Jaén de Bracamoros II

Aquella mañana volvimos al restaurante del día anterior para tomar el desayuno -leche fresca de vaca, algunas tostadas, café y jugo-.Cualquier cosa era mejor que regresar a la habitación que nos había tocado; muy sencilla, que no afecta en demasía, y asfixiante Lo peor de todo es que me tocó dormir con una sola almohada.

Sorpresivamente, Joseph, quien  una noche antes había deseado con muchas ganas volver a ser niño para poder realizar su berriche del día por no sentirse a gusto con lo que le había tocado -en este caso, una habitación poco amigable- durmió mejor que en los hoteles pasados. Gusto que yo no podía compartir, pues como dije me había tocado dormir con una sola almohada, además de que me pareció una cama super angosta. Envidiaba el dormir de mis dos compañeros de habitación; y ni siquierae la música que oí en esa madrugada aplacó mi incomodidad.

La compañía era buena, ayudaba a disipar y acallar el sentimiento de encierro que yacía dentro de mí. Así fue que regresamos para asearnos y recoger lo necesario para la excursión del día que ya Mr. Boss había, muy hábil y oportunamente, planeado para los tres.

Después de mucho tiempo me subía nuevamente a una mototaxi. La tomamos frente a la entrada del hospedaje y, luego de hacer el “contrato” de cuánto nos cobraría nuestro eventual chofer, nos dirijimos para el tan mencionado Jardín botánico de Jaén de Bracamoros.

El Jardín botánico de Jaén fue una obra del último dictador que tuvo el Perú como Presidente. Entramos sin tanto lío. Nos parecía que no habia nadie, es más la oficcina de atención al público estaba ocupada sólo por el aire y algunos insectos que se atrevían tímidamente a ocupar un sitio que no era el suyo. Una placa nos daría mucha más información que aquellos asiduos y diminutos visitantes de ocasión.

A varios pasos de nosotros, al lado izquierdo, un grupo de mujeres vestidas muy veraniegamente, sentadas sobre unos troncos de árboles talados y bajo la sombra de un parasol relleno de palmas secas. Un perro moreno junto a ellas. Y sin más se nos acercó una de ellas: de piel oscura, cabellos y ojos azabache, no recuerdo como se encontraba vestida, le preguntó Boss por el precio a pagar para poder recorrer el lugar.

Son apenas 0.50 céntimos de sol -nos dijo la mujer-.

A voz alta comenté, a Joseph y a Boss,  que me parecía un precio demasiado barato -no imaginaba que realmente esa cantidad iba de acorde a la presentación y el mal servicio -por no contar con un guía por lo menos que nos haga la conversa-.

El recorrido empezó con una foto para el recuerdo. Mr. Boss programó la cámara para que en pocos segundos disparara el flash -por olvido de Boss- y nos retratara. De nuevo, con flash desactivado, a posiciones para el futuro.

Lo primero a observar, las palmeras, muchas de ellas con los letreros cambiados entre sí. Fue la primera vez que yo observaba un tronco de palmera con puntas a lo largo de el. Luego, vendrían el turno de algunos árboles; algunos arbustos, más plantas, y, finalmente, los cactus -para ellos debimos subir por una loma hecha premeritadamente-.

Sólo decir que las explicaciones y aclaraciones que daba Boss, yo me hubiera creido todo lo que decían en aquellos letreros respecto a los nombres de las plantas que hay en el lugar…En este momento me caigo de sueño jeje. Mañana seguiré escribiendo más de los dos días que pasamos en Jaén.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s