Kahlil Gibran

gibran“Un amigo es la respuesta a nuestras necesidades, es el campo que plantamos con amor y consechamos con agradecimiento… cuando nos separamos de un amigo no debemos de sufrir, porque lo que más amas de él se aclarará…”

-Adaptación de la obra de Kahlil Gibran.

No es que muera de amor… muero de ti

No es que muera de amor, muero de ti… muero de ti amor, de amor de ti, de urgencia mia de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca, y de lo insoportable que yo soy sin ti.


Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de ese desgarrado partido, me muero, me muero, nos morimos. Morimos en mi cuarto en el que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle en el que mi brazo va vacío, en el cine y en los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra a tu cabeza y mi mano a tu mano, y todo yo te sé -como yo mismo-.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estes fuera de mi, y en el lugar en el aire se acaba cuando te echo mi piel encima, y nos conocemos en nosotros separados del mundo… dichoso, penetrada, -y cierto- interminable…  morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos ahora, separados del uno al otro diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan, nos morimos amor…


Muero en tu vientro que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin… muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes.. me muero de tu cuerpo y de mi cuerpo, de nuestra muerte amor… muero… morimos… morimos en el pozo de amor a todas horas, inconsolable… a gritos dentro de mi, quiero decir te llamo; te llaman los que nacen, los quie vienen de atrás, de ti… los que a ti llegan… nos morimos amor, y nada hacemos sino morirnos más hora tras hora y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche -Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche, escribir, por ejemplo, la noche está estrellada y grita azules los astros a los lejos, el viento de la noche gira en el cielo y canta, puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Yo le quise y a veces también me quiso, en las noches como esta le tuve entre mis brazos… la besé tantas veces bajo el cielo infinito. Me quiso, a veces yo también le quería, cómo no haber amado sus grandes ojos fijos… puedo escribir los besos más tristes esta noche.

Pensar que no le tengo, sentir que le he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin el; y el verso calla el alma como el pasto al rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla, la noche está estrellada y no está conmigo; eso es todo, a lo lejos alguien canta, a lo lejos mi alma no se contenta con haberle perdido; como para acercarla mi mirada le busque, mi corazón le busca y no está aquí conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles; nosotros, los de entonces ya no somos los mismos… ya no le quiero -es cierto- pero cuánto le quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído… de otro, será de otro… como antes mis besos, su voz, su cuerpo -claro-, sus ojos infinitos… ya no le quiero es cierto, pero tal vez le quiero… es tan corto el amor y tan largo el olvido… porque noches como esta le tuve entre mis brazos, mi alma no se contanta con haberle perdido. Aunque este sea el último dolor que me causa y estos sean los últimos versos que yo le escribo.