Efecto invernadero

El concepto real que se maneja respecto al efecto invernadero es: fenómeno por el cual determinados gases, que son componentes de una atmósfera planetaria, retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación solar. Pero esta vez no hablaré del fenómeno ambiental que está afectando el hogar donde millones de individuos habitamos, sino les trataré de explicar el efecto invernadero que en mi se está desarrollando.

Aunque sin tener un sol potente el que me brinde los rayos más cálidos de vida. Tal como el planeta Tierra recibe todo el calor que el sol emite cada día que pasa, asi soy yo; recibo cada demostración, sea de cariño, aprecio o de reproche, con demasiada seriedad -yo vivo con demasiada pasión cada momento que vivo-.

Tanto que estoy aprendiendo a diferenciar y mantener lo más claro que sea posible el mundo real -el que yo vivo- y el mundo virtual -que también vivo-. Y cómo dejar de lado mi mundo platónico, ese mundo de mis ideas, de mis pensamientos, de mis dudas, de mis miedos -aunque los miedos pertenezcan al mundo sentimentalón que tengo-.

Por muchos años viví con la fija idea de no querer entrometerme en el ciberespacio, la verdad es que temía estar en situaciones de las que yo he sido testigo, a veces un testigo mudo. Experiencias de personas que yo consideraba ser tontas por entregarse tanto en una circunstancia que no es real sino ficticia -aunque las personas que escriben sean de carne y hueso-.

“En internet somos los que queremos ser, más no lo que somos en realidad” podemos ser desde grandes hombres de negocios hasta un mendigo que sólo tiene algunas monedas para pagar una, dos o tres horas en una cabina de internet. Es triste el haber descubierto que somos apenas un 10% ó 20% las personas que utilizamos como fin primero a la sinceridad que nos sumergimos en el mar inmenso e infinito que es la internet. Y me considero parte de ese muy menudo grupo de individuos que aun creemos que el mundo no está totalmente perdido ni embarrado por principios prácticos, como en estos tiempos esta muy de moda.

Yo dudaba en que alguien se llegase a enamorar por este medio tan “práctico” que es la internet, y que demanda eso: que cada persona que se atreva a andar por ella sea práctica también. Pero ahora en que yo estoy en la misma situación de aquellos cibernautas que hay por el mundo, es que me doy cuenta que si es posible llegar a enamorarse por este medio.

Justo con esta vivencia es que se ha dado en mi el efecto invernadero del cual comento al principio de este escrito. Pues al entregarme del todo, al poner a trabajar mis cinco sentidos, al vivir como si fuese realidad lo que me pasa por este medio es que ha entrado todo tipo de comentarios, situaciones, gestos, detalles entre otras cosas; han entrado pero no han salido de mi, hay algo más fuerte que mi mente lo que les impide ser expulsado todo mal rato que he vivido.

En un año, que es más o menos el tiempo que llevo inmerso en este universo ciberespacial y creo que no he cambiado en absoluto. Sigo siendo yo mismo, o demasiado sincero o demasiado ingenuo o simplemente un idiota, con las pocas personas que me han parecido interesantes, inteligentes y sinceros. Con mis amigos Ale Am y Joseph no hay tantas diferencias, ni problema alguno; con Genius las cosas me parecen que han cambiado.

Cuando le conocí a Genius estaba yo en una fuerte depresión sentimental; el me prestó el tiempo necesario, tanto que me empecé a interesar ya no como un simple contacto sino que ahora tengo la esperanza -vana quiza- de que se pueda dar algo entre el y yo. Yo no quiero presionarle a nada, me gusta si y muchísimo pero no sé si está bien que yo haya empezado a sentir eso. En fin, el ahora charla con más de una persona, no me presta la misma atención de antes, ni siquiera mantenemos una charla como la de antes -aunque soy conciente que el tiempo pasa y las personas no son las mismas… sólo yo veo el tiempo pasar y yo sigo en el mismo lugar y con la misma mente, intentando retar al mundo detrás de la pantalla de mi computadora personal-. Muchas madrugadas como la de hoy es que me he puesto a temblar de temor por no estar seguro de que esté bien el demostrarme tal y como soy con cualquier persona que me interese y que aprecio.

A las 19 horas de ayer viernes 26 decidí ir un rato al templo a orar y agradecer al Creador por todo lo que está dando hasta el momento y suplicarle me diera libertad de pensamiento, me otorgue sabiduria y que El se encargara de lo que yo denomina mi vida. Vida que no se si será vida o un sobrevivir. Luego que salí de la Iglesia me senté en la plaza que está en frente y oí sin querer un comentario de una chica que le decía a su amiga: “enamórate de quien te enamora pero no de quien te ilusiona”. Realmente me aguanté las ganas de voltearme y decirle: “si tu sabes cómo es que una persona puede darse cuenta de que está realmente enamorada de ti y que no te está ilusionando sin más por favor da una cátedra respecto a ello”. Es que verdaderamente es casi imposible el descubrir cuáles son las intenciones reales de cuando se nos acerca una persona, me pasa a mi y supongo a muchos más, pero especialmente a mi que cuando alguien me interesa y se me acerca pierdo la razón y me vuelvo bastante torpe como para darme cuenta de cuando le he gustado a alguien o le gusto… yo prefiero que me lo digan.

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