¿Enamorado?

Sé que no es la primera vez que escribo algo referente a mis sentimientos. Supongo no será la última vez. Espero esta vez no equivocarme como en anteriores ocasiones, pese a que dicen que las cosas se aprenden a base de aquellas que no salieron tan bien como se desea.

La habitación en la que me encuentro está tan vacía como el sentimiento de ausencia que hoy por hoy tengo. El silencio grita dentro de mí que es hora de aclarar lo que siento hacia ese muchacho que hace poco más de un año conocí en una sala del chat que alguna vez tuvo el Yahoo para los usuarios.

Fue una tarde cuando lo conocí. Mi buen amigo Joseph no se había conectado y decidí sumergirme en aquel sistema de conversación a distancia. No recuerdo que nick tenía puesto en ese momento,tampoco recuerdo exactamente lo que platicamos, pero si estoy seguro que la conversación se prolongó hasta las 20 horas -mi tiempo-.

Durante ese tiempo hablamos de todo y de nada a la vez. No intercambiamos fotografías pero si correos electrónicos. Ninguno de los dos se atrevía a dar por terminada la sesión y el momento que nos tocó compartir para tener las primeras pinceladas el uno del otro.

Me atrevo a decir que ambos, después de cerrar cada quien la ventana de conversación, quedamos con la sensación de querer saber más del otro. Al menos puedo afirmar que de mi parte si. No sé pero desde aquella vez siento curiosidad por saber de él, con los meses siento la necesidad de enterarme qué hace o qué deja de hacer, y después de un año tengo las ganas de verle en persona y saber cómo es su piel, a qué huele y de saber qué podría suceder después de ese encuentro.

Tal vez esos deseos o necesidades que siento para con él son producto de mi soledad o de mi ligera mente que con tan poco se echa a volar cuan hoja en el otoño de la vida. También pienso que no me encuentro preparado todavía para empezar una nueva relación porque tengo heridas que aún no se han cerrado (ello a pesar de que ya no siento nada por mi anterior pareja), heridas tales como las que me dejaron alguna vez cuando fui rechazado y engañado -quizá inconscientemente- hace cuatro años atrás o más.

No puedo afirmar que estoy de nuevo enamorado o que Ariel sea el chico con el que formaré una familia y pasaré mis días hasta que realmente alguien tan fuerte como el ángel de la muerte nos pueda separar o  que él vendrá algún día o yo vaya a verle.

Si todo saliera como deseo y que Dios, pese a que tiene pedidos mucho más importantes que el mio, me lo permite, a principios del próximo año estaría yo aterrizando por tierras españolas. Tendré la oportunidad, aparte de volver a ver a mi Joseph añorado, de decidir si ver o no a Ariel. Por lo pronto él ha dicho que para esas fechas suele huir de aquel frío casi ártico que hace por esos meses y que es probable que viaje para su país; también es cierto que me ha dicho que haga todo lo que sea posible para viajar y que pasará por mi aunque sea para compartir una o dos horas. Y más claro, aunque cueste creerlo, mi viaje hacia ese lugar no es precisamente el poder conocerle en persona.

No creo estar enamorado de Ariel. Estoy seguro de ello. Pero si quiero compartir más de un momento a su lado…

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Soy yo el único culpable

Había creido que por fin lo olvidé, había creido que ya no sentía nada hacia él, había creido que no me creería nada de lo que él dijese y había creido que nunca jamás en mi vida volvería a hablar con él de amor.

El pasado 15 volví a conversar con él, y no sólo eso, aquel día rompimos la delgada línea que separa la realidad con la fantasía. Mis sentimientos pudieron, una vez más, imponerse ante mi razón. Ed había vuelto y no sólo eso, todo en ese momento se dió para que ambos decidiéramos restablecer la relación que alguna vez tuvimos.

En un principio, dudoso yo, me dije a mi mismo que no me ilusionaría más allá de lo que era conveniente. En ese primer momento no podía creerme lo feliz que me sentía por haber oído lo que tanto anhelé hace un tiempo atrás, Ed me decía que me amaba aun y que no me había olvidado.

Fue después de pensar y re pensar todo lo acontecido desmesuradamente que me dí cuenta que aun no lo he dejado de amar y que aun, muy dentro de mi, dormía el deseo de que volviese hacia mi, dentro de mi yacía la esperanza de volverle a ver.

Esta vez, como en ninguna otra, puedo hacer responsable a Ed de mi sufrimiento. La herida sangra nuevamente.

La verdad duele señores. Ed tiene a otra persona, una persona que está a su alcance y que le puede brindar lo que quizá no encontró en mi. Yo no puedo pedirle nada, sólo me queda dar un paso al costado y dejar que él sea feliz con la persona que él ha elegido… el único culpable de mi situación soy yo. yo que aun le ama y sin ser correspondido.

Mi vida en soledad II

Con Mauro desperté mis sentidos, pero con Ed desperté mis sentimientos.

A Ed lo conocí en la ciudad de Lima, en uno de los congresos a los que asistí durante aquel año. Llegué tarde a la conferencia, creí no me dejarían entrar, entré cuando estaban llamándole para que subiera al pódio a exponer el tema que le habían asignado. Me pareció atractivo, no lo negaré, su presencia es muy imponente. Pasó el tiempo sin darme cuenta y para entonces ya era el momento de un descanso. Nos buscamos entre el público y “coincidimos” en el portal del auditorio. Luego del saludo y de una breve conversación me pidió mi correo electrónico y mi número telefónico -le dí mi correo, pero no mi número de teléfono, pues en ese tiempo mi celular estaba dañado-. Coincidimos muchas veces por el messenger y pásabamos bastante tiempo. Me dijo que le había gustado y que si yo tenía pareja, a lo que respondí que el también me gustaba mucho y me encontraba solo por el momento.

Una tarde de aquellas me dijo que llegaría para Perú y que le gustaría que nos viéramos, no importando el lugar, pero que tenía algo urgente que decirme. Yo, nerviosísimo por la emoción de volverle a ver, pero, sobre todo, porque él deseaba que nos reunamos, simulé hacerme el tonto y le pregunté que era aquello tan urgente. A lo que respondió que en persona sería mejor escucharlo que por este medio…  Nos encontramos en un restaurante -el vestía con un jean azul oscuro, una camisa blanca con cuadros delgados color salmón, un blaiser guinda y zapatos de cuero de color marrón chamil; yo un jean celeste rasgado, un polo negro, una casaca jean y mis zapatillas-. Estaba ahi ya, sentado y mirando hacia la puerta de entrada, me acerqué, se puso de pie y nos saludamos con un apretón de manos, discreto pero con la fuerza necesaria para indicar que “podía pasar cualquier cosa”. Al final de la velada me dijo que quería ser mi pareja, yo a punto de responderle con un “si”, cambié por: mañana te tengo una respuesta.

Mi relación con Ed duró cerca de dos años. Puedo decir que él fue mi primer amor, con el empecé a despertar mis sentimientos y a conocerlos. Empecé a tomar decisiones que cambiarían mi vida a un giro de noventa grados. Con su apoyo me abrí frente a mis padres y no sólo les confesé que yo era gay, sino que tenía un novio mayor, bueno, bastante mayor.

Ed me hizo vivir muy buenos momentos, con ello me hizo recolectar recuerdos que perduran hasta hoy. Pero también logró que me decepcionara hasta de mi propio vivir. Él se llevó mi corazón y se olvidó de devolvermelo. No es que le ame hasta estos días, pero es alguien especial para mi -el primer amor nunca se olvida, pero tampoco perdura-.

CONTINUARÁ…

Mi vida en soledad

Por más de veinte años viví en solitario, con un buen amigo (el pollito), varios compañeros de clase y mi familia. Durante todo ese tiempo no me afectaba en absoluto el estar solo, aunque muchas veces me sintiera demasiado solo.

Así pasé mi niñez, adolescencia y parte de mi jventud, sin tener la necesidad de tener a alguien a mi lado a quien darle mi amor, y viceversa. Pasé todo ese tiempo dedicado de lleno a mis estudios, logrando los mejores puestos entre mis compañeros de clase; obtuve diplomas de todos los tamaños e importancia.

Era mucho más tímido de lo que soy en la actualidad. Había visto llorar a la gran mayoría de mis primas, pero también, pude ver cuan felices eran muchas otras. El amor es así, la experimentada le decía a la novata; pero por qué a mi, se preguntaba la principiante enamorada. Postergué por mucho tiempo aquel momento que se convirtió cada vez más en inevitable.

Llegó pues, a mis veintitres años, el momento de enamorarme por vez primera. Por primera vez en mi vida empezaba a experimentar “estados” que me sorprendían y llegaban a asustar, como el idiotizarme frente a aquel hombre del cual me había enamorado o el no poder quitarmelo de la mente en casi todo el día. Le conoci en la Universidad, era un profesor de dicho Centro de Estudios, y conquistó mi corazón por vez primera, por primera vez besaba a alguien jeje.

En ocasiones suelo ser despistado, pero el que me hiciera preguntas en casi todas sus clases y  la insistencia a que aceptara ser su asistente por ese semestre me olía a extrañeza. Nunca me atreví a preguntarselo. Nunca me pareció que el fuera gay. Nunca me interesó, en principio, como posible novio, sin embargo, me quedaba hasta el final para salir casi con él e ir conversando. Así fue que una tarde me preguntó si tenía planes para más tarde, a lo que respondí que no tenía nada, me invitó al cine y luego a cenar; después me insistió en acompañarme hasta mi casa y al despedirme me jalo hacia él y me estampó un beso -tenía sus labios frios y humedos-. Se fue sin decir nada y yo tembloroso entré y sin cambiarme de ropa me eché a dormir.

Toda esa magía duró apenas seis meses. No me arrepiento de la decisión que tomé por aquel tiempo. Aprendí mucho y descubrí que yo había estado en una burbuja durante por mucho tiempo, que la realidad es muy distinto a todo aquello que yo había imaginado hasta entonces. Mauro se encargó de sacarme de aquella burbuja y estrellarme contra el suelo.

CONTINUARÁ…

Un día de aquellos

En un día de aquellos en que uno se propone a sí mismo no pensar tanto y dejarse llevar por la pasión de hacer algo prohibido; y la suerte, que muy timida ella, influye en nuestros pensares. ¿Realmente se llega hacer eso que una gruesa pared nubosa llamada conciencia nos impide realizar por no querer ensuciarse?

Había pasado un año de mi ruptura con la primera persona que me enseñó a ser hombre sin anestesia alguna, la que me demostró que no existe ese mundo ideal que nunca me pude imaginar y comprendía que el mundo era un lugar para soñar. Un horizonte que descubrí terminaba en tremendo abismo en el cual, a pesar de la oscuridad, pude ver que todo había sido verdaderamente un mundo ideal -mundo que existía sólo dentro de mi.  Y publican en la vitrina de mi facultad que habría un congreso de alumnos de la carrera que sigo.

Con letras grandes que llamaban a ser vistas desde lejos, con colores que caracterizan la carrera y el precio relativamente cómodo. Hasta ahi todo bien. Sigo leyendo y llego al lugar en dónde se llevaría a cabo dicha reunión de profesionales: la ciudad capital.

Regreso a casa con el dilema de que: si era posible viajar a Lima, a pesar de que no me gusta dicha ciudad, o si me quedaría para ponerme al día en los escritos de clase que me faltaban de tener. Toda una noche la idea reinó en mi cabeza. Y así, con una sopa de pro y contras, caí rendido a los brazos de ese dios del sueño llamado Morfeo.

viajar en bus Muchos de los compañeros, que irian a ese tan publicitado congreso, viajaron en avión para ahorrar tiempo y tener algo de libre para hacer las compras o visitar algun amigo que tenían por alla. Yo preferí comprar mi boleto en bus, pues hacía mucho que no iba a Lima y deseaba ver cada pueblo o ciudad que atraviesa la panamericana -además que no tenía pensado visitar a algún familiar por parte de mi papá que viven por alla y menos sentía ganas oilusión de comprarme algo nuevo.

El trayecto fue más de las catorce horas que normalmente suelen ser, llegué deshecho y con algunas horas disponibles para poder descansar un poco e irme directamente para el lugar donde se desarrolló dicho evento que hasta el momento no estaba enterado que era internacional-. y así ocurrió, me desperté con el tiempo en contra. Aun así me duché para desperazarme. Bajé casi volando y tomé un taxi.

  • A la Pontificie Universidad “Canónica” por favor –dije al taxista-
  • “Son 12 soles” -me dijo el regordete señor.
  • No importa, me hago tarde -respondí un tanto fastidiado por el abuso de cobrarme más.

CONTINUARÁ…


¡Suegras!

Existen y he oido varias definiciones de lo que es una suegra, -la gran mayoría con poco aprecio- así mismo, se hacen muchos chistes referidos a la madre de la persona que llegamos a amar.

Mis suegrasYo llegué a tener dos suegras en mi vida -cada una en su tiempo-. A la primera, no tuve el gusto de conocerla en persona, es más su hijo nunca me hablaba de ella porque su relación no era nada buena, pero por lo menos se interesaban en saber el uno de la otra y viceversa. La otra, mamá de Eduardo, era una señora encantadora y aunque al principio hacía notar los celos de madre, llegamos a ser, ella buena suegra y yo creo haber sido un buen yerno, y así creamos lazos de amistad.

La mamá de Mauro era una de esas suegras preocupadas por su vida social, por su apariencia y por estar en cada evento organizado por los distintos medios que existen en el ámbito social peruano. Ella en ese entonces vivía en Venezuela, pero iba y venía de un país a otro como si pasará de la sala a la cocina. Tenía formada ya una nueva familia, a la que desde luego Mauro no llegaba a aceptar del todo.

La mamá de Ed era una de esas suegras precoupadas por su vida familiar, por su casa y por estar al pendiente de cada uno de sus hijos, y en especial de mi ex amor por ser único hijo hombre. Me la presentaron por teléfono, recuerdo fue una tarde en la que estaba charlando con el y de pronto se le ocurrio llamar a su casa y así realizó una llamada tripartita. De esa llamada hubieron muchas más y la gran mayoría realizadas desde aca -cuando Ed se encontraba en Perú… Solía decirme: “Augus, cuida a mi Ed… ya sabes que es un niño grande”.

Puedo decir que, de alguna maner, he tenido suerte con las suegras que me han tocado en las dos experiencias amorosas que me han tocado vivir. Aunque es dable reconocer que sólo tuve una sola experiencia con una suegra… la mamá de mi ex amor, Ed.

Enamorado

enamorado-69597Ale Am es una de las personas que tuve la suerte de conocer hace mas de un año cuando por vez primera me aventuraba a vivir la experiencia de conocer gente por medio de una sala de conversación del Yahoo. Los otros dos que conocí son Genios y Joseph.

En esa época sentía la necesidad de poder hablar con alguien respecto al transe de haber estado acompañado a volver a estar solo en la vida. Y soy sincero, no recuerdo con quien charlé primero, pero con los tres me sentí y me siento hasta ahora en confianza y he llegado a sentir aprecio, una especie de cariño y claro una admiración muy personal para con Genios –todo ello en contra de lo que solía pensar sobre las relaciones formadas en el Chat-.

Ocurría, también, por aquel tiempo que Ale Am andaba atravesando por una situación parecida a que yo me encontraba; así que invertimos nuestro tiempo en tratar de “consolarnos” mutuamente. Lo único que nos diferenciaba era que él ya había asimilado la idea y yo estaba en proceso, hasta que…

Hasta que en una de las sesiones de conversaciones que mantuvimos por el Yahoo me dijo que se encontraba muy triste porque no podía estar junto a la persona que el quería. El nombre de aquel muchachito es Lucio, tiene un poco más de veinte años, estudiante, vive en país Centroamericano y desde ese entonces tiene novio –lo que martirizaba aun más a Ale Am-. Algo que se atrevió a mencionarme es que el estaba “pagando” caro lo que alguna vez hizo en su pasado: el de “jugar” con los sentimientos ajenos.

La verdad que no tengo ninguna intención negativa al mencionar este periodo en la vida de Ale Am. Me he atrevido a escribir sobre aquello porque estoy seguro que a el no le incomodará ya que estoy muy seguro que ha podido superar ese obstáculo que parecía ser difícil.

Por la tarde de ayer Domingo, estuve conversando un rato con Ale Am y me confesó que había conocido a un chico que le atraía un poco más de lo normal. Mexicano de nacimiento, pero vive en los Estados Unidos, trabaja en un prestigioso restaurante norteamericano, tiene 26 años de edad, vive con parte de su familia, sencillo de personalidad y muy cariñoso con el, entre otras cosas.

Yo a Rubén no le conozco aun, pero por la descripción que Ale Am me dijo pareciera ser lo que el ha estado esperando por más de diez años –tiempo que el no ha dormido con alguien-. Descripción casi subliminal que sólo se hace de la persona que a uno le vuelve loquito.

Todo señala que a mi amigo Ale Am le llegó el amor, pues me ha parecido que se encuentra enamorado, y eso me hace tan o más feliz como si yo tuviese a alguien a mi lado –y ese alguien fuese Genios jeje-. Al parecer me llegó el momento de “compartirlo”, pero eso me importa poco si para cuando tengamos la oportunidad de que charlemos lo pueda ver contento con la etapa que está empezando a vivir.

Sólo me queda decirte que te vayas a paso de tortuga Ale Am y que el enterarme que aun en estos tiempos se pueden formar parejas y que tu seas el protagonista de tu propia historia de amor me da mucha alegría.

¡Felicitaciones! – ¡Congratulations! – ¡Enhorabuena!