Entre plomos y plumeros

He oido decir muchas veces que la vida es injusta.He sido testigo de las miles de forma que puede adoptar la queja de una persona. Alguna vez oí decir a un “padrecito” que no todas las personas tenemos opciones en la vida y que, en ocasiones, el desnivel social ayuda a que todos los sectores no carezcan de atención: “Si no hubiera gente que necesita y que está dispuesta a ensuciarse para comer, no existirían los gasfiteros o albañiles…” (palabras del sacerdote).

Particularmente, considero que la vida no es la injusta. Los injustos somos nosotros. Sí, todos aquellos individuos que se consideran humanos -y no por ser “humanos” nos excusa de ser víctimas de actuar de cuando en vez con algunos matices de maldad-.

Dios nos hizo humanos porque nos otorgó sentimientos y la capacidad de servirle por siempre.

Por lo dicho antes, somos seres que podemos y deberíamos actuar para bien -eso sería lo ideal y adecuado-. Pero la realidad es otra. No todas las personas nos guiamos por ese don que Dios nos obsequió.

En la universidad existen ambientes, entre aulas, oficinas y los jardines ¡Todo muy limpiecito!Es muy agradable estudiar en un lugar asi. Un sitio en que todo aparentemente se encuentra en su orden, en donde las ventanas brillan sin rayadura alguna, en donde el suelo de los pasillos rechinan de limpios…

Toda esa aparente armonía y limpieza no sería posible si no trabajan en ello los muy reconocidos, y a veces fastidiosos, “plomitos”. Pero ellos no son los únicos, también están las señoras (un grupo de mujeres dedicadas a tiempo completo a laborar en el aseo).

Todos ellos son personas humildes que por 100 soles a la semana cursan largos trayectos desde sus casas a la universidad, pues varios provienen de zonas marginales, lugares en los cuales se puede respirar la pobreza  y observar lo injusta que es la vida.

Alguna vez un ex plomito me contó que los contratan con un sueldo vergonzoso; que el cargo es de mantenimiento, pero se encargan de podar el césped, de cuidar las ovejas, de mantener el orden dentro del campus universitario, entre otras. Hoy trabaja como seguridad en una conocida agencia de buses interprovinciales de la Sánchez Cerro.Y afirma contar con beneficios que no le reconocía la universidad; además, de un sueldo más humano y tiene tiempo para realizar otras actividades.

También está el caso de una de las tantas señoras que se encargan de la limpieza. Ésta dama del plumero fue operada hace poco -en ese tiempo había transcurrido un mes de su operación-. La encontré cerca del mediodía, aseaba la ermita, me preguntó por la hora, luego, pregunta tras pregunta llegamos al tema del trabajo. “Ay! jovencito, la mitad del sueldo se me va en los pasajes… trabajo porque la situación me lo exige…”

No sé como acabar éste escrito. Siempre me suele ocurrir lo mismo. Tampoco sé si alguna autoridad de la universidad a la que pertenezco llegue a leer este post; en caso sea así les digo que la vida no es la injusta, los injustos son los curas que contratan a hombres y mujeres para hacer mucho por poco.

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3era noticia publicada de mi autoría

Política – Planes más viables

Empiezan talleres para asesorar a las agrupaciones políticas sobre sus programas de gobierno

Piura – 13/05/2010

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la ONG Instituto Republicano Internacional (IRI) iniciaron hoy, en el hotel ‘Los Portales’, talleres dedicados a informar sobre las candidaturas regionales. Los encuentros, que serán hasta el sábado 15, se enmarcan en el proyecto ‘Voto Informado’. Sandra Sandoval Caramutti, coordinadora regional del programa, sostuvo que ésta fue una iniciativa del organismo electoral que se puso en práctica el 2006 para las elecciones generales, y que hoy se desarrolla en las 26 regiones del país.
El objetivo de ambos organismos es lograr que los 11 partidos y movimientos políticos que firmaron el Pacto Ético, el 27 de abril, presenten a las provincias de la región planes de gobierno viables. “Se les apoyará brindándoles la información necesaria para diseñar planes de asistencia humana, es decir, pensando en las personas”, aseguró Sandoval.
Hasta el momento, el JNE y la Unicef han organizado estos talleres en las regiones de Apurímac, Arequipa, Ancash, Cajamarca, Puno, San Martín, La Libertad y Cusco. En Piura y Junín, la ONG IRI brinda información con un enfoque de desarrollo humano a los partidos y movimientos regionales.
El proyecto ha cumplido con cierto éxito la primera etapa, denominada ‘Investiga’, que empezó con la firma del Pacto Ético. “Hemos solicitado toda la información necesaria de los tres representantes de cada organismo político que participarán en los próximos talleres”, acotó Sandoval.
Con los talleres se inició la etapa ‘Ejercita’, en la que los partidos y movimientos regionales aprenderán cuáles son los objetivos y beneficios que conlleva el elaborar un plan de gobierno adecuado y más humano.
Sandoval Caramutti habló sobre la posible participación, en los días del taller, de los representantes del Partido Aprista Peruano (APRA) y del movimiento Alianza para el Progreso, con los que se reunió el pasado lunes y martes, respectivamente.

Por qué esperar tanto…

Debo confesarles que soy de las personas que no me agrada esperar tanto. Recuerdo que alguna vez le comenté sobre mi poca paciencia a esperar a Genius, si mal no recuerdo me dijo: “no te adelantes al final de la película, disfruta cada escena como si fuera el final”.

Quizá mi debilucha espera sea uno de los tantos defectos más notorios en mi, pero, señores, ¿por qué se debe esperar tanto? ¿Por qué siempre me ha tocado esperar? Realmente han sido pruebas de fuego, pero muy heroicamente he sabido lamer un pequeño margen de la paciencia a esperar eso que tanto deseaba.

Ahora mismo, en los últimos meses de mi vida, espero muy pacientemente que llegue a mi el ángel del descanso eterno. Soy tan cobarde que no he querido darle una “ayudita”; pues me he imaginado más de una vez escenas terribles de un descenlace espumoso, o colgado de una viga, o simplemente acabar junto con el sol al caer la noche.

Sin embargo, también he tenido pocas esperas interminables, como cuando llego a mi Ed. Llegó en el momento preciso y en la fecha indicada. No espere mucho en tomar una decisión de conocerlo, de lanzarme a la aventura de tratar a un extranjero que sólo -en ese entonces- venía por cuestiones de trabajo.

Durante la relación que mantuve compartí esperas con él: cuando manteníamos la cuenta regresiva de su próximo regreso, cuando el esperaba que el avión pisara tierra para verme y yo, esperaba que él saliera de esos trámites interminables de inmigraciones, o, simplemente, cuando esperábamos que la cola en el supermercado avanzará a paso de aprendiz a caminante.

Pero también tuve esperas con aire a penuria, recuerdo aquella vez que se tomó un “tiempo” para decidirse entre un filipino y yo; o para cuando se tomó otro “tiempo” en decidirse a decirme que había empezado una relación con otra persona.

“La espera desespera” suelen decir, pero yo, ya renuncié a la espera. No quiero esperar nada de nadie y nadie de la nada.

Marcha de sacrificio

El punto de partida de la “marcha de sacrificio” fue el peaje de la ciudad de Talara. Fue ahi dónde me tocó bajar para empezar una desconocida caminata, pues no sabía cuánto tiempo y qué distancia me tocaría andar.

Avancé unos metros y me acerqué a uno de los manifestantes el motivo de la marcha a paso lento y que impedía de esa manera el paso de los vehículos. Me contestó que no es sólo un sindicato, es más de uno, la mayoria de los sindicatos talareños… “buscamos que se haga justicia, que no siga la explotación de trabajadores que por 12 horas cobran una miseria, asi como también el pase de un número considerable de trabajadores de IMI a Savia Perú…”

Luego de entrevistar al señor saqué mi cámara y fotografié.

El pasado 1 de mayo se llevó a cabo la "Marcha de sacrificio".

Al promediar las 17 horas los manifestantes llegaron a la Municipalidad, siguieron hasta llegar a la plaza central para finalmente acabar en el área denominada “Tortuga”


“Marcha de sacrificio”

Después de haber tenido una semana sumamente ocupada decidí viajar para Talara, y así relajarme un poco. Deseo que sólo quedo en eso, en un deseo.

Me desperté minutos después de las seis de la mañana, me duché y metí lo necesario en la mochila. Salí de la habitación y me dirigí hacia el terminal de los buses que hacen el trayecto Piura – Talara. Sin contratiempos saque mi boleto, esperé un rato y arrancó el omnibús.

Muy probablemente por el sueño que había decidido yo truncar me quedé dormido durante el viaje -vaya creo que hasta llegué a roncar jeje-. De rato en rato abría los ojos para ver en qué parte del camino iba cursando el bus -cómo si algo dentro de mi presintiése lo que me esperaba más adelante-.

De pronto, una primera parada, la que no duró más de 2 minutos. Seguía yo sin saber lo que ocurría, pues no se percibía ruido alguno dentro del autobús. Avanzó un tramo más y nuevamente otro pare -ésta vez sería en definitiva-.

No ha sido la primera vez que me ha tocado hacer un trasbordo. Ocurrió hace algunos años, si mal no recuerdo son cinco. En aquella oportunidad fueron los agricultores sullaneros quienes se habían adueñado de la Panamericana, impidiendo de esa manera el curso normal de los distintos vehículos que transitaban por ese momento, incluido en el que yo iba.

Junto con un muchacho que recién conocí en el ómnibus descendí. Caminamos un tramo considerable. Mientras tanto los protestante alzaban aún más su voz. Me acerqué a un señor que llevaba consigo una bandera peruana y cubría su rostro con un suéter y le pregunto si era un bloqueo, me respondió que no, que sólo era una marcha de protesta a paso lento y que de esa manera  paralizarían el tránsito sin llegar a cometer el delito castigado por las leyes peruanas de impedir el libre andar de las personas.

El muchacho que me “hacía la taba” nunca me dijo su nombre ni nada. Tal vez porque me importaba más fotografiar y reportar lo que acontecía en el instante y la preocupación de no ser victima de robo… Así que decidí sacar mi cámara fotográfica y plasmar de esa manera cada instante, cada paso y cada momento que podría convertirse en histórico; además, que sólo me interesaba obtener la primicia.

“Marcha de sacrificio”, así denonimaron los trabajadores en protesta el acto que habían organizado por ser el “día del trabajo”…

-continúa…