Casi a ciegas II

El ser muy corto de vista me ha vuelto un chico muy inseguro. Varias han sido las veces en las que me he sentido feo. Más por fuera que por dentro. El temor ha estado siempre a la par de la miopía que tengo desde que nací.

Exagerado a menudo lo soy. Joseph me suele decir que si es por mi origen latinoamericano. Yo creo que él piensa que así somos todos los peruanos. Como sea. El pensar que me podía caer con cualquier peldaño o en alguna zona agreste se hizo más notorio en mi cuando viajé a Panamá y visité un monte con cuestas muy empinadas.

La sensación de inestabilidad me hizo aceptar el hombro de Mr. Bozz, quien se ofrecido como bastón para que no perdiera el equilibrio y cayera en algunos de los abismos que bordeamos.

El sentimiento de impotencia es inexplicable. La percepción de inseguridad es indescriptible. Cada día me preparo a por si cruzara la frontera de la oscuridad. Por ratos creo que estoy preparado, pero en otros -la gran mayoría- me doy cuenta que no lo estoy.

vejez

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