CAMINANDO EN CIRCULOS

Está super claro que a esta vida le encanta medir lazos que se unen para resistir todos los golpes que se reciben a lo largo

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En la cena

El día 24 comenzó sin novedad alguna. Bueno, si, recibí el notición que mi cuñadito vendría para recibir la segunda navidad de Encito. Que mas daba, con tal que le trajera algunos regalitos extras para el niño, no me importaba.

Increíblemente la anunciada llegada del esposo de mi hermana no bajó mi entusiasme y alegría por la víspera de la Navidad. Es que realmente me encanta esta celebración porque la he pasado siempre con mi familia; y también por los regalos que de niño recibía. Así que después de ducharme fui a la cocina y desayuné, mientras charlaba con mi cuñada.

Después de ver un poco de televisión. emciendo mi pc portátil y me conecto a internet para enviar un video de felicitación por Navidad -algo que me llevó mucho trabajo, hasta que me encontré con una buena opción en la bandeja de entrada del Yahoo-. Hasta que luego de casi media hora pude enviar dicho correo electrónico con el video adjuntado.

Sinceramente que acabé con un leve dolor de cabeza, así que me eché en mi cama y me quedé dormido. Apenas pude dormir. Con tremendo calor y la bulla de los gritos de Encito al ver a su padre casi me hicienron saltar de la cama. Bastante fastidiado por el sudor y la llegada de mi cuñado -pues le esperaba hasta la noche y no tan temprano jeje-. Con un humar mal maquillado le saludé, total, en pocas horas sería Navidad y al ver cómo saltaba y bailaba mi sobrinito ese mal genio se diluyó. Si Enzo era feliz, junto a mi hermana, pues yo también.

Pasaron las horas. Los platillos de la cena ya esraban listos y calentitos. Ayudé a mi madre a arreglar la mesa para poder cenar. Mi hermano había salido con mi cuñada y la beba; mi hermano menor oyendo villancicos con mi hermana y Enzo. Mi cuñado había salido con mi papá a comprar una bebida gaseosa.

Las 12, llegó Navidad. Luego del abrazo cada quien se sentó en el lugar que yo habpia designado. Los niños sentados en su silla para comer, aunque sólo bebieran leche en sus biberones. Faltaban mi hermano y cuñada -era muy raro que se tardaran- Mi mamá se levantó de la mesa y fue a ver que les estaba pasando.

Vaya sorpresa que se llevó. Ambos discutían y ¡por tonteras! Dicho acontecimiento me quitaron las ganas de comer, apenas probé bocado, esperé a que acabaran de cenar y me levanté de la mesa… pero qué cena navideña.

Girando

En el 2007 mi relación amorosa con Ed se vino a pique. Por ese entonces sentía que el mundo caía sin piedad alguna sobre mi. No es para menos, luego de haber tenido un romance relativamente estable con alguien a quien ame muchisimo me veía inmerso en corrientes de aire que me hacían ir a la deriva por esta vida, tan cual hoja de otoño que cabalga el viento.

Él prefería darle espacio en su vida a un Filipinés, pero bueno, como me dijo claramente en aquellos días había elegido vivir con las consecuencias de esa decisión. Por mi parte también, decidí alejarme total y definitivamente de su vida y dejar que el tiempo me ayude a reacostumbrarme conmigo mismo.


Así pasó más de un año. Conocí a grandes personas (curiosamente por el chat), pasé y superé una depresión que se llevó parte de mi ilusión por vivir y ahora puedo decir que me he vuelto a reconocer en mí mismo y ya no me veo como un extraño más.

Un gran aporte ha hecho Joseph, el único y más sincero de las personas que conocí en una de aquellas salas de chat. No quiero dejar de mencio a Ale Am, que con su buen humor trato de levantarme el ánimo cuando más bajo lo tenía. Genius me devolvió la ilusión de admirar a alguien más que no sea Ed. Y, por último, y no menos importante, Rob, el incógnito Rob, que curiosamente congeniamos muy bien y soportó mi manía loca de charlar hasta altas horas de la madrugada.

Actualmente Joseph de vacaciones navideñas cerquísima al mar Mediterráneo. Ale Am en los Estados Unidos dándole muy duro para escapar de la crisis y pasar una bonita Navidad. De Genius no sé más que en este momento está conectado y se ha tomado nuevas fotografías, pues ya conversamos poco o nada. Y Rob, pues supongo debe estar en casa de su madre esperando el día de la Navidad para luego partir a Madrid a pasar unos días de descanso y relajación.

Sólo a dos puedo considerar amigos, a Joseph y Ale Am; para Genius y Rob soy apenas un contacto más del chat, y no es para menos.


El día 11 fue cumpleaños de Ed y decidí enviarle un mensaje por el Youtube para felicitarle y mencionarle mis mejores deseos para con él. Realmente esperaba una respuesta, pero no pretendía hacerme mucha ilusión. Fue así que decidi titular dicho mensaje: “Por favor no respondas”.

Vaya sorpresa esperada. Se hizo realidad aquel sueño que tuve y una vez más pude leer un mensaje suyo; sorprendentemente ya no llenan mi alma como lo hicieron alguna vez -esto no me alegra ni me entristece-.

Me he dado cuenta que ha cambiado su forma de hablar, usa términos que jamás usó para cuando fuimos pareja. Eso es lo de menos. Lo que si me impactó y me ha puesto a pensar es el contenido de su segundo mensaje. En él me dice que no piensa contarme los planes que tiene para futuro, pues no queire que se echen a perder y que algún día sabré cuáles fueron esas ideas, que ha pensado  en mi y que aun lo sigue haciendo, que le crea aunque sea un poquito de todo lo que me dice y que le hubiera gustado pasar el día de su cumpleaños con alguien que realmente lo aprecie, entre otras cosas.

Para cuando me designé a responderle recibo una invitación para agregarlo, una vez más, a mi lista de amigos del Yahoo. Inexplicablemente le acepté. No me atreví a saludarle. Él lo hizo.

Ahora me llama dindo, ahora me dijo todo aquello que esperé hace como dos años atrás. Palabras que me hubieran sacado rápidamente de aquel hoyo en el que me encontré metido. Lo peor que no fue culpa suya, sino mia.

Hoy (diciembre 26), han pasado tres días de aquella última charla… Ayer recibi un sms por Navidad…

¿Cuáles son tus deseos?

Ayer por la noche me puse a ver televisión. No encontré nada interesante en ninguno de los canales nacionales, así que me puse a ver que estaban presentando los internacionales. Mientras cambiaba de un canal de televisión a otro llegué a ver a un muchachito de piel morena, ojos grandes muy negros y cabello azabache, quien era atacado por un ruín, atemorizante y horrible  villano.

Ese muchachito es el protagonista principal de la película animada para niños “Aladino y la lámpara maravillosa”. Sí, volía a ver después de muchos años esa historia llena de magia, suspenso y amor. Nuevamente sentí esa sensación que alguna vez en mi vida tuve al espectar dicho dibujo animado.

Lo interesante de dicho film está en los tres deseos que debe pedirle Aladin al genio azul de la lámpara. Por dicha razón recordé cuáles fueron los tres deseos en los que pensé cuando era niño.  Una de aquellas peticiones que tuve en mente era poseer una ciudad en miniatura, una especie de Sims City pero real, con personitas a los cuales yo pudiese “manejar” y decidir que casa y trabajo tendrían. El segundo deseo era que mi abuela tuviese una vida eterna y que siempre fuese dueña de aquella fuerza y sabiduria que la caracterizaron. En tercer lugar, que no se dieran las guerras en el mundo -por aquel tiempo mi país estaba en frecuentes conflictos con el Ecuador, además del terrorismo que deterioraba la paz interna de la Nación-.

Ahora que soy mayor y que las cosas a mi entorno parecieran haber cambiado le pediría otros deseos a ese genio bastante chistoso. Primero le pediría que de una visión de lince o por lo menos volver a ver como lo hacía antes de operarme. Después, le pediría que mis hermanos tuvieses trabajo, al igual que yo jeje. Y, por último, encontrar a un galán que me ame tanto como yo le puedo amar.

Después de haberte contado cuáles serían mis deseos, me queda preguntarte ¿cúales son los tuyos? Anímate y cuéntamelos.

En la dulce espera

La mayoría de nosotros hemos tenido un amigo incondicional en nuestra época del colegio. Yo no fuí la excepción. Mi mejor amigo en aquel tiempo se llama Giancarlo, él actualmente radica en la ciudad de Trujillo y, aunque nos comunicamos poco ya, seguimos conversando de vez en cuando.

Giancarlo llegó al colegio a partir del primer año de la secundaria. En la primaria un muchacho al que lo conocían mejor como el “pollito” fue mi compañero de juegos y travesuras. Al padre del pollito lo designaron a otra ciudad en su trabajo, y fue así que él tuvo que cambiarse de escuela. Y no me enteré hasta aquel primer día de clases.

Después de los tres meses de verano que duran las vacaciones llegó un lunes cualquiera, era el primer día de clases en el colegio parroquial mixto de la ciudad de Talara, como era costumbre mia llegué algo tarde para evitar la tediosa y aburrida ceremonia de inauguración del año escolar de mi ex colegio. Llegué entonces justo para cuando los alumnos estaban entrando ya en las aulas.

Yo me encontraba algo nervioso por el cambio de horario, ya no estudiaría de tarde sino muy temprano en la mañana, el cambio de materias y por el cambio de profesores -ahora mucho más estrictos y exigentes-. Pero nada, todo trascurrió de lo más normal y nada fue como me lo habían pintado muchas veces los alumnos mayoresl, entre ellos algunos primos. De presentación en presentación se pasó gran parte de la mañana hasta que llegó la hora del refrigerio.

Me encontraba ya en el segundo plantel, en aquel lugar donde nos llevaba el profesor de Educación física a realizar los distntos ejercicios, o simplemente a jugar con mis compañeros de primaria. Una alta y amplia plataforma de concreto, con dos aros para encestar en un partido de Basteckball, así como también arcos para fútbol, uno que otro algarrobo y mucho terreno para corretear de un lado a otro y demostrar quién era el más veloz de todos. Ahora ya no llegaría sólo a hacer deporte por media hora, sino que pasaría buenas horas de mi vida oyendo clases de lengua, matemáticas, religión entre otras asignaturas.

Ahora que usaría ya la corbata en mi uniforme, ganaría mayores responsabilidades y tendría la oportunidad de conocer nuevas gentes. Como el haber conocido a Giancarlo, mi mejor amigo del colegio. Él es tan distinto a mí, pero qué bien que congeniamos.

Ahora que ha pasado una década de haber dejado las aulas, seguimos siendo amigos. Y como dije antes no conversamos tan a menudo, pero de cuando en vez uno que otro correo electrónico o un mensaje por celular. Un saludo por Navidad, Fiestas Patrias o cumpleaños -aunque este año no recibí su saludo-.

Hace dos días cumplió años y lo celebró junto a dos compañeros también del cole, su mamá y su novia en Huanchaco (una playa trujillana). ¿Cómo es que me enteré de aquella celebración?  Pues visitando su perfil en el Hi5. Fue en una de las fotos que él ha colgado que leí: “En la dulce espera”. Y cómo es “normal” mi mente voló a mil kilómetros de mi y llegué a la conclusión de que sería papá.

Ayer me lo encontré por el mensajero del Hotmail y le pregunté si era cierto lo que se lee en su comentario de fotografía y me dijo que si… que estaba en la dulce espera… en la dulce espera del bus.

Cami, Cami… no llores mi niña

Apenas tiene un año y cinco meses de edad y es una bebé independiente, inquieta y muy cariñosa. Así es mi Cami. Hija de mi hermano y mi primera sobrina.

Hoy se levantó con muy buen humor y como es su costumbre se puso a jugar con “chencho” -su primito-. Juntos los dos hacen de las suyas. La primera travesura de hoy fue el ponerse a correr alrededor del álbol de navidad hasta que lo dejaron caer, quedándose atrapado entre las ramas “chenchito”.

El grito y llanto del niño nos alarmó y acudimos hacia la sala a auxiliarlo. Ella intentó quitar las pesadas ramas. Asustada balbuceó palabras que ninguno de nosotros entendió. Quitamos todo lo que chenco tuvo encima y lo levantamos del suelo.

Lo sucedido no fue razón para que Cami llorase. Pues ella, al ver que el niño estaba bien y que a los pocos minutos estaba a su lado, se contentó aun más y ambossiguieron con la rutina de travesuras y juegos. Todo siguió de lo más normal hasta que mi hermana tomó a su niño en brazos y lo llevó para su habitación.

Cami al ver que se llevaron a su compinche se puso de pie, caminó con apuro y en poco tiempo ya estaba metida en la recámara viendo como mi hermana vestía a su hijo con ropa para salir. Ambos se irían de viaje a Piura para enontrarse con mi cuñadito. La niña salió de la habitación y se fue a buscar a su mamá.

Para cuando encontró a su madre, la llevó para su cuarto y lloriqueando pidió que la cambiase con ropa para la calle, sólo quería estar lista también para viajar…

CONTINUARÁ…

Día de Comunimatch

Ocurrido en Noviembre, 12 de 2009.

Este año se ha vuelto a organizar el Comunimatch. De esta manera se buscar seguir con la vieja costumbre, que se tiene en la Facultad de Comunicación, de llevarlo a cabo una vez al año para conocernos y confraternizarnos entre los alumnos y con los profesores. El objetivo de este año de tal evento es recaudar fondos para realizar en Diciembre la chocolatada para los niños de bajos recursos económicos de Piura.

Hoy, sábado 14 de Noviembre, se desarrolla el Comunimatch. Llevo más de hora y media de tardanza. El evento ha empezado desde las once de la mañana, y yo me he despertado recién veinte minutos después.

Es medidía, aun tengo sueño, y también, dentro de mí, la intención de pasar un buen día junto a mis compañeros de Facultad. Ya voy por el camino que me lleva hasta la canchita de la Universidad.

El día es estupendo. Me calienta un sol abrasador; me refresca un suave viento; no hay mucho tráfico vehícular, ni oigo sus antiarmónicos sónidos de cláxones; de rato una sombra de algarrobo me alivia del calor. Dentro del campus de la universidad, puedo oír los distintos cantos de la gran variedad de aves que habitan en ella; aunque debo recorrer un largo camino para llegar hasta la canchita, pienso que no es tan pesado el trayecto, pues la sombra del bosque me alivia del tremendo calor que ahorita siento.

Son ya las 12:3o del día. Creo que ya falta poco para llegar, pues percibo el ensordecedor sonido de la música. Ya observo los primeros grupos de alumnos que esperan a sus impuntuales amigos. Faltando poco para llegar alcanzo a ver a Fiorella, que se encuentra junto a Renzo (su enamorado) que hoy jugará fútbol en el equipo de tercer año.

Un rectángulo de cartulina blanca, que promete con letras negras pasar una tarde de diversión y confraternidad entre nosotros, es el ticket de entrada al Comunimatch. “Por ellos y por nosotros” es la frase impresa en él. A la derecha, un globo verde y a la izquierda, un árbol navideño de manitos teñidas decoran dicho pase. El costo es mínimo, el valor es mucho –el tiempo que se pasa con los verdaderos amigos puede llegar a tener un gran valor-.

Luego de que han verificado si mí entrada está pagada o no, he entrado y  he recorrido el perímetro que se ha ocupado. Para el lado norte de la canchita se han puesto las mesas con los distintos platillos que hoy se están ofreciendo y, para el lado oeste, cubos rojos de cerveza y una cámara de llanta conteniendo hielo. Asimismo, he notado que aun no han terminado de construir la “cárcel”.  Considero que aun no ha empezado la reunión.

– ¡Hola! –me saluda emocionada Fiorella.

–Hola ¿cómo estás? –respondo medio asustado, pues su saludo llegó inesperadamente.

– ¿Sabes? Hoy va a jugar Renzo fulbito.

–Qué bueno –le digo. – ¿Buscamos un sitio para sentarnos? –agrego.

Seguimos conversando, pero ya estamos sentados muy cerca a los autos y motos que están estacionados frente a la canchita. Renzo se va a reunir con sus compañeros de su equipo de fútbol. Y algunos niños en bicicleta juegan cercanos a nosotros.

Desde papa rellena, hasta causa,  el ceviche, arroz con pollo, arroz chaufa, mazamorra, tamales verdes, sanguches de pollo, empanadas, entre otros, es lo que mencionan a viva voz y nos incitan a consumir. Aunque el ceviche no ha llegado aun. Para muchas personas, como los profesores Bobad y Chuiman, no es necesario oír tanta promoción de comidas, pues ya están degustando algún platillo que no pasa de los tres nuevos soles.

Ahora son las 12:50 m. y varios jugadores se encuentran en la plataforma deportiva calentando su cuerpo para evitar cualquier contractura o simplemente practicando sus posibles “jugadas”.

Humberto y Cinthya se han convertido en los primeros encarcelados. Siendo la 1:15 de la tarde reciben todo el resplandor del sol metidos en una cárcel que baila a los compas del viento. Minutos después ha llegado Juan Carlos More y hace un minuto acaba de llegar el profesor Alejandro.

Son la 1:20 de la tarde, se ha dado inicio al primer encuentro de fútbol. Se enfrentan “los amigos de Pella” y el “equipo de los profesores”. Entre bromas y conversaciones fuera de la cancha, casi está pasando desapercibido el juego.

Ahora se está buscando a las personas que quieren competir por ganarse una pizza en el juego de la soga. No se espera mucho tiempo y ya están conformados los dos equipos. Es la 1:30 p.m. ha resultado ganador el equipo de Roger T.

No hay que ser detectives expertos como para no descubrir que el equipo perdedor en el juego de la soga, quienes terminaron en su gran mayoría enterrados y sumidos en la “piconería” e inconformidad, han pagado para que el próximo encerrado en la cárcel sea Roger. A las 1:38 p.m. ha entrado a hacerle compañía en la carceleta de cañas Flor Jiménez. Los profesores More y Machacuay les han llevado cerveza para que beban y no sean víctimas de una deshidratación.

Siendo la 1: 45 p.m. se ha dado inicio al segundo partido de fútbol. Esta vez se enfrentan los alumnos del cuarto año y los de tercero, entre ellos Renzo, el enamorado de Fiorella. Se acaba de mencionar que el ganador, casi por goleada, del primer encuentro fue el equipo “los amigos de Pella”. Y Sara V. se ha convertido en la primera profesora en ir a la cárcel.

Este año, el juego de “los esposados” se ha convertido en una interesante novedad. En este momento han pasado trece minutos desde que son las dos de la tarde y ya hay víctimas de las esposas, ellos son Arturo (de tercer año) y Carolina (de segundo año). También nuevos encarcelados, como Rocío del cuarto año. Y nuevos “esposados”, Oscar y Sara, ambos profesores.

Fotos por doquier. Muchas sonrisas listas para la inmortalidad de un retrato fotográfico. Los alumnos del primer año son los encargados de retratarnos en fotos.

Ya son las 2:27 p.m. y Rosselyn Manrique es llevada a la cárcel. Al cabo de unos minutos Frank C. Rocío ha sido retirada de la cárcel para ser esposada con Sebastián. Se acaba de mencionar que el equipo de los chicos del tercer año ha ganado a los de cuarto; ahora les tocará enfrentarse en un duelo futbolístico contra “los amigos de Pella”.

En todo un suceso se ha convertido el esposado y encarcelamiento de los profesores Sara Vera y Fernando Chuiman. Chicos alrededor de la carceleta tomando fotografías y haciendo mofa de lo acontecido. Pero ni el encarcelamiento de Alán García, a las 2:30 p.m., ha provocado tanto tumulto; o el del profesor Alejandro M., que lleva cinco minutos dentro.

Es inevitable darse cuenta que los chicos de redacción andan dispersos por el área anotando en sus libretas detalles de cada hecho desarrollado esta tarde. Faltando diez minutos para que sean las tres de la tarde, Omayra y Benjamín han sido esposados. Por otro lado, ya se está promocionando el costo de los tortazos; no ha pasado mucho tiempo y ya el profesor Pinedo ha recibido un tortazo en la cara.

Tres de la tarde ya, el profesor Carrión (de Empresas) y Álvaro M. son llevados a la cárcel. Y Alexandra de tercer año se ha convertido en la segunda víctima de un tortazo en la cara.

Se ha vendido casi todo en la sección “comidas”, sólo quedan algunos sanguches de pollo y empanadas “bronce”. Dos chicas andan de mesa en mesa ofreciendo a S/. 1.50 cualquiera de los dos productos antes mencionados. A su vez ya se oye el premio que obtendrá la pareja que resulte ganadora en el concurso del bailetón; y cuánto cuesta la inscripción para dicho concurso: S/.5.00 por pareja.  Así como también saluditos para los chicos que hemos asistido.

Seis tortazos más se han dado. El primero ha sido para Carrión, el profesor de Administración, luego Fernando Chuiman, la profesora Sara V. y, nuevamente, Henry Pinedo. ¡Ah! y uno extra ha sido para una chica que por más resistencia que ha puesto no se ha librado de recibir su tortazo.

Ya son las 3:26 p.m. y una muchacha rubia está siendo llevada a la cárcel de cañas. No recuerdo su nombre pero la he visto en las clases de Redacción. Viste un jean azul y un polo rojo. Durante los minutos que está dentro, se ha sentado en la tierra a anotar en su libreta lo que le está aconteciendo en este momento; ahora habla por su celular y sigue esperando a que llegue el momento de su liberación.

Se realiza el llamado a las parejas al bailetón, mientras que Montufar recibe un tortazo en la cara.

Ahora, a las 3:35 de la tarde, la chica Madrid, de tercer año, está siendo llevada a la cárcel; ella viste un pantalón negro y una blusa blanca, en su cabeza lleva una gorra rosada y en sus manos un cuaderno. El profesor Alejandro M. se acerca a fastidiarla. Acaban de pagar para que ella salga libre. En su lugar entra Omar G., Minutos después, a las 3:50 p.m., ha entrado Ana Lucía.

Se anuncia el juego de los glotones. Grupos de amigos beben cerveza.

Sabemos que a las cuatro empieza el encuentro olímpico de la selección de futbol de la facultad, son las 3:55 y la gran mayoría se está yendo a ver el desarrollo del partido de los chicos de Comunicación que se realizará en las instalaciones del colegio Turicará. Los pocos que quedamos estamos dispersos alrededor de la canchita formando grupos de entre cuatro a diez personas. El programa del Comunimatch se ha “congelado”. Se aprovecha para recoger las botellas dispersas por el terreno. El último en ir al partido es el profesor Alejandro M., que se va en su moto casi volando.

Las parejas que se anotaron en el concurso del bailetón fueron: Alejandra y “Felia”, Jair y Yandelin, Rocío y Jared, Flor y Wily, “Chipi” y Mery, los profesores Huamán y Vera y Mayra y Fabián. Han resultado ganadores Yandelin y Jair.

Finalmente, ha hecho su aparición la profesora Nancy S., quien por cincuenta soles ha sido llevada  a la cárcel, con una previa invitación –por parte de la animadora- a bailarse un merenguito.