Mariposa ilusionada II

mariposa-azul-gNo sé si podré retomar la hilación del primer escrito “Mariposa ilusionada”. Pero heme aquí, nuevamente, frente a la pantalla de mi portátil escribiendo para ustedes.

No es que no haya podido escribir la continuación del primer escrito al siguiente día de haberlo publicado, sino, que en estos dos días he estado sumamente metido en  uno de mis pasatiempos preferidos, como es la lectura. Sí, he estado muy endulzado leyendo el contenido de un libro de un autor que en mi vida imaginé llegar a leer siquiera una de sus obras, pero bueno ahora estoy haciendolo.

El libro se llama “El canalla sentimental”. Escrito por el controvertido presentador de televisión y escritor Jaime Bayly. Soy conciente que los escritos de Bayly no son destinadao para aprender algo o para dejar alguna moraleja, pues el mismo Bayly no es un ejemplo a seguir. Eso es lo de menos. No es que me haya interesado de la noche a la mañana la grandiosa narrativa que tiene Jaime Bayly al escribir; la obra la adquirí, en primer lugar, porque no tenía el dinero suficiente como para comprarme una “buena” obra; segundo, porque esta vez quiero leer algo coloquial, algun libro que no merezca tanta concentración (y para eso son excelentes las obras de este autor peruano). Lo compré en la libreria del único centro comercial que hay en la capital de la región (Piura), luego de haberme comido un helado, y ya faltando poco tiempo para que saliera el bus que me traería de regreso a mi ciudad natal (Talara).

Muchos no interesa tanto el color de letra que se elija; ya sea en el mensajero, al enviar un correo electrónico, al escribir una postal o al escribir en el blog.  Hoy elegí el color rosa, no por el lado femenino que pueda yo tener, sino porque en la caratula del libro que estoy leyendo en estos días las letras son de este color y el rosado es el color que representa al amor suave, a ese amor que está naciendo como un capullo que se abre en la primavera -aunque por estos lares no se note diferencia alguna entre las cuatro estaciones-.

Volviendo al tema de las acciones espontáneas. No sé si considerarme victima de aquellos actos, pero de que he hecho cosas sin pensar las he hecho. Escarbando dentro de mi memoria viene a mi el recuerdo el mes de julio del año 2007, que fue uno de los tantos días grises que viví. A mí mis padres me dan para cancelar mes a mes la tarifa de mis estudios, ellos confian en mi y hasta ese entonces jamás les había fallado en relación a ese tema -el dinero-. Con dos mensualidades de mi Universidad pude viajar hasta Lima en bus, pagar todo lo que se paga para obtener una cita en la embajada a Estados Unidos y tener el dinero para poder trasladarme en la Lima y poder comer algo (aunque en realidad apenas comí algo, porque fui a parar a casa de una de las señoronas primas de mi papá). No es que me desagrade estar con mis primos, pero es que ellos son ¡son lo que son señores! unos engreidos que por tener dinero se creen dueños del mundo y, jamás pierden una oportunidad de fastidiarme con el, ya manoceado, tema de vivir en una provincia en vez de estar en la gran Lima. Como si Lima fuese lo mejor que tiene el Perú -pero bueno ese pueder ser otro tema para mi próximo escrito-. Mi objetivo era obtener esa visa, fue tanto mi deseo que llegué a hablar con la máxima autoridad de mi Universidad para que me abalara ante los funcionarios de aquella entidad, pero ni eso me ayudó, pues no pude viajar para los Estado Unidos (lugar donde me esperaría mi ex boricua).

Ya ven como no soy perfecto, y mucho menos me creo eso (esto va para aquellas personas que me dicen cada que pueden que en mi vinó impregnado el sello de superioridad y perfección). Soy tan humando como cualquier persona que se considera ser humano y claro, tiene corazón. Si, porque en esa experiencia que decidí yo vivir me dejé guiar por mis sentimientos, y debo reconocer que no lo pensé como es mi costumbre, ya que si lo hubiese hecho lo más seguro era que ese viaje no lo llevaría a cabo y no estuviese aquí contándolo.

Alguna vez caminando por una calle miraflorina de Piura tropecé con una gitana -aquellas personitas no tienen una buena reptación que digamos sea la mejor- la cosa es que le ayudé a reunir la fruta que se habia regado en la acera y con las disculpas del caso me destinaba a seguir mi camino. Ya dándole la espalda y a seguir el camino que me llevaría hasta mi antigua casa pensión en donde viví con mi hermana, la dueña de casa -una anciana con aspecto de bruja jeje-, su hijo Tino -un proyecto de cocinero que de cuando en vez inflamaba la llama de la cocina y llenaba de humo el lugar-, la hermana de este -que no recuerdo su nombre- y la niña de la casa -Estafania- siento que  me cogen del hombro y como que pretenden detener mi andar. Giro para ver quien había sido y era la señora gitana que me decía: eres bastante educado… (entre otras tantas flores que me echó)… me permites leerte la serte en tu mano? -me preguntó- a lo que accedí por mera  curiosidad… La verdad que no recuerdo lo que me dijo, pues soy de prestar la menor atención -por no decir nada- para eso de leer el futuro; pero lo que si recuerdo hasta hoy es que me dijo que yo era alguien especial, que podía ser tan fuerte como un diamante, pero tan sensible como un  castillo de naipes -ojo, me aclaró, no es que seas voluble-. Tampoco sé el porqué recuerdo sólo esa frase de todo lo que me pudo decir aquella señora, y mucho menos, puedo explicar el porqué no me pidió dinero.

Se preguntaran porque menciono esa experiencia transcendental que tuve hace algunos años atrás. Pero me sirve para describir como es mi alma; mi alma es como una mariposa, sí, una mariposa que rebolotea por el campo inmenso y riesgoso que es el vivir; mariposa que demuestra día a día que es fuerte al soportar los rizos de aire que soplan en los jardines, que es fuerte porque soporta viajar largas distancias sin moverse de lugar (como la mariposa monarca), que se hace fuerte cada vez que prueba el nectar dulce que es el amor -el amar y ser amado me hace muy fuerte-; y a su vez, es tan sensible que al ser tocada bruscamente puede dejar de volar y hasta llegar a morir, es tan sensible como la mariposa amarilla que al no encontrar miel porque han sido cortadas las flores del lugar donde ésta siempre acude prefiere morirse de tristeza a buscar la miel en otros lugares, y es tan sensible porque al soplar el viento fuerte que suelen provocar las palabras que menos espera oir cae como un castillo de naipes.

Mi alma es una mariposa porque es fuerte al resistirse a fallecer en el trayecto de vida -aunque espera la muerte desde que sale del capullo-; y es tan sensible porque arrastra con ella las penas que le han marcado profundamente -aunque se esfuerza el adormecer esos malos recuerdos y recordando sólo los buenos-. Es una mariposa porque cuando sale del capullo, que es mi cuerpo, puede mostrar en sus alas lo más hermosos colores y hacer de ellos el más hermoso espectáculo -que muchas veces es dejado de lado-. Y es una mariposa ilusionada, nuevamente, en el amor.

Te puedo regalar las estrellas, no te bajo el sol porque quema… sólo te pido lo que guardas en tu loco corazón. Por eso estoy aqui, entre recuerdos y el frio, entre tu voz y tu silencio, estoy aqui viendo pasar el tiempo y al amor; pero nunca fingiré una sonrisa.

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Un pensamiento en “Mariposa ilusionada II

  1. aya wehbe dice:

    es magnifico …..gracias 🙂 !!!!un saludo desde libano

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