yo no me merecía me mintieras, pero, bueno, lo menos que quiero es hacerte un reclamo o algo que se le parezca. No espero una respuesta a este mensaje y mucho menos tengo ganas de oir excusas.

Fueron muy buenos todos los ratos que nos lo pasamos conversando. No sé en que momento se enfrió todo. Pero como digo, en internet somos lo que queremos ser mas no lo que somos en realidad.

Hasta siempre Genius y gracias por todo.

A cambio recibí un “Te deseo lo mejor!!!”

¡En fin! una mentira más, una decepción más, una raya más al tigre.

Hasta siempre Genius

Después de muchos días me he vuelto a conectar con este mi blog. En este momento tengo una terrible jaqueca, y es que no he podido dormir como es debido, y no porque me haya ido a dormir pasadas las tres de la mañana.

En los últimos tres días llevo conectándome por las mañanas a mis mensajeros -de Yahoo y de Hotmail- para conversar por alguno de los dos con mi amigo Joseph. Bueno, hoy, mientras charlaba con Joseph, entre a mi correo electrónico para ver que mensajes tenía pendientes de revisar. Grande fue mi sorpresa al ver que Genius había comentado algunas fotos de un tal José Luis; dichos comentarios no tenían nada de extreordinario, lo que si me sorprendió y me confirmó es que Genius estuvo el año pasado por Perú -comenté esto en uno de mis post pasados- y muy bien acompañado.

Al parecer no le interesé lo suficiente a Genius como para que él decidiera nos conozciéramos. Todo esto me pone mal, pero creo que no merece la pena que yo ande así. La era de Genius acaba de terminar, y no ha sido decisión mía, estoy seguro que no volveré a chatear, ni hablar con él…. muchísimas gracias Genius por devolverme en parte la ilusión de vivir.

A veces duele ser como soy

Soy conciente que no soy como un chico de mi edad… a veces duele ser como soy… y duele mucho.

Una vez aqui estoy, con mi corazón desorientado; la soledad me sigue a todos lados cuan guardián atrevido que sin permiso alguno se atreve a invadir la vida propia de su patrón.

Siento que me sigue desafiando la vida y nunca creí que me dolieras tanto.

Hace algunas horas atras pude oirle y percibí que su voz no es la misma… Genius cuanto m gustas y cuánto me puede costar el asimilar que nuestra amistad e sun difunto si posibilidad alguna de revivir y despertar nuevamente a la vida.

Me duele ser tan tonto e ingenuo… diria yo un idiota más… de aquellos que ya no quedan en la actualidad.