Jaén de Bracamoros

En algunos momentos, mientras Mr. Boss conducía, me invadía una sensación de estar perdido y que no ibamos por la carretera adecuada ¡Tonteras! No era más que un temor absurdo y la inexperiencia de andar enrumbado por las vías con dos asiduos viajeros.

El traslado de Moyobamba a Jaén de Bracamoros fue el más breve. Si mal no recuerdo fueron 4 horas. Así que llegamos a tiempo para almorzar. Claro antes debíamos dar con el hotel.

Se reserva los Derechos de Autor

Estacionamos el auto muy cerca de la fachada del hotel. Atravesamos una puerta a doble hoja de un vidrio semipolarizado y muy grueso; dos mapas grandes de la ciudad y alrededores al lado derecho, al izquierdo una pequeña habitación con dos computadores; dos muebles frente al inmenso mostrador de recepción y muchos policías derredor nos daba la bienvenidad al lugar.

Después de registrarnos en el libro de hospedados del hotel, una señora se encargaría de abrirle el portón del garage mientras Joseph y yo esperábamos a que Boss ingresara con el auto. Después de algunas “patinadas” del carro por fin estaba dentro y podíamos sacar nuestros equipajes.

Sin botones para que llevará la “carga pesada”, con apenas una recepcionista, una salita de visitas y un mal visto comedor nos instalamos, claro luego de subir dos pisos inferiores antes de llegar a nuestra habitación -a la que Josph graciosamente bautizó como la “celda 209”- y sin alguien para nos indicará en dónde es que se ubicaba ésta.

Menuda decepción nos llevamos. Joseph no pecaba de exagerado al denominarla como la celda, pues era mucho más menuda que nuestra decepción; sólo el baño era lo más grande que se pudiera tener.

Tres camas separadas a un paso de niño, mesitas nocturnas diminutas, una ventana que si la abríamos dejaba entrar a todo tipo de bicho, un armario sin puertas, dos vasos que no llegamos a usar y un ventilador que sólo funcionó bien el primer día, porque para el segundo emitía un molestoso sonidito debido a lo viejo que era.

Lo mejor de Jaén es su clima, muy cálido, como a mi me gusta.  Con todo ello, fastidioso e incómodo para Mr. Boss y Joseph, dejamos todo en la habitación y nos preparamos para salir a andar por las calles del pueblo, y así buscaríamos un restaurant en dónde pudiéramos almorzar…

CONTINUARÁ…


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s