Moyobamba III

La noche anterior Mr. Boss había propuesto el itinerario para el día: ir hasta el orquidario del lugar Wakanki Center y la catarata Paccha. Vaya rutina que me tocó realizar.

No fue necesario despertarse temprano, pero, el sueño se me espantó minutos después de las cuatro de la madrugada. ¿La razón? ni yo mismo la sé. Así que no fue neceario que ni Joseph, ni Boss se acercara hasta mi habitación para despertarme -estoy seguro que esa nube de duda que tenía mi buen amigo Joseph respecto a mi responsabilidad se ha disipado ya-.

Tomamos el mismo desayuno de siempre, sólo Boss y yo cambiamos de fruta para el jugo de la mañana, y nos subimos al carro en dirección, primero, al orquidario, para luego seguir con la visita a la catarata Paccha, y si nos queda un poco de tiempo, entrar hasta los baños termales de la localidad.

Algo complicado fue el poder salir de la ciudad y tomar la carretera Belaúnde Terry. Pero bueno la experiencia en el uso de los mapas que tienen mis dos amigos ayudó mucho para tomar el camino que nos llevaría hacía nuestro primer destino. Asi fue que un letrero azul, de forma rectangular y con unas pequeñísimas letras nos avisaba que devíamos doblar a la derecha para poder ingresar al Wakanki Center.

Entramos al primer lugar que encontramos, con la duda de que sería o no el orquidario -y es que ningún letrero nos afirmaba que sería lo que andabamos buscando. Nos dió la bienvenida un inmenso verde jardín, de pura hierba sin más; a lo lejos se observaba una casa dividida en dos, frente a ella una mesa de madera con sombrilla de palmas secas y banquitos de algún tronco de árbol.

Un señor se nos acercó y después de los Buenos días de rigor nos pidió que esperemos un rato que iba en busca de la persona que sería nuestro guía por el jardín de  Orquideas. A los minutos una chica con un cachorro de perro color negro azabache descendió desde la falda del cerro que colinda con la casa que seguramente les alberga por las noches. Y luego de pagar lo que sería nuestra “entrada” empezó el paseo por el lugar.

Para ser una iniciativa privada no está nada mal. El sitio tiene un buen aspecto y teniendo en cuenta la opinión experta de Boss tiene una apreciada coleccion de Orquideas, algunas únicas de la zona.

De arriba a abajo, de izquierda a derecha y viceversa, esquivar algunas ramas de arbustos y el atravesar un puentecillo consistió el paseo por el orquidario. Todo tipo de Orquideas y el conocer un poco más de ellas, pero memorizarme cada nombre de ellas, realmente me ha sido bastante difícil.

Luego de firmar el libro de visitas nos volvimos a subir a la camioneta. Esta vez rumbo a la Paccha, aquella catarata que en muchas fotografías se ve tan impresionante que llega a interesar a cualquiera poder acceder hasta ella.

Camino hacia la cascada, una señora con un balde de leche nos pedía que le diéramos jale hasta un pueblo antes. Mr. Boss detuvo el carro y retrocedimos para que la lechera subiera. Su compañía nos duró cerca de diez minutos y en agradecimiento nos ofreció que pasáramos por su casa para regalarnos algun litro, o quizá menos, de leche.

Llegamos hasta una casa y un señor vestido como un hombre de seguridad nos dió la bienvenida…

CONTINUARÁ…

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