Una mosca en su matrimonio

Hace más de un año que se casaron, pero ya se habían comido el pastel por adelantado, ya tenían por hecho a un niño que debió llegar después de celebrarse aquella ceremonia. Esto último no lo digo porque sea yo uno más de aquellas personas cucufatas que andan por nuestro alrededor, lo digo porque considero que ella debió esperar más de dos años para darle un hijo.

Sí, dos años llevaban ya de novios. Dos años de soportarlo casi a diario sentado en casa, sea en Piura o en Talara. Pero, bueno, entendía que estaban enamorados y es natural que quisieran verse todos los días. Personalmente, me gustaba verla contenta a ella cada vez que le veía o hablaba. con ese chico ojiverde A él nunca me gusto verlo jeje.

Antes del matrimonio compartía sitio con ella. Discutíamos de vez en cuando pero la mayor parte del tiempo que compartimos el lugar nos llevábamos bien. Le quería y le quiero aun. Pues ella es mi hermana.

Suelo ser un tanto despistado, pero por aquellos días le notaba bastante distinta, no sólo en su comportamiento, sino también en el físico. Ella estaba embarazada. No esperé mucho para preguntárselo, a lo que ella respondió con un rotundo NO. Simulé haberme tragado esa pastilla, pero la escondí bajo la lengua para luego arrojarla en uno de mis escritos.

Con los días se hizo público a mis padres y a los padres del “ojiverde” -mi cuñadito-. No supe mucho respecto a la reacción de los padres del muchacho, pero por parte de los míos no les cayó tan bien la noticia, pero no quedaba nada que hacer más que asimilar la idea y el estado y decisión de la pareja.

Con los días, también, me enteré de cómo era la suegra de mi hermana -a través de descripciones, comentarios y observaciones mias-. Y con un error de 0.5% descubrimos que el “ojiverde” padece del Síndrome de Edipo, está inmerso en una grave mamitis y que es un titere en manos de aquella señora.

La situación estaba pintada para ella. No la tendría fácil con aquella señora. Se lo comenté yo y casi todos de mi familia. Pero ella estaba enamorada, bueno, aun lo está. Decidió casarse e irse con él, dejando todo por ese muchacho.

Fue una decisión que nos sorprendió a todos en casa. Nunca imaginamos que la única hija mujer, que supuestamente debiera estar muy ligada a mi madre, decidiera apostar por mi cuñadito y mudarse para la ciudad dónde estaba viviendo con su familia -Chiclayo- dejando las comodidas de casa. Pero bueno, ella en realidad fue “ingenua” y creyó que su suegra nunca intervendría en su matrimonio.

Craso error, la señora intervino en cada oportunidad que tuvo. Hasta en los menores detalles. Siempre conduciendo las decisiones de mi cuñadito. Fastidiando cada que podía. Y, últimamente, criticando a mi mamá; tan sólo porque piensa que el cariño del nieto es un trofeo que ganarse, si es ella la que no ha hecho nada por el niño y ni un obsequio -no importando el costo o tamaño- le ha dado de corazón.

Realmente no tengo, ni pienso gastar más palabras en una señora que no vale la pena, ni siquiera de ser mencionada. Sólo nos queda decir:

¡Qué mosca para fastidiosa!    ¿Alguien tiene un insectida?

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