Ciudad de Panamá: Parques, avenidas y mar

PRIMER DÍA:

Tomamos cada quien una cámara para fotografiar. Por mi parte no había llevado una porque la que solía usar era de uso familiar y está dañada de la “tapita” que asegura las baterías  bueno, la cosa es que mis compañeros habían llevado una extra para prestármela. Por la parte de Joseph, tomó su mochila, en donde llevaba las gorras, la guía del país, una botella con agua y la cámara de video, aparte de la de fotos.  Y Mr. Boss, pues que simplemente salió, claro, con su cámara ‘pegada’ a la correa.

Que Mr. Boss es un tanto presuroso, sin embargo tiene un aire de ser calmado. Y si, siempre anda con prisas para algunas cosas (como el desayunar, el conducir, el despertarse temprano, entre otras cosas); pero cuenta con mucha calma para otras, como para cuando es momento de tomar una fotografía (y es que es algo detallista al momento de cuadrar una imagen) o para cuando explica algo (el cómo ‘funciona’ un programa de edición de imágenes o cómo mejorar el estilo para hacer fotos). Yo diría que es único en su especie, pues que me tuvo mucha paciencia para cuando le hacía yo fotos de muy mal gusto (aunque no haya tenido yo mala intención al hacerlas) o para cuando no ‘avanzaba’ con la comida. Ah y un tanto despistado también lo es, tan o más que yo que siempre ando perdiendo objetos.

Joseph era de los tres el más cauteloso. Que si Mr. Boss necesitaba algo ya lo tenía Joseph para dárselo. Que si  tenía yo sed, pues ya me convidaba del agua que llevaba. Un punto a su favor, que todo ello lo sacaba de su mochila… de aquel bolso que no quería soltar (aunque le empezara a doler el hombro) y que casi casi era una tienda a cuestas.

Salimos del hotel en dirección a la avenida Balboa, una vía que bordea un tramo de la costa de la ciudad capital del Panamá. El calor se hacía insoportable pero las ganas de recorrer el lugar y conocerlo nos hacía caminar sin desmayo. Anduvimos dos, o quizá tres, cuadras y ya podía yo percibir el olor a brisa marina (aunque Mr. Boss dijera que no era el característico olor a playa). Carros veloces iban de izquierda a derecha y viceversa en cuatro vías de asfalto. Subimos por el puente peatonal más cercano, una escalera de tipo caracolesco nos llevó a la cima, y ahí a pleno sol nos detuvimos a observar parte de la ciudad. Una foto por aquí, otra por allá, comentarios iban y venían y seguimos la marcha.

Pasamos  sin mayor demora al otro lado. Para el lado del mar. Un mar de aguas turbias que bordeaba una orilla de piedras y concreto. Un mar que a cierta distancia mostraba con timidez su belleza color azul cielo. Fue así que pasamos por admirables piletas, un parque recreacional (con plataforma para fútbol incluída), el club de yates de Ciudad de Panamá… y decimos volver para el lado de las edificaciones. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s