Camino a Trujillo

No sé en qué momento me quedé dormido. Para cuando desperté ya Joseph como Mr. Boss habían entrado al baño y se encontraban haciendo las maletas -aunque lo cierto es que ya se había avanzado algo la noche anterior-. Me tocaba desperezarme y meterme a la ducha para terminar de despertar.

Mientras me caía el agua de la ducha pensaba en que ya sólo quedarían horas para separarme de la ruta que mis compañeros debían seguir hasta la ciudad de Lima. Los pantalones seguían revoloteando dentro de mi. Pero lo más fuerte era el momento de la despedida -con lo que me gustan esos momentos- Sinceramente temía tener una reacción que poco gustase a cualquiera de mis dos amigos.

Hora del desayuno. No sentía hambre y menos quería probar bocado alguno. Un poco de leche con café si mal no recuerdo fue lo que desayuné esa mañana. Frente a mi Joseph; Boss ya se había adelantado a la cochera para sacar la camioneta y recogernos.

De pronto la ropa estaba lista, dentro de una bolsa transparente y bien doblada, quizá planchada, no lo sé. Me importaba poco ya. En esos momentos pensaba y había decidido hacerme sentir menos durante el trayecto a Trujillo -aunque la verdad no había hablado mucho durante los distintos viajes, tal vez porque estoy acostumbrado a viajar solo y dedicarme sólo a oir música-; pero me carcomía el pensamiento de separarme de mi buen amigo Joseph que taaaanto le costó cruzar el Atlántico.

Una a una la maletera de la camioneta se llenó de nuestras maletas. La mia parecía que iba a reventar ya, aunque me había lucido frente a Boss dejándome ver cómo la llenaba con mis ropas y algunos objetos que había comprado.

A pesar de que Joseph me insistió en que me sentara en el asiento del copiloto, cada uno ocupó su lugar de siempre. Boss encendió el motor y sobre la marcha notó que era un tanto difícil encontrar la salida de la ciudad. Gracias a un muchacho que encontramos por alguna de las aceras, le consultamos y nos indicó el camino correcto -por cierto el chico era Testigo de Jehová que no perdió la oportunidad de obsequiarnos una revista Atalaya-.

Luego de adelantar camiones de carga, camiones de leche, autos particulares y demás dejamos atrás la sierra y llegamos hasta el cruce que partido por un letrero que indica la ruta a tomar hacia la ciudad de Trujillo…

Aquel trayecto fue uno de los más largos -a mi parecer-. Yo decidí meterme en la novela que por ese tiempo leía para evitar hablar. Joseph de cuando en vez comentaba algo y lo mismo hacía Boss.

Hablamos de carros, de cómo se está sembrando muy cerca del desierto y si yo quería acompañarles hasta su próxima parada.

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Una aventura a la vista

Eran más de las trece horas y el estómago se hacía sentir, no sé si en todos, pero en mí si que se hacía sentir, pues el hambre me acechaba a cada minuto que pasaba.

Poco a poco quedaba atrás aquel bosque rocoso que tanto esfuerzo demandó de mi parte. Nuevamente subidos en la última fila de asientos de la combi. Ya de regreso a la ciudad.

Luego de una parada para que los que gustasen obtener una fotografía panorámica de Cajamarca llegamos por fin a la plaza mayor.

Aquella tarde sería la última vez que viera a ese italianito tan guapete y “solitario” que nos acompañó en la aventura. Joseph y Mr. Boss se despidieron y tomamos el camino que nos conduciría hasta el hotel. Debíamos dejar las mochilas, asearnos y volver al centro de la ciudad para almorzar.

Después de algunas rondas por el lugar, elegimos un restaurante con un peculiar estilo italiano. De pocas mesas y escasas sillas. El local era más largo que ancho. Los vidrios rechinaban de lo limpios, la loseta blanquecina presentaba un vivaz tono claro. Dos opciones para el menú: tallarines con carne y, si mal no recuerdo, Milanesa de pollo.

Al entrar, para el lado izquierdo un maduro con una laptop sobre la mesa. Me pareció atractivo y fue por eso que elegí sentarme en una de las cuatro sillas que me permitiera verle con disimulo pero directamente. Y fue así hasta que llegó su novia jeje.

Ya para entonces Joseph había entrado al baño y al sentarse comentó de un cuadro con mariposas disecadas, muy parecido al que yo había comprado el día anterior. Yo ya había estado pero no me había fijado en ese detalle, pues más llamó mi atención un cuadro de Piolín que había frente a la puerta del cuarto de baño.

Los hambrientos clientes del restaurante llegaban a paso lento. Como si el hambre se lo hubiera tragado de un sorbo… Fue así que terminamos y regresamos al hospedaje. Ahora tocaba el reposar y si era posible siestar un rato.

Antes de salir Mr. Boss consultaba todos los tripticos que tenía de los distintos lugares que hay para visitar en la ciudad de Cajamarca o en sus alrededores. Cualquier cosa estaba bien, pero eso sí, que no vaya en el programa una visita a alguna fábrica de lácteos -lugar que de todas maneras visitamos-.

Hora de salida. Listos los tres salimos rumbo a la plazuela. Dos temas a discutir: el lugar y la empresa turísitica que nos llevaría hasta el lugar que eligiésemos. Para ello entramos a una juguería.

No recuerdo exactamente el nombre de aquel jugoso sitio. Pero no estaba nada mal. Aunque eso sí apenas había lugar para estirar las piernas. Y bueno, se decidió por visitar las Ventanillas de Otuzco, un paseo por el jardín de Hortensias, un puente colgante y la visita a una de las tantas fábricas  de productos lácteos que existen en la zona… Si, era el itinerario de nuestra próxima aventura a vivir.

Me escribio

Hoy abrí mi correo electrónico y me percaté que me habia escrito Joseph. Siempre el tan cuidadoso con su escribir -ya sea en los acentos, con los signos de puntuación y hasta con ver si está utilizando el término adecuado para escribirme.

Hoy también se cumple una semana ya desde que dejamos de charlar por mis tardes veraniegas y sus noches de invierno.

Semana en la que ninguno de los dos dejó un mensaje mientras que el otro estaba desconectado, semana en la que ninguno de los dos escribió un correo electrónico dando síntomas de pena por el hecho ocurrido, semana en la que no se envió ni un mensaje de texto de ninguna de las dos partes y semana en la que le esperé como siempre pero el no se apareció.

Yo no soy de buscar culpable ante una situación, yo soy de aquellas personas que invierte el tiempo en encontrar posibles soluciones. Pero recordando y analizando la conversación de aquel día, soy yo el que se siente culpable; no me puedo explicar el porqué no utilicé las palabras adecuadamente, una vez más me expresé de manera errónea.

Me gustaría profundizar y mencionar todo lo que estoy sintiendo en este momento, el decir las palabras que creo debo decirlas y decirles como me he sentido durante esta semana. Pero la promesa que le hice a Joseph no quiero romperla totalmente, porque, si es que ya no perdí su confianza, no deseo perder o distorsionar el concepto que el pueda tener de mi.

Por decisión propia me he quedado sin su amistad. Me siento terrible, pero no queda de otra que seguir conmigo mismo -ya que nunca deje de estar sin mi-. Total, aunque suene terrible, ya estoy acostumbrado a perder a las personas que llego a querer en mi vida -se alejan por mi culpa, de eso estoy más que seguro-.

Sólo decirle que le aprecio y que en verdad llegué a sentir cariño por el. Un cariño limpio y claro -libre de interés alguno-. Y que disfruté con cada minuto que pasé junto a el a la distancia. Y que siempre le escuché -aunque no lo aparentaba- y siempre me interesé por sus cosas -aunque el siempre fue muy reservado-.

HASTA SIEMPRE AMIGO MIO.

fin

Pensando… ¿acaso llegó el final?

En este momento tengo un terrible dolor de muela. Más temprano salí con mi sobrinta a comprarme una pastilla para combatir ese tormento bucal pero hasta el momento no ha surgido el más mínimo efecto.

Sin ánimo de exagerar. Pero el dolor de muela se vuelve insignificante comparado al dolor que siento de mi alma -si es que aun la tengo conmigo-.

No hay alguien que sea culpable de aquel dolor, pues el único culpable soy yo al haberme ilusionado y atrevido a pensar que podía pasar algo más que una amistad con Genius.

Hace más de un año que lo conocí y por aquellos primeros meses no le “veía” con otros ojos que no fueran de un simple contacto por el internet. Pasaron los días y con ellos los meses y fue creciendo en mi algo que era mucho más que un simple aprecio, que una admiración; por primera vez en mi vida me siento atraido por alguien del internet.

Como sostengo en mi escrito anterior, el se encuentra de viaje. No me aviso que se iria de viaje. He estado más de una semana viviendo preocupado por su repentina “desaparición”. Pienso que ese es el costo de no importale, ni significar nada en la vida de Genius.

Hace como una hora se conecté y como era de esperarse no dudé en saludarle casi de inmediato. Lo saludé y le pregunté casi inconcienteente donde se encontraba, a lo que me respondió que estaba en casa de su mejor amigo y que andaba con un dolor de cabeza terrible.

Hace unos minutos me percaté que hace dos días escribió en su encabezado del mensajero de hotmail: ¡Qé calor!. Yo que sepa en España están en invierno ¿a menos que haya viajado al Africa?

O está en Colombia, o está en México o está en el Perú.

Estoy pensando en que si realmente ya llegó el momento de decirle Adiós, pero esta vez sería de manera definitiva. Estoy seguro que me dolerá hacer eso pero es mejor empezar a sufrir ya y asi el tiempo nuevamente me curará una pena más.

¿Es momento de ponerle fin a una ilusión que no tiene futuro de hacerse realidad? ¿Es tiempo de guardarme nuevamente mis sentimientos? ¿Es verdad acaso que yo no puedo atraer a alguien?

Pienso que si fuera guapo, más inteligente, quizá si guardara silencio y no me atreviera a decir a nadie lo que yo pueda sentir, tal vez si pareciera un niño lindo de revista o a lo mejor si aparentara ser un “calabacito” -término peruano que quiere decir sin neuronas- Supongo que sería más atractivo para Genius o para cualquier otra persona.

¿Dónde estas?

Antes de su despedida me preguntó: ¿me puedes dar tu dirección nuevamente, lo que pasa es que quiero confirmar si esta bien el número que tengo en mente?. Dada la dirección de mi casa quedó confirmada la que Genius recordaba. Pero eso no fue todo, me intrigaba el porqué me había preguntado, así que se lo hice saber; a lo que respondió que al día siguiente me enviaria una postal a casa -cosa que yo le creí-.

Usualmente Genius se despide con un ¡hasta pronto! Pero aquella madrugada se despidió con un ¡hasta muy pronto! Y la espina se metió en mi, desde el momento en que se despidió con esas palabras muchas ideas vagaron por mi mente -más que ideas eran interrogantes que hasta ayer sólo una se ha resuelto-.

preguntas1¿Por qué se despidió de esa manera? ¿por qué me pidió mi dirección para, según el, confirmarla? ¿es verdad que sólo lo hizo porque al otro día me enviaría una postal? ¿por qué me interesa tanto? y ahora último se unió ¿Dónde estas Genius?… éstas son apenas unas cuantas preguntas que me hice y hago hasta el momento, habiendo sólo recibido respuesta una de ellas.

De esa conversación última que mantuve con Genius han pasado doce días. Tiempo en el que él no se ha conectado ni escrito nada al respecto de su “desaparición”.

He pasado unos días de incertidumbre, pensando en lo que posiblemente le ha podido ocurrir (como que su problema con el brazo habia empeorado, o el tratamiento al cual se someteria le impedía conectarse, entre otras cosas). Pareciera ser tonta la procupación que he sentido por Genius, pero me interesa lo que le pueda ocurrir.

En esta docena de días, o menos , que han transcurrido he pensado si yo debía escribirle a alguna persona que se encuentra en su entorno -más cerca que yo-. Tomé dos opciones: su mejor amigo o un familiar de el; elegí una de las dos -no menciono la opción elegida porque yo le pedí a esta persona que no le dijera nada a Genius  porque no quiero que vaya a pensar que lo ando siguiendo-.

Ahora gracias a la respuesta que hace un día me dió, sé que ha viajado y que no regresará en dos semanas -tiempo en que no sabré nada de el, como me lo dijo la persona-. Bueno la verdad es que le mentí a mi informante ocasional al decirle que no me debía importar el lugar que ha elegido para viajar, porque si me interesa ¡y mucho!.

guiasviaje_homeNo sé si estará en Perú, no sé -en el caso de encontrarse aquí- nos podamos ver en persona; No sé si finalmente viajó para Portugal a visitar a su ex pareja, de la cual se han vuelto a “recontactarse”. Inevitablemente no sé nada y sólo me queda ser un testigo ausente de lo que esté haciendo Genius en el lugar donde se encuentre.

“Esperar y esperar Augusto” -es lo que me digo cada día que pasa.

Padrino

En una oportunidad alguien me dijo que la religión era como una especie de palito, que en el momento menos esperado se llega a necesitar. A lo que respondí con una interrogante: ¿y si el momento de necesitar de ese palillo no llega?

En una clase de Teología me dijeron que la palabra Religión proviene de dos vocablos “Re” y ”ligare” cuyos significados son “volver” y ”ligar” respectivamente, en otras palabras religión quiere decir “volverse a ligar”.

Uniendo las dos definiciones (la formal y la coloquial). Religión vendría a ser el medio para llegar a Dios: para los intereses particulares de algunos miembros de la Iglesia Católica es el medio para acrecentar el tesoro en sus arcas; para los “fieles” más hipócritas es el medio para poder pecar hoy por la noche y despertar “perdonado” por el Divino al siguiente día; para las “fieles” señoras de antaño el medio para sentarse muy cerca de la puerta para poder criticar la vestimenta de sus “colegas”.o alucinar y opacar a sus semejantes con logros que muchas veces no son reales y son tan sólo producto del deseo oculto de su frustración.

Yo no quiero realizar una critica, y menos asegurar que mi posición frente a la Religión (específicamente ante la Iglesia) es la de estar en contra. Lo que si pretendo es dejar bien claro que considero que para llegar a Dios no se necesita de medio alguno y que no todo lo que se nos enseña desde pequeño es verdad Divina. Qué no se necesita de un palito para poder cruzar un abismo, pues mejor viene construir un puente; qué no se necesita de estar bautizado o de haber realizado la “primera comunión” para considerarse hijo de Dios y qué no se necesita de un intermediario para ser perdonado o condenado por algún pecado confesado en una incomoda posición.

Cómo aun me considero un ser humano, creo que soy dueño de una curiosidad innata. En esta ocasión es esa curiosidad la que me ha llevado a asistir a varias asambleas de distintas religiones que hay hoy en día. He ido a reuniones de los Testigos de Jehová, evangelistas, mormones, católicos y otras. De todo lo que he podido escuchar creo que la razón por la que no se necesita de un medio para llegar al Creador es porque somos parte de Él. Somos sus hijos. Sólo nos basta creer en su existencia para estar ligados con Él. Es nuestra Fe la que nos hace creer en alguien que jamás nadie ha visto en persona ni ha sentido.

Yo no soy un creyente acérrimo de la religión, mucho menos de la Iglesia, suficiente con creer en Yahvé y de no ir por la vida haciendo el mal por principios personales y llevar una vida en paz conmigo mismo y con mi prójimo. De hecho sólo he sido bautizado y no asisto a misas desde hace muchos años –bueno no asistía hasta la vez que le celebraron una misa en nombre de mi abuela antes de ser sepultada. Aunque no me explico con qué intenciones-.

Personalmente no estoy de acuerdo con qué seamos (las personas que pertenecemos a familias católicas) bautizados cuando apenas somos unos bebés y por ende no tenemos noción de quiénes han sido escogidos para ser nuestros padrinos; y peor aun no somos capaces de elegir, por lo menos, a quienes queremos que nos eche el “agua bendita”. Es mi caso, que soy ahijado de la hermana menor de mi mamá y de su esposo.

Soy conciente de que mi tía no es una “joya” humana, pero comparando su nivel de maldad con el nivel que tiene su marido de crueldad, esta podría ser comparada con un angelito y hasta podría atreverme a decir que estoy conforme con que ella sea mi madrina de bautizo –y eso que esta vez no estoy exagerando en nada-.

Esta vez no hablaré de ella, porque muy cobardemente, pero con justicia, lo hice en uno de mis escritos pasados. Hoy quiero hablar de la persona que muy descaradamente osó en bautizarme: mi padrino.

Este es una persona con la que es imposible mantener una conversación agradable, pues si ha podido estudiar en alguna Universidad o al menos en el colegio no demuestra la educación que ha podido recibir a lo largo de su vida. Es un ser que tiene como escudo de defensa su “boca de inodoro” quizá formada por el barrio o el roce que ha tenido con personas de muy bajo nivel –de cada diez palabras que menciona 8 son groserías-.

Pero eso no es todo, suele reaccionar con violencia física cuando se siente intimidado o nota que ha sido “superado” verbalmente por algún individuo de su misma calaña. No recuerdo, o nunca me enteré, si alguna vez éste individuo le ha puesto la mano encima a mi tía. Pero si de pequeño he podido oír que se ha expresado de muy mala manera cuando se ha referido sobre la persona de la hermana de mi mamá; ya de grande fui testigo en una ocasión de cuando éste le conversaba a otro tío político y a mis padres lo que hacía en la intimidad con su señora esposa. Tan bruto el que no pensó en lo que podía acontecer luego que mi mamá oyera sus confesiones, quien lo terminó botando de mi casa.

Recuerdo que, cuando sus dos hijos eran niños y llevaban una mala calificación en su libreta de notas, o se caían por estar jugando, o simplemente se peleaban con otro primo, no sólo eran víctimas de su violencia física, sino también de su violencia psicológica (mucho más dolorosa y traumática). Es por eso que ahora cuando estos ya son mayores muestran que arrastran con ellos ese tratar muy negativo.

Pero eso es nada comparado con lo que se ha atrevido a hacer con algunos miembros de la familia, es especial con algunas de mis primas cuando estas se encontraban en su fase de pubertad y por ello empezaban ya a tener un cuerpo de señorita.

A este animal, con el perdón de los animales, no le bastaba con asustarlas y marcarlas de por vida cuando les ponía sus asquerosas manos encima. A una de mis primas se la estaba llevando a un descampado cuando esta tenía apenas 14 años de edad con la intención de ultrajarla; pero ella muy hábil recibió el oportuno auxilio gritando, salvándose de esa manera de las bajas intenciones de ese patán.

Muchas de ellas decidieron callar por aquel tiempo y sólo comentarlo con sus madres, las mismas que no denunciaron como debió ser dizque por respeto a mi abuela –ninguno de ellos quería ser la causa de la muerte de mi abuela-. Estoy muy seguro que ella no se hubiese muerto por enterarse de aquellos hechos tan podridos como el autor de éstos. Solo atinaban a decir que cuando muriese mi abuela iban a decirlo todo para que este se fuera de la casa que perteneció a mis abuelos.

Otra costumbre tan nauseabunda como la antes mencionada es que este sujeto tiene por manía sobar su miembro por el trasero de alguna distraída mujer en la calle. Ya alguna vez -comentaba una de las hermanas mayor de mi mamá- que este fue golpeado por una señora que notó la proximidad irrespetuosa de este individuo con el cuerpo de su hija –apenas una niña-.

Actualmente tiene como trabajo una labor clandestina e ilegal, que es la compra y venta de piezas o herramientas robadas, hecho que compromete de alguna manera a mi familia, porque –aunque no compartamos la misma casa- compartimos el mismo espacio dentro del terreno que constituye la vivienda de mis abuelos.

No sé que método utiliza, si es que lo tiene, para convencer a la ilusa de mi tía para no separarse; o es que ella es tan igual como el –sinceramente esto último no lo creo- o es que lo ama tanto que no le importa todo lo que actualmente ya sabe..

Tengo muchas cosas negativas que mencionar de este “padrino” mío que por ahora no las digo porque me estoy cayendo de sueño sobre el teclado de la PC. Sólo me alcanzan las fuerzas para poner de manifiesto mi disconformidad con que este sujeto siga viviendo en la casa de mi abuela y la manera como las personas, cuyas hijas han sido victimas alguna vez, le tienen lastima y hasta le apoyan dándole la espalda a mi madre.