Ciudad de Panamá: Parques, avenidas y mar

PRIMER DÍA:

No demoramos mucho en encontrar el taxi y en poco tiempo ya estábamos en el cuarto de hotel. Lugar en donde tampoco tardamos, pues Mr. Boss solo debía cambiarse de calzado. Con las mismas salimos y continuamos con la travesía por Ciudad de Panamá.

Es así que luego de hacer la caminata cerca al mar en la avenida Balboa pasamos nuevamente para el lado de las edificaciones. Hasta ese momento yo no ponía en marcha mi retentiva de ubicación, aunque sí me había quedado con el edificio ubicado en el cruce de las avenidas Ecuador y Balboa. Era el Ann Sullivan. El mismo que sirvió para tomar el camino correcto para retornar al hospedaje.

Parque Urraca – Ciudad de Panamá.

En ese lugar me enteré que el plan de aquel día era visitar el canal de Panamá (que se postergó) y la Casco antiguo de la ciudad (Panamá vieja). Para eso debíamos esperar a un bus turístico que nos llevaría hasta esos lugares, y algunos lugares más.

Nos plantamos en una parte de la acera en donde había un letrero de parada de autobús. Nada. Pasaba el tiempo y no se asomaba ni uno solo. Mr. Boss se decidió a preguntar a algunas personas que se encontraban en la zona. Vimos que se aproxima un vehículo rojo, de dos niveles (la parte inferior cerrada con vidrios y con aire acondicionado, la parte superior al aire libre, asientos a la derecha e izquierda de a dos y cubiertos con un techo de calamina color amarilla. Presurosos nos dirigimos hasta el.

Era de la línea de buses turísticos que queríamos tomar pero no iba al destino que ya Mr. Boss había decidido. Iríamos primero al casco antiguo y luego al canal. Nos tocó esperar un tanto de tiempo más y por fin llegó el ómnibus que nos llevaría hasta allí.  Al subir nos entregaron un triplico con un mapa de los recorridos que sigue y unos audífonos (estos si nos dieron uno para uno de nosotros).

En un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en la Panamá vieja. Ahí veríamos por primera vez a Rosalva, una morena que trabajaba para la empresa de buses turísticos. No intercambiamos más que el precio, por su parte, y los billetes, por parte de nosotros. Nos entregó los tickets y con ellos los derechos a montarnos en el bus las veces que queramos por dos días, además de un recorrido nocturno que brindan (el cual no tomamos).

Catedral y plaza central del casco antiguo de Ciudad de Panamá.

Salimos de la frescura del aire acondicionado del interior del vehículo al sofocante calor panameño. Bien, así empezaba el recorrido por lo que alguna vez fue la capital. Las pistas en ese lugar son mucho más estrechas que la de la ciudad nueva de Panamá. En estos meses se encuentra en plenos trabajos de reconstrucción y mantenimiento de los edificios clásicos. Se puede recorrer sin mayores sobresaltos, hay restaurantes (un poco caros pero cuentan con los servicios necesarios). En el casco antiguo quedan muy pocos vecinos, según nos comentaron el sitio ya no está destinado para familias sino para que sea un atractivo turísticos (Hoteles, más restaurantes, entre otras cosas).

Caminamos por algunas manzanas, la mayoría de ellas sin habitar. No teníamos un camino fijo a seguir porque varios tramos estaban “cerrados” porque habían hombres trabajando en la renovación de los edificios. Conocimos la Plaza Francia, una especie de alameda con varios puestos de artesanos. Paseamos por el malecón en donde increíblemente se nos acercó un señor y acertó con nuestras nacionalidades (sobretodo con la de Joseph y Mr. Boss que ya se les había confundido con americanos). Al parecer este señor, un moreno alto que parecía trabajar en el lugar, tenía muchas ganas de recordarnos la historia, sobretodo de la relación entre las antiguas naciones (Perú, España y Panamá). Menudo rollo nos lanzó, así que muy cortésmente Joseph le dio fin -por lo menos hasta ese momento porque más adelante nos aparecería otra vez-.

Andando y andando nos llegó la hora del almuerzo. Yo un tanto nervioso porque hasta ese momento mi única cercanía con la gastronomía panameña había sido por fotografías en Internet y la verdad no me había convencido mucho. El encontrar un restaurante que se adecue a nosotros nos tomó cierto tiempo.  

Seguimos caminando, observando a la vez los letreros del “menú del día”.  De ese modo llegamos nuevamente hasta la plaza central…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s