Un cuento de la nona!!!

Hola a todos!!!

Les contaré que cuando era un niño y no vivía -como ahora- al lado de la casa de mi abuela materna, y como papá y mamá laboraban y tenían ya su agenda llena (en el caso de mi papá reuniones con grandes señores agringados de saco y corbata y el caso de mi mamá organizar su agenda -entre comprados y su trabajo- y la de su jefe -mi papá jeje-); no me quedaba de otra más que esperar con ansias y desear con la fortaleza frágil de un niño que llegará pronto el fin de semana. Porque siendo sólo sábado o domingo podíamos ir a visitar a mi abuela.

Muchos eran los motivos que me “obligaban” en ir, era el primero en despertar al día siguiente de que mi mamá nos decía que ibamos a la casa de la abuela, comía rápidamente cada bocado que ponían frente a mi sobre la mesa, luego corría a la bañera y después de un relámpago baño me faltaban piernas para ir casi volando hacia mi habitación, abrir el cajón y estar cambiadito y ya vestido para salir.

abuelas

Entre esas razones, y la que más fuerza tenía dentro de mí, era la costumbre de mi abuela de contar historias -que memoria! me decía a mi mismo-. En varias ocasiones me pregunté si en verdad había sucedido lo que decía la nona -con los años descubrí penosamente que muchas de ellas eran producto de su imaginación y el deseo de que ninguno de nosotros revolotiéramos por la casa tras la pelota, o nos cogiéramos a globazos llenos con agua, o simplemente no salgamos lastimados luego de una guerra de almendrazos entre mis hermanos y yo contra mis primos.

No es que sea falto de humildad pero sí que tengo una buena memoria -recuerdo como si eso hubiera sucedido apenas unos días atrás- La nona abría los paquetes de galletas y las ponía en una bandeja colorina, ponía a calentar agua para disolver el chocolate -señal de que ya se acercaba un cuento- y condicionaba los muebles de la terraza para que ninguno de nosotros se quedara sin lugar para oirla.

Viene a mi muchas historias que me contó, pero la que más me impactó y me hizo pensar es una que trata sobre un hombre que temía tanto a la muerte que éste se hizo compadre de la ella -la muerte-; un día Dios le dijo al ángel de la muerte que por favor se trajera ya al señor este, el ángel bajo y le dijo al compadre que le había llegado la hora, este le respondió que no se lo llevara ese día que viniera mañana, pues quería dejar todo en orden dentro de casa… así subió y bajó del cielo por dos días más… hasta que al tercero Dios le dice a la muerte que se trajera al señor si o si.. el compadre enterado de eso decidió teñirse el cabello, cambiar su forma de vestir y cambiar de aroma al que ya estaba acostumbrado, espero que llegará la noche para esconderse dentro de un baúl que tenía en su casa… cayó el manto de la noche y con el la muerte: “Compadre??” -repitió varias veces- y no recibió respuesta alguna… el ángel desesperado vió que había alguien dentro de un baúl y no reconoció a su compadre… se dijo a sí mismo “cómo el compadre no está, me llevó a este desdichado”.

el-hombre-del-baul_imagen1

Graciosa pero impactante la historia, verdad???… historias como la que les he contado hoy me tenía acostumbrado mi abuela… espero les guste.

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