Mesita de noche

Hace unos días recibí unas presentaciones en diapositivas de Power Point de parte de Joseph. Recién hoy, apenas unos minutos, me atreví a ver uno titulado “Sonata Claro de Luna” -de Bethoven-. No lo hice antes por el momento en el que estaba atravezando y que hasta hoy creo no puedo superarlo, y es que la muerte de mi abuela -a quien quiero mucho- no es nada fácil de asimilar.

El oir tan triste melodía me ha puesto la sensibilidad a flor de piel -mucho más que de costumbre-. Pero eso no es nada extraño ni novedoso para mi, lo que si es causa de extrañesa por parte mía es que no puedo llorar ¿o es que me he quedado sin lágrimas? ¿o estoy ya seco por dentro? No lo sé.

Desde que tuve la suerte y mala suerte de ver agonizar a mi abuela la reacción del llanto -que es natural- se esfumó y con el la alegría de vivir, con el se fue mi mamá y con ella la sinceridad y ternura. Digo suerte porque Dios me regaló la oportunidad de poderme despedir de ella -aunque me encontraba estático alli de pie-. Y mala suerte porque fui testigo de su partida y ella no pudo decirme nada -a pesar de su agonía… que egoísta soy… verdad???- Se fue y no me pude ir con ella.

Cada vez que yo iba a visitarla a su habitación, desde siempre solía decir -esté quienes esten- que para cuando ella muriese me dieran su mesita de noche, aquella mesita que usó toda su vida.

Aquella mesita es medio alta, diria yo de unos noventa centímetros. Es color chocolate. Es de madera de Cedro, En la parte inferior trae dos compartimientos sin puerta y en la parte superior trae un pequeño cajón para guardar lo que se quiera.

Hoy han pasado ya doce días desde su partida sin retorno. Ya los hermanos de mami se han repartido las cosas de la casa. Lo peor de todo y me disgusta y me siento impotente de no poder decir nada por respeto es que han decidido desarmar toda la habitación en la que ella pasó sus últinos díias. Y yo me había resignado a qué no me darían la mesita de noche que ella en vida había decidido sería mía.

Hoy es cumpleaños de mi papá. El teléfono no ha dejado de timbrar en todo el día -y lo gracioso es que mi papá ha estado trabajando todo el día- con llamadas de amigos, familiares y compañeros de su trabajo que se encontraban de descanso. Mi mamá le ha organizado una cena para celebrarle. Uno de mis primos ha llegado a saludarle y me ha dicho que me darán la mesita de noche.

Desde que me ha dicho eso mi primo me he dirigido a mi habitación, he separado un lugar al lado de mi cama para que alli vaya la mesita de noche de mi abuela.

Sólo espero no tarden en darmela porque me hace mucha ilusión tenerla a mi lado y asi, de alguna manera, sentir a mi abuela fíxicamente.

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