El significado de ser talareño

Ser talareño es mucho más que haber nacido en aquella tierra caliente refrescada por una brisa permanente. Ser talareño es muchísimo más que considerarse como tal por llevar en su DNI ese dato. Ser talareño es sentirse orgulloso e identificarse con la tierra que nos ha visto nacer, y si no, por aquel lugar que nos ha adoptado como ciudadano suyo.

Yo tengo la dicha de haber nacido aquí y de ser producto de dos talareños más -mis padres-. Yo tengo la felicidad de aun seguir viviendo aquí, a pesar de la problemática que pueda existir en esta tierra amada. Yo puedo decir a viva voz que talareño soy y a mucha honra señores.

Sé que las cosas han cambiado en Talara: que ya no es posible respirar un aire limpio -debido a la refineria-, que nuestros representantes políticos dejan mucho que desear, que ya no es posible dejar las puertas abiertas como antaño, que ha crecido mucho la ciudad y, por ende, muchos hemos sido alguna vez victimas de las malas costumbres de aquellos foráneos y que es hora de despedirnos de aquella idea que Talara es la capital del oro negro.

Talara ha dejado de ser capital del oro negro, pero ha ganado un buen nombre por sus playas, comida y habitantes. No dejemos que nadie ensucie el nombre de nuestra provincia y que denigre el verdadero significado de ser talareño… Por eso pido a cualquier talareño que se encuentre lejos ponga bien en alto el nombre de nuestra adorada Talara.

Talara volverá a ser el motor de riqueza del Perú, su nombre retumbará cualquier oido nacional o extranjero y todo el mundo se enterará que en la zona noroeste peruano existe un cálido lugar llamado Talara… y el Torino volverá a ser campeón de la copa nacional.

Señores, aunque bastante tarde, quiero dar un abrazo a toda persona que haya encontrado el significado original de ser talareño y no quiero desaprovechar la oportunidad de desearle un feliz cumpleaño número cincuenta y cuatro a la tierra que aun me acoge.

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Quiero despertar sin despertar

Misántropo, individuo que huye de los hombres o del trato humano no sólo por sentimientos de repulsion o de timidez, sino que su aversión es más o menos deliberada o reflexiva; retraido, individuo que es tímida y hace vida retirada o apartada del trato social.

Aunque me haga fuerte hoy y, sienta que ya no me toca más el sol; con todo ello no he querido dar una clase de significados -suelo sostener que no sirvo para ser maestro, pues la paciencia huye de mi en cuanto el alumno o alumna no capta la idea-.

Quizá me sienta más seguro estando en mi cama, echado mirando el techo y realizando un gran esfuerzo por mantener mi mente en blanco. Alli tirado en mi lecho de los sueños más tiernos y de las pesadillas más escabrozas que sólo yo, un especimen raro -que aun se considera humano-, puede tener.

Aunque finalmente acabe a menudo despertando de aquella situación nubosa de imágenes tras imágenes, prefiero estar ahi, entre sueños, entre ideas y pensamientos que se hacen realidad, entre aquellas percepciones que me han hecho sentir muy bien y cómodo…

Al despertar, la realidad es otra, sin duda, pero más pesada y cruel se vuelve cuando ves a tu alrededor y ves como pasa todo tan rápido. Hoy por ejemplo, para variar, estuve pensando.

Debo confesar que no es de mi agrado ir a la tumba de mi abuela. No porque sea ingrato. Sino porque soy conciente que ya no recibiré una respuesta a lo que yo le converse. Bueno, ayer por la tarde decidí ir hasta el cementerio para visitarle. Noté que la población fúnebre va en aumento -creo de dentro de poco habrá que construir un nuevo cementerio para la ciudad-… Estando ahi sentado a un lado de ella, casi susurrándole al oido, le saludé -respuesta fria recibí-… Ganas tenía de gritar y lagrimear, pero me abstuve porque a ella no le hubiese gustado verme así… Cuánta falta me hace, cuánto le echo de menos y cuán bien me ha hecho “estar” nuevamente, de alguna manera, a su lado.

Le convercé de todo un poco. De lo que me ha pasado en todo el año y algo más de su ausencia y de mi brutalidad por no saber controlar mi filosa lengua y mi pluma cruel e ingenua.

Hoy sólo quiero despertar sin despertar…