Puede ser

Puede ser que yo sea algo exagerado al escribir o que me escandalice por algo que para muchos no sea motivo de sorpresa. Pero asi soy. Exagerado para “ver” las cosas y minusculo para asimilarlas.

Exagerado hasta para dormir. Como todo “escritor” exagerado en calificar y en llevar su vida o expresar sus sentimientos. Por primera vez  contaré como es que suelo yo caer en los brazos de Morfeo… Aunque para algunos no sea novedoso lo que escribiré en las próximas líneas.

Desde muy niño, recuerdo, cuando solía dormir con mi mamá, o con mi abuela o con alguno de mis hermanos siempre pedía me dieran la espalda para que me permita pegar mi rostro y asi se forme una especie de angulo y yo tratar de “meterme” lo más que pudiera hacia ese espacio que quedaba. Tanto así que me llegaron a comparar con un topo.

Luego adopté la pared. Sobretodo en el verano que era cuando amanecia fresca y ahuyentaba de alguna manera el calor de la noche.

Con el tiempo crecí y para cuando llegó la hora de la primera vez en compartir una cama con alguien que no precisamente se quedaria quieto a la hora de dormir y que me permitiera seguir con esa costumbre topística. Me tocó abandonar esamanera de dormir. Ahora no sería yo quien pidiera me permitiera juntarme, ahora seria mejor.

Pero no, no siempre fue así. Con la primera pareja, me tocó lidiar con la costumbre de querer dormir sin prenda alguna -menos mal y no fueron muchas las veces que tuve que compartir una noche-. Con el segundo, se movía hasta por gusto; algo que me obligó a abandonar el lecho para irme a dormir al mueble en varias ocasiones.

Si, aquella costumbre de moverse me hacía extrañarle para cuando debía regresar. Esa manía de estar inquieto al dormir y el abrazarme en la madrugada me hacían muy feliz, sobretodo en su llegada al país a mitad del invierno.

Fue así que para cuando tuve que asimilar que nunca más volvería a pasar por ello caí en una depresión, que sin exagerar duró más de un año, que me obligó a adoptar otra costumbre al dormir.

Soy de esos escritores que cargan con sus traumas -bueno es que ya me considero un escritor para cuando apenas soy un escribano ¡otra exageración más!-. Así que desde aquella época depresiva de mi vida duermo entre almohadas literalmente y me envuelvo tanto que muchas veces han creido que no hay nadie en mi cama jeje.

Es así que Joseph lo vio asi: “Boss y yo llevábamos ya tiempo despiertos, y los dos sabiamos que si permaneciamos mucho tiempo así luego nos dolería la espalda, pero apurabamos hasta el último minuto para no despertar a Ceaug. Quien tenía una forma muy particular de dormir, se enterraba literalmente dentro de las mantas y permanecía casi inmóvil durante toda la noche como disfrutando de un largo y placido sueño.
Si no fuera porque acostumbraba a estornudar varias veces seguidas al amanecer hubieramos creido que nos habia abandonado durante la noche. Solamente esa noche habia estado inquieto -creí
que me lanzaba la lámpara contra la cabeza buscando no sé que cosa de la mesita de noche-“.

Bueno algo más que debo decir es que para cuando estoy en la cama suelo estar inmóvil, como una momia petrificada. Y aquella noche estaba inquieto por lo que he contado en el post anterior… además de que buscaba tanteando los audifonos de mi celular.

PUEDE SER QUE YO SEA UN TANTITO EXAGERADO EN OCASIONES, PÉRO ESO NO QUITA QUE YO SEA EXAGERADAMENTE UN BUEN ESCRITOR.

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