Dieciséis horas de avión

Pasaporta, la carta de invitación, un lapicero, algo de dinero… Eran algunas de las cosas que llevaba en mi morral. El mismo que, al igual que mi mochila, pasaron por la faja de revisión al pasar a la sala de abordaje del aeropuerto Jorge Chávez, en Lima. Pasé sin mayores contratiempos.

Una vez adentro busqué un monitor para ver la sala en la que debía abordar el avión que me llevaría a Madrid. Si, en un vuelo directo por ser la primera vez que cruzaba el charco. Sala 15. Segundo piso, lo que significaba que la entrada a la aeronave Iva a ser por una “manga”.

El estar sentado esperando me hacia recordar a mi familia y el tiempo que iba a pasar muy lejos de ellos. Pero tapien pensaba en lo bien que la iba a pasar con Joseph y Mr. Boss en España. Sentimientos encontrados. Alguna lágrimas cayeron. Sí, soy un llorón empedernido.

Mientras esperaba dos muchachos se sentaron muy cerca. Algunos en ellos llamo mi atención por un momento. Algo muy fugaz, pues andaba algo nervioso por las dieciséis horas que me esperaban de vuelo. Seguí entre mis pensamientos.

Las azafatas empezaron a llamar para abordar el avión Yo esperé casi al final para formar fila. Estaba confundido por la forma cómo se habían organizado. Subí. La nave todavía no despegaba y yo, yo, ya estaba en las nubes.

Interior de aviónBusqué la fila. No recuerdo exactamente el número de asiento que se me había asignado. Lo encontré. Estaba en la columna de en medio. Entre dos asientos. Menuda suerte la mia.

Al rato apareció la pareja de chicos que había visto en la sala de espera. Guardaron sus mochilas en los cajones de equipajes. Y uno de ellos me habló. Yo ni me había dado cuenta hasta que le tocó el hombro.

-¿Te puedes correr un asiento? -Me preguntó uno de ellos.

-Claro que sí. -Respondí.

Me cambié de lugar. Me caía muy bien, porque eso de estar entre dos personas me daba cosa.

Así pasó el rato. La cena. Algunas indicaciones y a dormir. Bueno, yo a oír música. No tenia sueño. Estaba emocionado. Y me pasé todo el rato despierto y fui testigo de las caricias simuladas entre los muchachos de mi costado todas las siguientes horas de vuelo. Algo bastante incómodo para mi.

 

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Antes de abordar

La mañana del siguiente día se pasó más rápido que un suspiro. Así que, una vez más, reviso toda la documentación que debía tener para presentar por migraciones. Todo bien. Todo en orden. A desayunar.

Las horas de aquella mañana se pasaron en el intentar realizar el check in de mi boleto a través de mi celular y en dar una caminata a inmediaciones del hospedaje junto a mi madre y mi hermano Reynato -quien después de varios años no había regresado a Lima-.

jorge chavez

Eran poco más de las 16 horas y ya me encontraba en el taxi que me llevaría hasta el aeropuerto Jorge Chávez. Conversando con mi madre recordé que no había impreso la reserva de ida y de vuelta del pasaje. Si, a última hora molestar a Joseph para que me la envíe por mensaje de WhatsApp.

No fue Joseph quien me la enviara, sino Mr. Boss. Al menos, si no la tenía impresa, ya la tenía entre los archivos del móvil para presentarla por si era necesario para demostrar que iba a retornar a Perú.

Casi una hora de trayecto desde Miraflores hasta el terminal aéreo en el Callao que, hasta ese momento, transcurrió sin novedad hasta que al ingrear un policía de tránsito le pide al conductor que se detenga. Unos 15 minutos más o menos duraría la intervención policial.

Al ingresar al área de viajes internacionales me animé a envolver la maleta. En minutos pasó de naranja a un verde intenso. Mi intención era poder reconocerla luego en la faja de equipajes a mi llegada a Madrid y, bueno, que no terminara tan dañada por el maltrato de los operadores de la aerolínea.

En poco tiempo ya tenía el boleto en mis manos. No tenía nada más que pasar a la zona de abordo para esperar mi vuelo. Pero decidí estar un poco más de tiempo con mi madre y Reynato y así anduvimos, recorriendo las tiendas del aeropuerto como queriendo que no llegase el momento de la despedida y esperar hasta abordar el avión. 

La tercera es la vencida

Cerca de seis horas han pasado desde mi llegada a Talara, mi ciudad natal, y poco más de un día de mi arribo a Perú,  tras uno de los viajes que jamás olvidaré en mi vida, tras 26 días de reunir recuerdos con Joseph y con Mr. Boss.

Todo comenzó en julio del 2012, dos años después de que los tres recorrieramos juntos la selva y sierra norte peruanas, cuando en una de las tantas charlas con Joseph este me propuso que los visitara en San Hilarión -España-, y como por entonces los peruanos todavía necesitábamos de visa para entrar a terfitorio europeo pues ello solo quedo en intenciones por ambas partes.

El segundo intento se daría en octubre del 2015, cuando me vi obligado a dejar de trabajar y Joseph y yo ya habíamos comentado de una posible llegada mía al país ibérico.  Así acordamos, con mucho temor por parte de Joseph, que mi vkaje seria en setiembre del 2016.

Mr. Boss se encargó de reservar el boleto. Joseph previamente me había preguntado una y mil veces si era dable que yo fuese. Una segunda carta de invitación llegó a mi casa y todo indicaba que viajaría,  más aun porque los peruanos ya no necesitábamos de una visa.

Un mes antes me llaman de mi anterior trabajo y me proponen regressr. No sin antes comentarle a Joseph decidi aceptar…

Los dos elegimos obligados que mayo de este año seria si o si el viaje. Una nueva aventura que contare enposteriores publicaciones.