Mamá gallina

La relación que tengo con mamá es mucho más estrecha que la que tengo con mi papá. Quizá sea porque me parezco a ella o porque pasé más tiempo con ella que con mi progenitor (ya que el siempre ha estado pendiente de su trabajo y de ganar el dinero suficiente como para que ninguno de nosotros pase hambre o necesite de algo, incluídas algunas vanalidades). Esto no será una queja porque todo lo que mencionaré hoy ya se lo he dicho a ella y, aunque no le haya gustado, creo que se da cuenta que esta vez no tiene la razón (creanme que es lo que más le cuesta y le da rabia).

Para muchos de ustedes les parecerá muy mal que yo insmicuya a mi familia en estos escritos sin valor alguno, pero conociéndolos como les conosco tengo la certeza de que ninguno de ellos se atreva nuevamente a leer algun escrito mio (y como dije antes mi mamá ha oido de mi todo lo que escribiré esta noche).

Luego de que mis padres regresaran por mi hermana y por mi han dedicado gran parte de su tiempo en cuidarnos, atender nuestras necesidades, en darnos lo que pidiéramos (siempre y cuando no sea algo demasiado caro) ¡en fin! siempre han estado al pendiente de ambos. Estoy seguro que adoptaron ese comportamiento porque pensaron que así limpiarían sus culpas y callarían de ese modo la conciencia de cada uno.

“No los dejaré jamás” “los extrañé” tantas palabras pero ningun “lo siento”. Bueno, eso ya no importa y no hablaré al respecto.

Tanto ha sido y es la preocupación que tiene mi mamá por “cada uno” de nosotros que al parecer no se ha dado cuenta, o no quiere hacerlo, que ya no somos los niños que hemos sido. Ella dice estar interesada de todos nosotros por igual, sin embargo demuestra y brinda más atención a mi hermna y a mi hermano menor, sólo hasta que llame alguna de sus cotorras amigas.

Lo que más admiro de ella es su fortaleza, o aparenta tenerla. También está su ahinco para que nosotros seamos distintos a los demás en todo aspecto. Muy a su estilo nos ha transmitido esa fuerza a cada uno frente a la vidam pero señores, la esencia de cada persona no se puede ignorar; y es lo que sucede conmigo pues que soy muy emotivo y analista (algo contradictorio)

-POR TERMINAR-

Anuncios

Explosión

foto-despertar-p73122Si hay algo que odio en la vida es que alguien se atreva a despertarme de un profundo dormir ¡Dios! Puedo sacar lo animal que llevo dentro y ser muy peligroso si soy despertado en medio de un eventual sueño.

Era la tarde del día Jueves y como veía que no había nadie utilizando la computadora que está en mi habitación me destino a echarme una siesta, pues me sentía agotado y con un ánimo casi al ras del suelo. En el tiempo que yo estaba en una cita muy intima con Morfeo es que echan a mi sobrinita en otra cama de la que yo estaba. Y como la nena es bastante traviesa es que mientras ella duerme cualquiera de nosotros le echa un vistazo por si se ha dado tantas vueltas al dormir que haya terminado, cuan caramelo, envuelta con el edredón.

De pronto desde la profundidad de mi sueño veo una cegante y resplandeciente luz blanca que corta sin más mi dormir. Realmente grité con gran malestar: ¿quién encendió la luz?. Era Lucía -mi cuñada- que quería ver si la niña estaba durmiendo o ya estaba despierta… a costa de mi descansar.

Charlando con el pasado

Aunque esto sucedió ayer, aun les puedo decir que estoy más que soprendido. Pues ocurrió de manera inesperada (ya que si hubiera sabido que iba a suceder no hubiese quedado como me encuentro en este momento).

No ha sido cuestión de un sueño, tampoco de una sesión de hipnósis con algún psicólogo, mucho menos de una experiencia transcendental. Se trata, nada más ni nada menos, de una charla que tuve con una persona que conocí hace cuatro años atrás y que fue el primero en despertar mi corazón a una realidad que creía, hasta entonces, era lo mejor que me había sucedido.

“Mauro” es su nombre y fisícamente es, como diría Pedro: “un peruano típico”; de rostro redondo, cabellos negros y lacios, ojos almendrados, de una estatura que no pasa el 1.70 mts. de contextura gruesa pero sin caer en lo grotesco, y de piel canela. Así era el. Ahora está un poco gordo, con mucho menos cabellos (tal vez sea por eso se recorta el cabello muy chico, casi rapado), sigue del mismo tamaño y con ese color de ojos azabaches (lo más resaltante por cierto)… aunque sólo lo he visto en fotografía, me parece que está más maduro y si me cruzaria con el por alguna calle no le reconocería.

Fue con el que aprendí a volar y a pasar las ráfagas huracanadas que puede traer consigo el amar a alguien. Con el besé por primera vez a un hombre. Con el entregué, por vez primera, mi cuerpo a una rutina de la que me estaba yo absteniendo a vivir. Con el creí que podía yo tener algo de atractivo para alguna persona de mi mismo sexo. Y con el viví mi primer amor.

En alguna oportunidad quizá me anime a contarles como fue y donde le conocí, pero hoy empezaré desde una mañana en la que el me llama a mi celular y me dice que tiene que regresar a Lima porque había recibido una mejor propuesta de trabajo y que volvería en cuanto pudiese y cuantas veces quiera el para vernos. Algo que no sucedió así, porque se desapareció del mapa en mucho tiempo hasta que, después de haber transcurrido ese tiempo, una mañana de verano enciendo la computadora que está aun en mi habitación, entro a mi correo electrónico y noto que había escrito. Entre disculpas y perdones me decía que se encontraba en la Argentina y que ahora en adelante iba a establecerse en ese país que le vió nacer en pleno invierno del ´73. Me sentí “tranquilo” al saber que no le había pasado nada malo, pero no podía adormecer dentro de mi la idea de que en ningun momento pensó en mi y de cómo es que yo me sentía frente a la idea de que justo en el momento en que me había decidido a vivir las veces que sean posibles el amor en su esplendor.

Decidí no responder a ese mensaje, pues ese “detalle” que tuvo mejor hubiera caido si lo hubiese tenido días atras, para detener el circulo que rodaba sólo dentro de mi.

Yo tengo por costumbre no eliminar a nadie de mis listas de contactos de los mensajeros a los que suelo entrar, sea el de Hotmail o el de Yahoo. Hasta el día de ayer es que me di cuenta que Mauro tampoco me había “eliminado” de su lista (pero si muy cobardemente me habia puesto sin admisión, tal vez con el tonto propósito de evadir las preguntas que yo muy justamente le iba a formular).

Me encontraba como de costumbre viendo algunos capítulos de la versión española de una novela que en el 2000 tuvo mucho éxito en latinoamerica. En eso el video se congela y en la esquina inferior derecha aparece un cadrado con un ¡Hola! en letras mayúsculas (como queriendo llamar mi atención). Espero que se “descongele” la máquina y voy directo a ese mensaje, grande fue mi sopresa al darme cuenta que era Mauro quien me saludaba después de cerca de cuatro años ya.

Desde que se fue Mauro de la ciudad han pasado ya cerca de cuatro años y es ahora en que yo puedo decir tranquilamente, pero sin considerarme victorioso, que he logrado que los recuerdos que coleccioné estando a su lado duerman dentro de mi, no se donde pero que no me afecta en absoluto nada de lo que me pueda decir el actualmente.

Inevitablemente a mi se me acabaron los temas comodines para no tocar el tema del pasado, pero llegó el momento en que teniamos que tratar si o si el tema de lo que habíamos tenido ambos. Yo hubiese preferido no hacerlo porque no le encuentro un sentido razonable el hablar sobre temas que ya pasaron, y menos aun entre los protagonistas de la historia. Y mucho menos le encuentro el sentido a la petición que el me ha hecho: el de ser amigos, dejando de lado con quien esté cada uno.

Inexplicablemente y como un reflejo tonto busque entre mis archivos de audio la canción “Je l’aime á mourir” de Francis Cabrel. Canción que alguna vez me cantó por el mensajero (yo había viajado para la ciudad donde viven mis padres) y que me derritió y lloré; porque todo lo que provenía de el, cualquier gesto, o palabra, o hecho me emocionaba con tal efecto que me enmudecía y sólo atinaba a lagrimear.

Entre las cosas que me dijo fue: primero, que lo perdonase y que esperaba que no le guardase rencor alguno porque eso no le iba a gustar en nada. A lo que respondí que me da mucha lastima que no me llegase a conocer como soy en realidad ya que en siempre procura dejar los rencores para otras personas menos para mi. Finalmente, me pidió mi número de celular pero que se lo enviase en un mensaje de texto para estar más comunicados y que no me pierda porque el quiere ser mi amigo.

He sido sincero y hace unos minutos se ha vuelto a conectar y me ha dicho nuevamente que seamos amigos. Y yo he sido tan sicero como siempre y le he dicho que no creo en la amistad y que no le presto la atención que se merece a un amigo o amiga. Es algo idiota el pensar de esa manera pero muy a pesar de muchos es mi manera de pensar, aunque tampoco se trata de que sea un antisocial o misantropo, soy yo y nadie más. El muy a su estilo me respondió con: bueno Augustos yo te ofrezco mi amistad si tu quieres recibirla o no es tu decisión… pero si me necesitas para algo aquí estaré… ¡con lo que me gusta fastidiar a los demás! En realidad dudo que yo me acerque a el por algun motivo u otro, pero como dicen por alli “no decir de esta agua no he de beber”.

Ahh me olvidaba también me ha dicho que está más que seguro que llegará a Piura en este mes y que le gustaria que nos reunamos a cenar o a beber cualquier cafe.

Es parte de crecer

Hace dos días se festejó la bajada de los  reyes magos, y aunque en Perú no celebremos ese día y pase casi desapercibido si no fuese porque todos los días séis del mes de enero se deben desmontar todos los adornos que hacen alusión a la Navidad en cada casa peruana.

Un amigo de la península ibérica me preguntó si ya habia hecho mis pedidos a estos personajes enigmáticos (de los que no estoy seguro si existieron o no).  Pero aun así, yendo en contra de mis creencias, les hice no uno sino un montón de pedidos a los reyes mágicos que de alguna u otra manera hacen aparecer en muchas ocasiones los regalos que les escriben los niños en cartas con mucha ilusión. Bueno, mi ilusión no es definitivamente como la de un niño, pero si tengo fe que me cumplan los deseos escondidos muy dentro de mi y que se los di a conocer.

Dicen que es de muy mala suerte decir lo que se pide, es por eso que sólo les puedo decir que no deseé para mí, sino para las personas que quiero.

losreyesmagos-nataliaromero-decastellonCreo que cada vez me hago más viejo, no me refiero a lo físico, ya que ese tema siempre me ha tenido sin cuidado; y cómo estoy seguro que el cuerpo tarde o temprano mi cuerpo se pudrirá en un cajón o volverá a ser ceniza si es que es incinerado, es que no me preocupo en hacer ejercicio alguno para mantener o lograr siquiera un cuerpo atlético (y es que toda mi vida he sido tan delgado que hay veces que olvido tener cuerpo de humano y me considero un alfiler, o como me decían mis ex compañeros de trabajo de un cine local: una flecha -cualquier cosa, menos un humano-). Pero, bueno, me refiero a que cada vez me hago más viejo mentalmente, cada vez me es más dificil poder pensar superficialmente y no darle tantas vueltas a un tema (que para algunos puede no ser tan importante, pero para mi puede estarse jugando hasta mi vida propia).

Soy sincero y creo que ya no tengo una ilusión de vida, y no es porque yo esté solo, en otras palabras sin un amor. Quizá esa ilusión se esfumó, o mejor dicho, se salió de mi en las lágrimas que se han escapado de mi. Es por eso que yo no pienso tanto en mi, sino en los demás, como mis hermanos o mis padres -y ahora mis sobrinitos; de los amigos me acuerdo muy poco o casi nunca, sólo con Joseph me está pasando algo distinto (siendo el mi único amigo) y, también, está Ale Am (que por cierto ayer me dejó un mensaje mientras yo no he estado sin conexión; en esos mensajes me dice que aun está en Guatemala disfrutando de sus vacaciones. Me alegro por el porque al igual que yo disfruta de estar en familia, aunque lo que diferencia ambas situaciones, es que a el le dan la atención y a mi, bueno, a mi sólo me saludan y más nada). Ale Am también es un buen amigo, pero el no soporta que yo le llegue triste a una sesión de charla con el; en cambio, Joseph si, el me ha soportado mucho y espero me siga soportando porque el es mi guía. Es mi pata, como decimos a los mejores amigos en Perú.

Upss! qué costumbre la mia de acabar hablando de los demás. Pero me pregunto ¿qué sería de mi sin ellos?… el tenerles es el mejor regalo que he podido recibir hace más de un año… incluyendo a Genius.

“Homenaje” -un mea culpa

Hoy no hablaré de mi, ni hablaré “mal” de nadie. Esta vez quiero rendirle el homenaje que tanto se merece Joseph, quien ustedes ya saben es mi único y sincero amigo que tengo por este medio.

Tengo tantas ideas; tengo muchas cosas buenas que hablar de el; tengo presente cada palabra, cada gesto, cada detalle hacia conmigo de su parte; tengo mucho que agradecerle; tengo tanto que mencionar que aun no decido por donde empezar, pues mi mente y mi corazón están cruzados entre si.

Señores hoy recibí una bofetada virtual que me ha removido todo por dentro, todo lo que he estado haciendo en estos días. Y que me ha hecho “reaccionar” y darme cuenta de que muy penosamente estoy perdiendo el aprecio que Joseph ha sentido por mi (sabía que soy autodestructivo, pero no sabía que podía arrastrar conmigo a las personas que llego a querer en la vida; y sin  embargo, soy conciente de que siempre soy yo quien ocasiona que las personas se alejen de mi).

Vaya y siempre caigo en lo mismo (hablar de mi en mis textos), pero es que me he llegado tanto a “compenetrar” con Joseph que en verdad me afecta el haber perdido la confianza que el depositó en mi, que no puedo evitar referirme a lo que estoy sintiendo en esta tarde.

Uno de los defectos que tengo es el no reconocer mis errores, y es que me cuesta tanto, pero esta vez no me cuesta darme cuenta y hacerlo público el gran error que he cometido sin ser del todo conciente: el molestarme contigo cuando tu sólo me hacías ver mi triste realidad, o el no apreciar tu interés amical y tu cariño hacia conmigo, o el quedarme callado cuando algo no me gustaba sabiendo que esa actitud te saca de cuadro, entre otras cosas.

No quiero que tu seas mi estigma de amistad, aunque no estoy seguro si ya te perdí como amigo, pero te tuve y perdí tu vuelo. Tu has sido la única persona que siendo mi amigo lograste que yo mostrara un interés que en mi comportamiento frente a un amigo no es “normal”; lograste que yo le prestara la misma atención, que sólo he mostrado hacia las dos únicas personas que he tenido en mi vida, a un amigo.

Y es que tu te mereces eso y mucho más por ser como siempre has sido. No sé si servirá este escrito para “recuperar” tu confianza pero sólo quiero que sepan todos lo mucho que he llegado a quererte. Te digo algo más, prefiero dejar de escribir respecto a ti a dejar de comunicarme contigo, y asi lograr que vuelvas a confiar en mi y, sobretodo, vuelvas a ser el mismo de antes.

Recibe esta canasta de rosas rosadas en señal de mi amistadjualv.

Especulaciones

Hoy al despertar en la mañana, uno de mis hermanos me  hizo algunas preguntas: ¿por qué eres tan descarado al escribir respecto a tu vida? ¿tus amigos no se enojan cuando escribes algo sobre ellos? ¿qué te hace escribir tanto?… y muchas otras interrogantes que las encuentro sin importancia alguna como para hacerlas públicas.

Como aun estaba más dormido que despierto, le pedí un tiempo de tregua (el que utilizaria para ducharme, cepillarme los dientes y desayunar). Ese tiempo fue un poco más de cuarenta y cinco minutos, y les aseguro que no demoro tanto en la ducha como si ocurre en el comer. Luego de ducharme, secarme el cuerpo, vestirme y cepillarme los dientes, pasé a la cocina (que es mi lugar favorito para desayunar, almorzar y cenar) en donde me tomé el tiempo suficiente para deleitarme con el sabor de la leche fresca, con el olor del pan recien salido del hornito y reposar un poco.

Sinceramente no tenia muchas ganas de dar explicaciones a nadie, y menos a mi hermano, que jamás ha demostrado interés alguno por como me pueda yo sentir al amanecer o al anochecer. El es feliz con su vida y yo, bueno, yo trato de serlo también con mi cruz. Y, como ahora ya contamos de nuevo con el servicio de televisión por cable, es que me asigné de encender el televisor y ponerme a oir las noticias del día (creía que ya habia despistado a mi inquisidor del día). Estando yo muy concentrado observando cada detalle de las imágenes que pasaban en un reportaje por el inicio de las vacaciones veraniegas por esta zona, reaparece en escena el: de unos centímetros más del metro ochenta, fortachón, medio despeinado, sí era mi hermano.

3397_interrogatorioMi objetivo en ese momento era no dar explicación alguna a el, entonces se me iluminó la mente. Me supuse que el no respondería a la pregunta que yo le hiciese en el instante, así que le pregunté “¿de dónde te nace el interés repentino por mi?; no me equivoqué al pensar que se negaria a responder (pues el no venía en son de paz, sino a criticarme y como le conosco, es que puedo atreverme a afirmar que jamás responderia que lo hacia porque me quiere). Al no querer darme una respuesta es que yo aprovecho y le digo “que así como el tiene derecho a no querer decirme el porqué de su interés, yo también soy libre de tomar mis propias decisiones, y había decidido no responderle nada”.

Estoy más que seguro que navegando por la internet es que el ha llegado hasta mi blog; y estoy cien por ciento segurisimo de que le aterra que alguno de sus amigos “machotes” le empiecen a fastidiar si es que su hermano mayor es o no es gay. La idiosincracia peruana es de temer señores, y más viviendo en una ciudad tan pequeña como es Talara (más que ciudad parece un infierno por ser un pueblo chico).

Hermano, no quise dar respuestas a tu interrogatorio mañanero, no porque yo sienta verguenza del tipo de vida que yo he elegido vivir o por mi opción sexual, sino porque sabía que eso acabaria en un reproche por tu parte y eso que parecería iba a ser una conversación acabaría en una discusión en donde ambos resultariamos lastimados.

Sólo decirte que no tienes de qué avergonzarte, ni tu ni nadie de la familia (demás hermanos y padres) porque como le prometí a mamá no haré nada que los averguence en la vida. Esa promesa que hice fue como una especie de agradecimiento por haberme aceptado tal y como soy. No me arrepiento de haber prometido eso porque no me cuesta nada el comportarme como todo un hombre hecho y derecho -aunque en ocasiones me haya torcido un poco jeje-. La crianza que hemos tenido tu y yo es distinta pero tiene la misma base -aunque a ti y a mi otro hermano menor les hayan permitido hacer mas cosas que a mi y a mi hermana-.

A mi no me averguenza hablar de mi propia vida privada, es más yo no tengo vida, sólo voy por el mundo sobreviviendo a esta cuesta tan pesada que es el vivir. No soy descarado al escribir tampoco, sólo escribo lo que siento, veo o percibo con mis sensaciones o emociones.

deldespertarEn relación a que si mis “amigos” semolestan o no cuando me refiero a ellos en mis escritos, pues creo no causarles el daño que que si estoy seguro se puede provocar a través de la escritura. Yo en ninguno de mis escritos hablos mal de nadie, trato de ser lo más responsable cuando me pongo a escribir. Además no utilizo los nombres verdaderos de las personas que están o comparten una realidad conmigo. De esto último es que me sirve como escudo de defensa, ya que al compartir una realidad con alguna persona, tanto el o ella como yo tenemos derecho a querer olvidar cada experiencia o tomarla para algo más útil.

Y ¿qué me hace escribir tanto? pues como me dijo alguna vez Pedro: “un escritor va por el mundo reuniendo cuadros, imágenes para luego hablar de ellas”. No deja de tener razón, y es que yo voy por alli, cuando salgo de casa o cuando no, reuniendo situaciones, emociones -muchas veces tristonas- entre otros motivos que me provocan el escribir. No con esto confirmo lo que ya me dijo Joseph -y que lo menciono en mi escrito “Mariposa ilusionada” de que utilizo a las personas como personajes de mis novelas… eso ¡jamás! porque yo no soy quien provoca las situaciones para luego escribir, pues no. Lo que me hace escribir es transición que se provoca de una idea a no hacerse realidad, en otras palabras de mis ilusiones rotas.

encarceladoMe pregunto que será de la vida de Pedro. Hace mucho que no se nada de el, y el no poder escribirle algo, por evitar que se provoque alguna discusión entre el y su pareja, me pone medio triste… Pedro si llegases a leer este escrito, espero que te encuentres bien y que ya no te sientas tan encarcelado como me decias estar viviendo en Lima… sabes que en mi tendrás a una persona que siempre estará dispuesta a ayudarte en lo que sea, pues me caiste super bien y congeniamos mejor.

Ahora corto este escrito porque hoy deseo dormir un tanto más temprano que otras noches. Más tarde debo ponerme a lavar mi ropa y hacer limpieza a mi habitación.

Mariposa ilusionada II

mariposa-azul-gNo sé si podré retomar la hilación del primer escrito “Mariposa ilusionada”. Pero heme aquí, nuevamente, frente a la pantalla de mi portátil escribiendo para ustedes.

No es que no haya podido escribir la continuación del primer escrito al siguiente día de haberlo publicado, sino, que en estos dos días he estado sumamente metido en  uno de mis pasatiempos preferidos, como es la lectura. Sí, he estado muy endulzado leyendo el contenido de un libro de un autor que en mi vida imaginé llegar a leer siquiera una de sus obras, pero bueno ahora estoy haciendolo.

El libro se llama “El canalla sentimental”. Escrito por el controvertido presentador de televisión y escritor Jaime Bayly. Soy conciente que los escritos de Bayly no son destinadao para aprender algo o para dejar alguna moraleja, pues el mismo Bayly no es un ejemplo a seguir. Eso es lo de menos. No es que me haya interesado de la noche a la mañana la grandiosa narrativa que tiene Jaime Bayly al escribir; la obra la adquirí, en primer lugar, porque no tenía el dinero suficiente como para comprarme una “buena” obra; segundo, porque esta vez quiero leer algo coloquial, algun libro que no merezca tanta concentración (y para eso son excelentes las obras de este autor peruano). Lo compré en la libreria del único centro comercial que hay en la capital de la región (Piura), luego de haberme comido un helado, y ya faltando poco tiempo para que saliera el bus que me traería de regreso a mi ciudad natal (Talara).

Muchos no interesa tanto el color de letra que se elija; ya sea en el mensajero, al enviar un correo electrónico, al escribir una postal o al escribir en el blog.  Hoy elegí el color rosa, no por el lado femenino que pueda yo tener, sino porque en la caratula del libro que estoy leyendo en estos días las letras son de este color y el rosado es el color que representa al amor suave, a ese amor que está naciendo como un capullo que se abre en la primavera -aunque por estos lares no se note diferencia alguna entre las cuatro estaciones-.

Volviendo al tema de las acciones espontáneas. No sé si considerarme victima de aquellos actos, pero de que he hecho cosas sin pensar las he hecho. Escarbando dentro de mi memoria viene a mi el recuerdo el mes de julio del año 2007, que fue uno de los tantos días grises que viví. A mí mis padres me dan para cancelar mes a mes la tarifa de mis estudios, ellos confian en mi y hasta ese entonces jamás les había fallado en relación a ese tema -el dinero-. Con dos mensualidades de mi Universidad pude viajar hasta Lima en bus, pagar todo lo que se paga para obtener una cita en la embajada a Estados Unidos y tener el dinero para poder trasladarme en la Lima y poder comer algo (aunque en realidad apenas comí algo, porque fui a parar a casa de una de las señoronas primas de mi papá). No es que me desagrade estar con mis primos, pero es que ellos son ¡son lo que son señores! unos engreidos que por tener dinero se creen dueños del mundo y, jamás pierden una oportunidad de fastidiarme con el, ya manoceado, tema de vivir en una provincia en vez de estar en la gran Lima. Como si Lima fuese lo mejor que tiene el Perú -pero bueno ese pueder ser otro tema para mi próximo escrito-. Mi objetivo era obtener esa visa, fue tanto mi deseo que llegué a hablar con la máxima autoridad de mi Universidad para que me abalara ante los funcionarios de aquella entidad, pero ni eso me ayudó, pues no pude viajar para los Estado Unidos (lugar donde me esperaría mi ex boricua).

Ya ven como no soy perfecto, y mucho menos me creo eso (esto va para aquellas personas que me dicen cada que pueden que en mi vinó impregnado el sello de superioridad y perfección). Soy tan humando como cualquier persona que se considera ser humano y claro, tiene corazón. Si, porque en esa experiencia que decidí yo vivir me dejé guiar por mis sentimientos, y debo reconocer que no lo pensé como es mi costumbre, ya que si lo hubiese hecho lo más seguro era que ese viaje no lo llevaría a cabo y no estuviese aquí contándolo.

Alguna vez caminando por una calle miraflorina de Piura tropecé con una gitana -aquellas personitas no tienen una buena reptación que digamos sea la mejor- la cosa es que le ayudé a reunir la fruta que se habia regado en la acera y con las disculpas del caso me destinaba a seguir mi camino. Ya dándole la espalda y a seguir el camino que me llevaría hasta mi antigua casa pensión en donde viví con mi hermana, la dueña de casa -una anciana con aspecto de bruja jeje-, su hijo Tino -un proyecto de cocinero que de cuando en vez inflamaba la llama de la cocina y llenaba de humo el lugar-, la hermana de este -que no recuerdo su nombre- y la niña de la casa -Estafania- siento que  me cogen del hombro y como que pretenden detener mi andar. Giro para ver quien había sido y era la señora gitana que me decía: eres bastante educado… (entre otras tantas flores que me echó)… me permites leerte la serte en tu mano? -me preguntó- a lo que accedí por mera  curiosidad… La verdad que no recuerdo lo que me dijo, pues soy de prestar la menor atención -por no decir nada- para eso de leer el futuro; pero lo que si recuerdo hasta hoy es que me dijo que yo era alguien especial, que podía ser tan fuerte como un diamante, pero tan sensible como un  castillo de naipes -ojo, me aclaró, no es que seas voluble-. Tampoco sé el porqué recuerdo sólo esa frase de todo lo que me pudo decir aquella señora, y mucho menos, puedo explicar el porqué no me pidió dinero.

Se preguntaran porque menciono esa experiencia transcendental que tuve hace algunos años atrás. Pero me sirve para describir como es mi alma; mi alma es como una mariposa, sí, una mariposa que rebolotea por el campo inmenso y riesgoso que es el vivir; mariposa que demuestra día a día que es fuerte al soportar los rizos de aire que soplan en los jardines, que es fuerte porque soporta viajar largas distancias sin moverse de lugar (como la mariposa monarca), que se hace fuerte cada vez que prueba el nectar dulce que es el amor -el amar y ser amado me hace muy fuerte-; y a su vez, es tan sensible que al ser tocada bruscamente puede dejar de volar y hasta llegar a morir, es tan sensible como la mariposa amarilla que al no encontrar miel porque han sido cortadas las flores del lugar donde ésta siempre acude prefiere morirse de tristeza a buscar la miel en otros lugares, y es tan sensible porque al soplar el viento fuerte que suelen provocar las palabras que menos espera oir cae como un castillo de naipes.

Mi alma es una mariposa porque es fuerte al resistirse a fallecer en el trayecto de vida -aunque espera la muerte desde que sale del capullo-; y es tan sensible porque arrastra con ella las penas que le han marcado profundamente -aunque se esfuerza el adormecer esos malos recuerdos y recordando sólo los buenos-. Es una mariposa porque cuando sale del capullo, que es mi cuerpo, puede mostrar en sus alas lo más hermosos colores y hacer de ellos el más hermoso espectáculo -que muchas veces es dejado de lado-. Y es una mariposa ilusionada, nuevamente, en el amor.

Te puedo regalar las estrellas, no te bajo el sol porque quema… sólo te pido lo que guardas en tu loco corazón. Por eso estoy aqui, entre recuerdos y el frio, entre tu voz y tu silencio, estoy aqui viendo pasar el tiempo y al amor; pero nunca fingiré una sonrisa.