Diversos tiempos

Hace algunos años escribí un texto que hacía referencia al tiempo. Por aquel tiempo apenas descubría el gusto que siento hoy por hoy por expresar mi pensamiento en letras. Había transcurrido un año de haber dejado las aulas de la secundaria y, asimilaba la idea que se avecinaba un tiempo totalmente distinto, un tiempo que se escurriría como el agua en un riachuelo de temores, ideas y un sentir medio extraño por lo que se aproximaba en mi vida.

Lamento decirles que no recuerdo ni siquiera una oración de aquel escrito. Pues, como suele suceder, me encontraba en un momento transcendental; son momentos de los cuales no me suelo fijar mucho en los “horrores” ortográficos que puedo cometer en la hilación de una composición -esto no es una excusa para cubrir mi mala escritura- y mucho menos recuerdo después el contenido, porque no los vuelvo a leer nunca jamás -a menos que sea un “reclamo” de alguien que se sientió aludido-.

Lo más probable es que en aquel momento haya dado un concepto muy distinto al que tengo hoy del tiempo. El tiempo, es hoy para mi, la oportunidad que tiene cada persona de ir en contra del enemigo -el tiempo- pues simula ser un aliado, pero acabo siendo el más vil traidor.

No es un secreto para muchos que tengo un horario “cambiado”, el día es casi noche para mi y la noche es un día sin sol y fresco. Reconozco ser un noctámbulo a causa, siempre tengo un motivo -más no excusa, para un hecho de mi autoría.  Soy fanático fiel a la idea “causa-efecto”, aumque acabé siendo yo la causa, y también el efecto.

Es así que no puedo obtener la confianza para Joseph -no te incomodes porque te mencione- respecto a que yo si puedo despertarme y, sobretodo, levantarme de la cama, cuando tengo una “obligación” que hacer por la mañana. El tiempo, para mi, no es una carga… el tiempo es la espera que me toca hasta que llegue el mes de Julio (Dios mediante).

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Catarsis

Hace, exactamente, dos semanas Ed me volvió a saludar por el mensajero del Yahoo. Algo que realmente no esperaba, puesto que ya lo tengo eliminado de mi lista de contactos porque me hacia bastante daño el verle conectado y “tragarme” las ganas de saludarle y hablar con el. Pero eso no fue lo que me sorprendería en realidad.

Bueno, no es un secreto que ese boricua robó mi corazón y lo mantuvo cautivo por cerca de un año -después que terminara nuestra relación-. Estuve inmerso en una niebla de melancolía y depresión, aunque no estoy seguro de que haya yo salido aun.

Ese hombre provocó en mi, sentimientos y pensamientos que jamás había yo tenido y sentido. Me enamoré como nuna antes lo habia hecho. Me atreví a realizar cosas que nunca se me hubieran ocurrido, o por lo menos considerara que ese alguien anterior a él valiera lo suficiente como para hacerlas.

Hoy, justo esta noche, siento un silencio que grita a viva voz dentro de mi, hoy puedo sentir las penas más grandes y ridiculas que alguna persona puede sentir, y es que me siento tan sólo nuevamente -a pesar de haberme vuelto acostumbrar a mi soledad-.

Aquella oportundad Ed me habló de todo: que seguía tan sólo, que el filipino no resultó como él esperaba, que ha pensado muchas veces en volver a Perú y buscarme, que anda probando si es novio o no de un mexicanito y que aun siente algo grande por mi, que aun me ama.

Eso último hubiera caído mejor en aquel tiempo en que mi alma lloraba todas las noches por su ausencia, en aquel tiempo que empezaba a perder la ilusión de vivir, en aquellas madrugadas de llanto -sí, lloré mucho, como un niño- en aquel tiempo en que solía salir a caminar sin rumbo alguno, en aquel tiempo en que deseé con toda mis fuerzas que volviése a mi como lo estuvo un tiempito atrás.

Sorprendido quedé después de leer que aun me amaba. Aquella noche, para variar, no pude dormir; regresaron a mi, una vez más, todos aquellos momentos que pasé junto a él, volví a escuchar su voz boricua diciéndome lo mucho que yo le gustaba, los planes que compartiamos y “el te amo bebo”.

Pero él no estuvo en los momentos cuando más necesité de tener a alguien, de sentirlo cerca a mi. Aquel tiempo en que me accidenté y se me desprendió la retina de mi ojo, en aquel tiempo en que perdí injustamente a mi Lucas Bambino, en aquellos días en que me dejó mi abuela para irse a un mundo mejor, en aquel tiempo en que necesitaba oirle y sentirle. Por todo esto es que se me hacía difícil creerle, aunque en el fondo me gustara leer nuevamente todo aquello que me dijo aquella noche… pero Ed se me hizo bastante difícil, también, continuar contigo y de alguna manera “rehacer” y “continuar” con mi vida sin ti…

Ed ¿por qué te fuiste y me dejaste como hoja cabalgando el viento? ¿por qué despreciaste mis sentimientos? ¿por qué no tuviste la paciencia necesaria de entender que yo no puedo dejar mi país, aun deseándolo mucho? ¿por qué no me dijiste todo eso antes?  son muchas las interrogante y  ni una respuesta he recibido de ti.

Ha sido y continúa siendo muy dura la ruta de mi vida. No tengo un plan de vida. Siento que estoy en la última estrofa de mi canción. Siento que mi alma ha muerto. A pesar de que ya no lloro más por todas esas heridas que me hiciste, me consuela que hay algo de ti en mi corazón por todo aquello que me hiciste vivir… pero sigues siendo un cobarde.

Hasta siempre Genius

Después de muchos días me he vuelto a conectar con este mi blog. En este momento tengo una terrible jaqueca, y es que no he podido dormir como es debido, y no porque me haya ido a dormir pasadas las tres de la mañana.

En los últimos tres días llevo conectándome por las mañanas a mis mensajeros -de Yahoo y de Hotmail- para conversar por alguno de los dos con mi amigo Joseph. Bueno, hoy, mientras charlaba con Joseph, entre a mi correo electrónico para ver que mensajes tenía pendientes de revisar. Grande fue mi sorpresa al ver que Genius había comentado algunas fotos de un tal José Luis; dichos comentarios no tenían nada de extreordinario, lo que si me sorprendió y me confirmó es que Genius estuvo el año pasado por Perú -comenté esto en uno de mis post pasados- y muy bien acompañado.

Al parecer no le interesé lo suficiente a Genius como para que él decidiera nos conozciéramos. Todo esto me pone mal, pero creo que no merece la pena que yo ande así. La era de Genius acaba de terminar, y no ha sido decisión mía, estoy seguro que no volveré a chatear, ni hablar con él…. muchísimas gracias Genius por devolverme en parte la ilusión de vivir.

La comida familiar, una costumbre en decadencia

“Dado que la cena ha sido una experiencia comunal en casi todas las sociedades (…), el hecho de que esta práctica haya disminuido visiblemente (…) en el curso de una sola generación es una prueba notable de la rapidez con que ha cambiado nuestra vinculación social”, asegura Robert Putnam en el libro Sola en la bolera. ¿Qué factores han contribuido a este fenómeno? En primer lugar, el alto costo de la vida ha obligado a ambos esposos a trabajar más horas. Las madres o padres solteros, cuya situación económica suele ser más precaria, disponen incluso de menos tiempo. En segundo lugar, el trajín de la vida moderna fomenta la comida rápida y el hábito de comer a toda prisa. No sólo los adultos, sino también los niños tienen demasiados compromisos, como la práctica de deportes y otras actividades extraescolares.

A esto se suma el hecho de que hay padres que prefieren volver a casa cuando los niños ya están durmiendo para evitar sus rabiertas a la hora de la comida. Otros llegan temprano, pero esperan que los niños coman y se vayan a la coma para sentarse a cenar tranquilamente con sus esposas.

Tales situaciones hacen que los miembros de familia coman a distintas horas. Las notas pegadas al refrigerador sustituyen a la conversación en la mesa. Cada cual llega, caliente una comida precocinada y se sienta frente al televisor, la computadora o la videconsola. Dado que estas tendencias sociales parecen irreversibles, ¿vale la pena nadar contra la corriente?

Estos tres párrafos los he extraído del suplemento Despertad, repartido por los Testigos de Jehová. Esto no quiere decir que yo pertenezca a dicha corriente religiosa. Creo no pertenecer a ninguna en especial, yo sólo creo en Dios y trato de guardar sus mandatos divinos.

¡En fín! la religión por la que más me inclino no es el tema central de éste escrito. El tema es la revaloración por las costumbres que muchas veces no optienen de nosotros la merecida atención.

El último miércoles viajó mi mamá con mi hermano menor para Piura. Allá se encuentra mi hermana con su familia viviendo. Mi papá en estos días, para variar, le toca trabajar. Mi hermano, para evitar “conflictos” conmigo respecto a lo que se cocinara en el día para almorzar o cenar se fue con su familia a casa de su suegra. Así que sólo me he quedado con mi padre, aunque él llega a mitad de la noche -pasadas las 20 horas-.

Hoy, por recomendación de Joseph, decidí preparar comida “nueva” para la cena. Mi intención era cenar junto a mi papá, y así charlar un poco más de lo acostumbrado. Así fue que después de haberme reconciliado con mi mejor amigo, me destiné a tomar una breve siesta, pues tenía que renovar fuerzas para preparar algo ligero, pero ligero, ya que en verano como que se quitan las ganas de comer -por lo menos a mi me sucede jeje-.

Después de pasar cuarenta y cinco minutos más o menos cocinando, arreglé la mesa para que todo estuviese en orden y me puse a ver televisión un rato hasta que llegase mi papá. Luego de algunos minutos llegó a casa, sin ganas de comer; se metió a la ducha, se puso a ver las noticias en su habitación y, luego de un rato, dormido se quedó.

Bueno, quizá no ha sido un buen día como para buscar una charla mediofamiliar. Me tocó cenar solo. No es por nada pero lo que preparé estuvo exquisitamente delicioso.

Cuánto dolió despedir el año 2009

Un fin de año para mi es un día de lo más normal. No me alieno como la mayoría de las personas que faltando semanas ya andan buscando un plan para recibir el año nuevo, donde sea y como sea. Este fin de año no ha sido la excepción, como es costumbre para mi, cené con mis padres y hermano menor -los otros dos se fueron a pasar a casa de familiares de sus respectivas parejas-.

Lo único bueno que me ha dejado el 2009 es la satisfacción en mis atrasados estudios, en lo demás todo ha sido de gris a negro. Pero qué año para más feo, menos mal y no regresará jamás.

Bueno, volviendo al tema de fin de año. Particularmente a ningundo de las cuatro personas que estábamos cenando aquella noche nos dolió despedir aquel año demorón. Antes de cenar, y aun estando mi hermano y su familia en casa, salimos a caminar por algunas calles talareñas; nos provocó comer helados; ya los “San Paulinos” esperaban fuera de sus casas su próximo candente sacrificio.

Regresamos a casa faltando cuarenta y cinco minutos para las cero horas. Encendimos la televisión para ver los reportajes de aquellas ciudades que ya se encontraban en el 2010. Luego salimos a lo que aun queda del jardín que alguna vez tuvo la casa a esperar que llegasen las cero horas y encender a lo que supuestamente era nuestro “San Paulino”, sorprendentemente hecho por mi papá -tenía cuerpo de humano y cabeza de un pitufo-.

Después de incinerar al “proyecto de muñeco” confeccionado por arte y mano de mi padre, entramos a la casa, nos sentamos y cenamos. Luego de comer nos pusimos a charlar un rato. De pronto, oimos que de la casa de mi abuela provino un fortísimo golpazo de puerta. Sin querer nos enteramos aquella noche que nos dejaría “boquiabiertas”, pues nos sorprendió demasiado.

Era inevitable dejar de oir los gritos de la otra casa. Era mi primo que discutia con su mujer. Los gritos sólo eran de él, ella tan sólo atinaba a decirle vete de aquí. Caso omiso fueron las peticiones de la muchacha, mi primo se enervaba más. Cuando menos lo esperábamos esos grtios cesaron, oímos un estruendoso ¡ay!.

Nunca sabremos en que zona del cuerpo le golpeó la chica a mi primo. Lo hizo llorar como a un bebé. Después del hecho la casa se quedó en el más agradable silencio.

El actuar con violencia no tiene excusa alguna . Queda comprobado que los hombres también somo víctimas de violencia por parte de las mujeres. Pero somos concientes que él se lo merecía por ser tan atorrante. A él si que le dolió despedir el año 2009.