Ciudad de Panamá: Fortalezas, playas y malecón

TERCER DÍA:

Fachada del hotel Centroamericano -Ciudad de Panamá.

Sé que Mr. Boss se encargó de hacer el itinerario del viaje (y es que la pasa bien haciéndolo). Sé también que él prefiere mil veces el campo que la playa. No sé, ni me enteraré nunca, cuánto tuvo que ver Joseph para que se incluyera la visita, de al menos, dos lugares costeros.

Esa tercera mañana nos despertamos un tanto más temprano -porque entre el desayuno, el tiempo para asearnos, el ‘arreglar’ las cosas para el paseo y el tener que echarle algo de combustible al carro sí que nos iba a llevar algo de tiempo-. Bien, salimos los tres del hotel. No recuerdo por qué no entré a la cochera junto a mis dos amigos, pero para cuando tenía intención de entrar, ésta (la cochera) ya estaba cerrada. A un aviso de alguno de los dos me regresé a recepción a pedirle a la señora encargada en ese momento de la atención que abriera el portón. -Ah! Ya recordé, es que en no salí junto a ellos del hotel, que salí después de entregar las llaves de la habitación a la recepcionista.

Como era costumbre, Mr. Boss iba al volante del carro, Joseph a su lado y yo (por decisión propia) atrás. El vehículo fue sacado de la cochera, Boss estacionó un rato para que yo pudiera subir, programó el aparato GPS para que nos indique el camino hacia un grifo (estación de combustibles) y así partimos.

Era la primera vez que yo “viajaba” guiado por un aparatito de esos. No me fiaba mucho pero me despreocupé porque según me comentaron mis dos compañeros es muy útil… ¡En fin!

Para entonces, tanto Joseph como yo, empezábamos a ser testigos de las interminables discusiones y colerines de Mr. Boss para con el GPS. El problema no era el aparato tecnológico, sino el contenido, es decir el mapa del Panamá que nos vendieron no estaba tan bien hecho (sobretodo en nuestros desplazamientos por el interior del país). Hasta ese momento la situación me causaba un poco de gracia y dejaba a un lado la preocupación, pues confiaba en la habilidad y astucia del conductor. Demoramos en encontrar una estación, pero no nos incomodaba mucho porque el día recién iniciaba.

Día de Comunimatch

Ocurrido en Noviembre, 12 de 2009.

Este año se ha vuelto a organizar el Comunimatch. De esta manera se buscar seguir con la vieja costumbre, que se tiene en la Facultad de Comunicación, de llevarlo a cabo una vez al año para conocernos y confraternizarnos entre los alumnos y con los profesores. El objetivo de este año de tal evento es recaudar fondos para realizar en Diciembre la chocolatada para los niños de bajos recursos económicos de Piura.

Hoy, sábado 14 de Noviembre, se desarrolla el Comunimatch. Llevo más de hora y media de tardanza. El evento ha empezado desde las once de la mañana, y yo me he despertado recién veinte minutos después.

Es medidía, aun tengo sueño, y también, dentro de mí, la intención de pasar un buen día junto a mis compañeros de Facultad. Ya voy por el camino que me lleva hasta la canchita de la Universidad.

El día es estupendo. Me calienta un sol abrasador; me refresca un suave viento; no hay mucho tráfico vehícular, ni oigo sus antiarmónicos sónidos de cláxones; de rato una sombra de algarrobo me alivia del calor. Dentro del campus de la universidad, puedo oír los distintos cantos de la gran variedad de aves que habitan en ella; aunque debo recorrer un largo camino para llegar hasta la canchita, pienso que no es tan pesado el trayecto, pues la sombra del bosque me alivia del tremendo calor que ahorita siento.

Son ya las 12:3o del día. Creo que ya falta poco para llegar, pues percibo el ensordecedor sonido de la música. Ya observo los primeros grupos de alumnos que esperan a sus impuntuales amigos. Faltando poco para llegar alcanzo a ver a Fiorella, que se encuentra junto a Renzo (su enamorado) que hoy jugará fútbol en el equipo de tercer año.

Un rectángulo de cartulina blanca, que promete con letras negras pasar una tarde de diversión y confraternidad entre nosotros, es el ticket de entrada al Comunimatch. “Por ellos y por nosotros” es la frase impresa en él. A la derecha, un globo verde y a la izquierda, un árbol navideño de manitos teñidas decoran dicho pase. El costo es mínimo, el valor es mucho –el tiempo que se pasa con los verdaderos amigos puede llegar a tener un gran valor-.

Luego de que han verificado si mí entrada está pagada o no, he entrado y  he recorrido el perímetro que se ha ocupado. Para el lado norte de la canchita se han puesto las mesas con los distintos platillos que hoy se están ofreciendo y, para el lado oeste, cubos rojos de cerveza y una cámara de llanta conteniendo hielo. Asimismo, he notado que aun no han terminado de construir la “cárcel”.  Considero que aun no ha empezado la reunión.

– ¡Hola! –me saluda emocionada Fiorella.

–Hola ¿cómo estás? –respondo medio asustado, pues su saludo llegó inesperadamente.

– ¿Sabes? Hoy va a jugar Renzo fulbito.

–Qué bueno –le digo. – ¿Buscamos un sitio para sentarnos? –agrego.

Seguimos conversando, pero ya estamos sentados muy cerca a los autos y motos que están estacionados frente a la canchita. Renzo se va a reunir con sus compañeros de su equipo de fútbol. Y algunos niños en bicicleta juegan cercanos a nosotros.

Desde papa rellena, hasta causa,  el ceviche, arroz con pollo, arroz chaufa, mazamorra, tamales verdes, sanguches de pollo, empanadas, entre otros, es lo que mencionan a viva voz y nos incitan a consumir. Aunque el ceviche no ha llegado aun. Para muchas personas, como los profesores Bobad y Chuiman, no es necesario oír tanta promoción de comidas, pues ya están degustando algún platillo que no pasa de los tres nuevos soles.

Ahora son las 12:50 m. y varios jugadores se encuentran en la plataforma deportiva calentando su cuerpo para evitar cualquier contractura o simplemente practicando sus posibles “jugadas”.

Humberto y Cinthya se han convertido en los primeros encarcelados. Siendo la 1:15 de la tarde reciben todo el resplandor del sol metidos en una cárcel que baila a los compas del viento. Minutos después ha llegado Juan Carlos More y hace un minuto acaba de llegar el profesor Alejandro.

Son la 1:20 de la tarde, se ha dado inicio al primer encuentro de fútbol. Se enfrentan “los amigos de Pella” y el “equipo de los profesores”. Entre bromas y conversaciones fuera de la cancha, casi está pasando desapercibido el juego.

Ahora se está buscando a las personas que quieren competir por ganarse una pizza en el juego de la soga. No se espera mucho tiempo y ya están conformados los dos equipos. Es la 1:30 p.m. ha resultado ganador el equipo de Roger T.

No hay que ser detectives expertos como para no descubrir que el equipo perdedor en el juego de la soga, quienes terminaron en su gran mayoría enterrados y sumidos en la “piconería” e inconformidad, han pagado para que el próximo encerrado en la cárcel sea Roger. A las 1:38 p.m. ha entrado a hacerle compañía en la carceleta de cañas Flor Jiménez. Los profesores More y Machacuay les han llevado cerveza para que beban y no sean víctimas de una deshidratación.

Siendo la 1: 45 p.m. se ha dado inicio al segundo partido de fútbol. Esta vez se enfrentan los alumnos del cuarto año y los de tercero, entre ellos Renzo, el enamorado de Fiorella. Se acaba de mencionar que el ganador, casi por goleada, del primer encuentro fue el equipo “los amigos de Pella”. Y Sara V. se ha convertido en la primera profesora en ir a la cárcel.

Este año, el juego de “los esposados” se ha convertido en una interesante novedad. En este momento han pasado trece minutos desde que son las dos de la tarde y ya hay víctimas de las esposas, ellos son Arturo (de tercer año) y Carolina (de segundo año). También nuevos encarcelados, como Rocío del cuarto año. Y nuevos “esposados”, Oscar y Sara, ambos profesores.

Fotos por doquier. Muchas sonrisas listas para la inmortalidad de un retrato fotográfico. Los alumnos del primer año son los encargados de retratarnos en fotos.

Ya son las 2:27 p.m. y Rosselyn Manrique es llevada a la cárcel. Al cabo de unos minutos Frank C. Rocío ha sido retirada de la cárcel para ser esposada con Sebastián. Se acaba de mencionar que el equipo de los chicos del tercer año ha ganado a los de cuarto; ahora les tocará enfrentarse en un duelo futbolístico contra “los amigos de Pella”.

En todo un suceso se ha convertido el esposado y encarcelamiento de los profesores Sara Vera y Fernando Chuiman. Chicos alrededor de la carceleta tomando fotografías y haciendo mofa de lo acontecido. Pero ni el encarcelamiento de Alán García, a las 2:30 p.m., ha provocado tanto tumulto; o el del profesor Alejandro M., que lleva cinco minutos dentro.

Es inevitable darse cuenta que los chicos de redacción andan dispersos por el área anotando en sus libretas detalles de cada hecho desarrollado esta tarde. Faltando diez minutos para que sean las tres de la tarde, Omayra y Benjamín han sido esposados. Por otro lado, ya se está promocionando el costo de los tortazos; no ha pasado mucho tiempo y ya el profesor Pinedo ha recibido un tortazo en la cara.

Tres de la tarde ya, el profesor Carrión (de Empresas) y Álvaro M. son llevados a la cárcel. Y Alexandra de tercer año se ha convertido en la segunda víctima de un tortazo en la cara.

Se ha vendido casi todo en la sección “comidas”, sólo quedan algunos sanguches de pollo y empanadas “bronce”. Dos chicas andan de mesa en mesa ofreciendo a S/. 1.50 cualquiera de los dos productos antes mencionados. A su vez ya se oye el premio que obtendrá la pareja que resulte ganadora en el concurso del bailetón; y cuánto cuesta la inscripción para dicho concurso: S/.5.00 por pareja.  Así como también saluditos para los chicos que hemos asistido.

Seis tortazos más se han dado. El primero ha sido para Carrión, el profesor de Administración, luego Fernando Chuiman, la profesora Sara V. y, nuevamente, Henry Pinedo. ¡Ah! y uno extra ha sido para una chica que por más resistencia que ha puesto no se ha librado de recibir su tortazo.

Ya son las 3:26 p.m. y una muchacha rubia está siendo llevada a la cárcel de cañas. No recuerdo su nombre pero la he visto en las clases de Redacción. Viste un jean azul y un polo rojo. Durante los minutos que está dentro, se ha sentado en la tierra a anotar en su libreta lo que le está aconteciendo en este momento; ahora habla por su celular y sigue esperando a que llegue el momento de su liberación.

Se realiza el llamado a las parejas al bailetón, mientras que Montufar recibe un tortazo en la cara.

Ahora, a las 3:35 de la tarde, la chica Madrid, de tercer año, está siendo llevada a la cárcel; ella viste un pantalón negro y una blusa blanca, en su cabeza lleva una gorra rosada y en sus manos un cuaderno. El profesor Alejandro M. se acerca a fastidiarla. Acaban de pagar para que ella salga libre. En su lugar entra Omar G., Minutos después, a las 3:50 p.m., ha entrado Ana Lucía.

Se anuncia el juego de los glotones. Grupos de amigos beben cerveza.

Sabemos que a las cuatro empieza el encuentro olímpico de la selección de futbol de la facultad, son las 3:55 y la gran mayoría se está yendo a ver el desarrollo del partido de los chicos de Comunicación que se realizará en las instalaciones del colegio Turicará. Los pocos que quedamos estamos dispersos alrededor de la canchita formando grupos de entre cuatro a diez personas. El programa del Comunimatch se ha “congelado”. Se aprovecha para recoger las botellas dispersas por el terreno. El último en ir al partido es el profesor Alejandro M., que se va en su moto casi volando.

Las parejas que se anotaron en el concurso del bailetón fueron: Alejandra y “Felia”, Jair y Yandelin, Rocío y Jared, Flor y Wily, “Chipi” y Mery, los profesores Huamán y Vera y Mayra y Fabián. Han resultado ganadores Yandelin y Jair.

Finalmente, ha hecho su aparición la profesora Nancy S., quien por cincuenta soles ha sido llevada  a la cárcel, con una previa invitación –por parte de la animadora- a bailarse un merenguito.